Acercamiento a estátua de expresión seria con mano colocada sobre la frente y que tiene.
Vía Pxfuel.

La migraña es una afección que aqueja al menos al 14% de los miles de millones de personas que habitamos la Tierra. El malestar ligero que causa –que puede volverse inhabilitante si aumenta en tiempo o intensidad– ha sido un obstáculo eterno para la humanidad a la hora de realizar sus tareas diarias.

Por eso, se han investido décadas en su estudio y comprensión, de forma que se pudieran desarrollar los mejores fármacos contra ella. Sin embargo, en una historia como la nuestra, construida sobre instantes, uno de los más grandes avances para el área se dio una tarde mientras se compartía un café.

De la conversación del entonces estudiante de medicina, Peter Goadsby, y del médico Lars Edvinsson –ambos interesados en los biomarcadores de la migraña– se pudo identificar al gen de la calcitonina (CGRP, según sus siglas en inglés) como uno de los actores vitales en la manifestación de migraña en el organismo.

Esta primera chispa que surgió en 1985, llevó a investigaciones que revelaron sus resultados en los noventa. Estos revelaron efectivamente que los CGRP, ubicados en el sistema trigeminovascular (la red de nervios conectada a los vasos sanguíneos de la cabeza) aumentaban su presencia cuando las personas tenían cuadros de migraña.

El impacto de los CGRP… décadas después

Años después de estas primeras sugerencias, los CGRP se han seguido estudiando. Gracias a esto, variados medicamentos se han desarrollado con la capacidad de inhibir estos genes. Gracias a esto, los cuadros de migraña cesan por completo, o al menos ceden un poco.

A pesar de que han conocido varios de estos desde los noventa, ha sido en los últimos años que la mayoría ha recibido el visto bueno final. Por ejemplo, desde el 2018, la FDA (Food and Drugs Administration) ha aprobado al menos seis de estos para su uso comercial.

Estos se han dividido en dos grupos, aquellos que bloquean directamente el CGRP y los que interceptan su receptor. De los seis aprobados recientemente, cuatro son anticuerpos monoclonales antiCGRP pertenecen al primer grupo. Tres de estos se aceptaron en el mismo 2018 y el último llegó al mercado apenas en febrero de este año.

Por su lado, los otros dos de este último paquete están constituidos por moléculas conocidas como gepants. Los fármacos con ellas se aprobaron entre el 2019 y el 2020. A pesar de ser menos, suelen ser más solicitados ya que pueden tomarse como píldoras, en lugar de tener que inyectarse, como sí pasa con los anticuerpos monoclonales.

Pero… ¿qué los ha hecho tan especiales?

A pesar de que son relativamente nuevos lo medicamentos que atacan el CGRP rápidamente se han vuelto populares y altamente conocidos. Esto básicamente debido a su alto porcentaje de efectividad.

Por lo general, los medicamentos usuales –conocidos como triptanos– pueden ayudar al 50% de las personas, mientras que la otra mitad no se ve afectada en lo más mínimo. Por su parte, los nuevos medicamentos ofrecen alivio total a un 25% y alivio parcial a otro 50%. En total, 75% de los que toman estos fármacos se ven beneficiados de algún modo, según lo reportado en el artículo divulgativo de la revista Nature.

Asimismo, los nuevos fármacos también parecen generar menos reacciones adversas en el organismo. Como un ejemplo, podemos ver que los triptanos ya se asocian con problemas como náuseas, fatiga y hasta taquicardia; mientras que los medicamentos contra el CGRP apenas generan estreñimiento en un bajo porcentaje de los pacientes.

¿Riesgo subyacente?

A pesar de que no se han detectado grandes efectos secundarios, algunas personas temen los efectos a largo plazo de los fármacos inhibidores del CGRP. Este, al ser también un vaso dilatador, si se inhibe sostenidamente, a la larga podría desencadenar problemas circulatorios y cardiacos.

Por los momentos, se han realizado algunas investigaciones en modelos animales que han corroborado esta hipótesis. No obstante, no hay aún evidencia de que el organismo humano tenga la misma respuesta negativa.

¿Cómo interviene el CGRP en la migraña?

A pesar de que ya se han creado variados medicamentos como los que hemos mencionado, aún la ciencia no tiene totalmente claro cómo el CGRP puede promover la migraña.

Algunas teorías indican que el CGRP interfiere con el sistema nervioso central. Pero, para ello, tendría que pasar por la barrera hematoencefálica –el “sistema inmunológico privado del cerebro– por lo que esta no es una de las vías más probables.

En paralelo, también se teoriza que el CGRP podría interferir en las capas entre el cerebro y el cráneo conocidas como nervios trigéminos o meninges causando inflamación y desencadenando la hipersensibilidad típica de la migraña. Otra explicación involucraría al sistema nervioso periférico e indicaría que el CGRP influye en este y, a su vez, él envía señales que sobre estimulan al sistema nervioso central.

Ahora, ¿cómo logra influir en cualquiera de estos sistemas? Esta es una pregunta que la ciencia tampoco ha podido responder en su totalidad. Algunas ideas apuntan a que desencadena procesos inflamatorios activando las citocinas. Por su parte, otros planteamientos indican que la vasodilatación presionan los receptores de dolor cerca del ganglio trigémino.

Entender los fundamentos de la migraña para buscar nuevos horizontes

A pesar de que estos últimos puntos no están totalmente claros, entender sobre la relación entre el CGRP y la migraña también ha ayudado a comprender mejor el trasfondo de esta complicación de salud. Gracias a eso, se ha identificado recientemente el péptido activador de adenilato ciclasa pituitaria (PACAP, según sus siglas en inglés). Este es otro vasodilatador cuya inhibición también ayuda a evitar los cuadros de migraña.

Así como estos dos, en el mundo ya se han descubierto más de 100 neuropéptidos y 1.000 péptidos. Claramente, la mayoría de estos no estarán relacionados con las migrañas. Pero, si se pueden identificar unos pocos más como el CGRP y el PACAP entonces se podrían desarrollar medicamentos más complejos –con incluso cocteles de anticuerpos monoclonales– que aumentaran el porcentaje de eficiencia y alcance de estos nuevos medicamentos contra la migraña.

Como vemos, esta patología sigue siendo un dolor de cabeza para la ciencia. Pero, al menos, con los nuevos medicamentos, pareciera ser ahora un poco más leve.

Referencia:

A new generation of headache drugs: doi: 10.1038/d41586-020-02862-9