lobo gris adulto

Sin lugar a dudas, el perro es el mejor amigo del hombre, y estando lejos de sus cuidadores pueden experimentar triteza y estrés. Lo que aún no está claro es si sus familiares, los lobos, reaccionan de manera similar. Por ejemplo, ¿pueden los lobos adultos extrañar a sus cuidadores humanos como lo hacen los perros?

Los investigadores del Departamento de Etología de la Universidad Eötvös Loránd, Budapest, se interesaron por dar respuesta a esta interrogante, y los resultados fueron interesantes. En su documento en Scientific Reports, informan que los lobos adultos con un amplio desarrollo social también son capaces de formar vínculos individualizados con los humanos.

El apego entre cánidos y humanos

Una de las características del éxito de los perros entre los humanos es su capacidad de crear lazos estrechos con ellos, tanto que pueden entristecerse estando lejos de ello. Y a pesar de que es algo que hemos observado durante mucho tiempo, los investigadores del área aún no comprenden del todo cómo se establecen dichos vínculos.

“El apego es un comportamiento complejo, que tiene varias manifestaciones”, explicó Rita Lenkei, la primera autora del estudio. “Por ejemplo, los perros buscan protección de sus dueños cuando están amenazados o están más tranquilos en situaciones nuevas cuando su dueño está presente, pero muestran signos de estrés en su ausencia”.

Comparación entre lobos grises y perros

lobo gris con humana
Los lobos grises pueden desarrollar vínculos con los humanos siendo adultos, no durante su etapa de cachorros.

En un intento por descifrarlo, decidieron ir un poco más atrás, tomando al lobo gris (Canis lupus) criado por humanos como modelo de estudio. Luego lo compararon con los perros comunes (Canis familiaris) a fin de identificar similitudes y diferencias en la forma en que se relacionan con sus cuidadores. La duda a aclarar era si los lobos adultos intensamente socializados también muestran algunas características del comportamiento de apego hacia sus cuidadores.

La evidencia recolectada hasta ahora sugiere que el antepasado común del perro y el lobo gris probablemente fue una especie muy social. Es probable que esta jugara un papel importante en la domesticación del animal y surgimiento del perro como una nueva especie. Por esta razón, los investigadores han decidido examinar las emociones del pariente vivo más cercano.

El experimento consistió en separar a los lobos criados por humanos y los perros de familia. Su guía o un extraño los dejaron solos durante tres minutos en un lugar totalmente desconocido por los animales.

En el caso de los perros, cuando estaban con su guía o dueño, estaban más tranquilos y pasaban el tiempo explorando su vecindad y olfateando. Pero cuando se vieron solos, experimentaron estrés, se quejaron y tiraron de la correa hacia su escondite.

Lo curioso es que cuando era un extraño el que los dejaba solos, apenas mostraban estos comportamientos, lo que sugiere que el estrés se originaba por la ausencia de su compañero.

Lo más sorprendente fue que los lobos mostraron comportamientos similares bajo estas mismas situaciones. “Nos sorprendió la poca diferencia que hubo entre el comportamiento de los lobos y los perros durante la prueba”, dijo Tamás Faragó, autor principal del estudio.

Los lobos adultos extrañan a los humanos, los perros lo hacen desde cachorros

Los investigadores también encontraron diferencias significativas en el comportamiento de ambos grupos de animales. Por ejemplo, los perros mostraron más interés por los humanos durante las pruebas, independientemente de si estos eran o no familiares.

Estudios previos también han arrojado resultados similares, sugiriendo que la mayor independencia de los lobos respecto a los humanos tiene raíces genéticas. De hecho, los perros mostraron dicho interés desde sus primeras etapas, mientras los lobos lo mostraron en su adultez. Los cachorros de lobo no muestran apego hacia sus cuidadores humanos.

Además, los lobos mostraron menos docilidad que los perros ya que tiraron de la correa de forma más persistente. Los cuidadores de perros suelen enseñarles a no tirar de la correa desde que son pequeños, y el vínculo temprano podría influir en la obediencia en esta instrucción

Así que, en definitiva, los lobos no son tan solitarios como pensábamos. Pero a diferencia de los perros, los lazos que crean con los humanos ocurren una vez alcanzada su madurez. ¿Podría servir esto de ejemplo para los humanos?

Referencia:

Adult, intensively socialized wolves show features of attachment behaviour to their handler. https://www.nature.com/articles/s41598-020-74325-0