Representación del planeta Tierra con una mascarilla cubriéndolo.
Vía Getty Images.

Hasta la fecha, la pandemia del coronavirus ya contabiliza más de 38 millones de casos de coronavirus. De estos, se estima que casi 27 millones ya se encuentran recuperados.

Con las primeras proyecciones que se hicieron sobre el virus, se planteó la posibilidad de que quienes lo tuvieron una vez, estaban inmunizados contra él. Ahora, con el mundo reportando variados casos de reinfección por COVID-19.

Esta situación ha traído a colación las altas capacidades de mutación del SARS-CoV-2 y cómo este podría ser un virus reincidente para nuestro organismo. Si esto fuera así, con el tiempo, el coronavirus podría pasar de ser un virus pandémico a uno endémico.

El SARS-CoV-2 podría ser un virus reincidente

La situación actual del COVID-19, plantea una gran encrucijada para los científicos. En la actualidad, infinidad de vacunas y medicamentos se están desarrollando con la finalidad de aumentar nuestra inmunidad ante el ataque del coronavirus.

Mientras tanto, se ha considerado que los anticuerpos de los supervivientes podrían ser buenas fuentes de material (como plasma convaleciente y proteínas) con el que promover la inmunización de más individuos. Sin embargo, si dicha inmunidad desarrollada naturalmente se pierde con relativa rapidez, entonces los casos de reinfección comenzarán a volverse una nueva normalidad. Siendo esta una realidad para la que el mundo no se ha preparado.

No tan inmunes como pensábamos

“Este estudio proporciona evidencia de que las reinfecciones con el mismo coronavirus endémico no son atípicas en una ventana de tiempo menor a 1 año y que la base genética de la respuesta inmune innata puede ser un determinante mayor de la gravedad de la infección que la memoria inmune adquirida después de una infección”.

Esto lo comentaron los investigadores Jeffrey Shaman y Marta Galanti. El estudio que publicaron como una preimpresión en MedRxiv en marzo y que llegó al Journal of Infectious Diseases recientemente observó cómo en el transcurso de 34 semanas 191 participantes neoyorquinos podían sufrir infecciones recurrentes con otros coronavirus que ya son endémicos. Efectivamente, observaron que la posibilidad de contagio era notoria y que, el tiempo de inmunidad era relativamente corto.

“Tampoco encontramos una asociación significativa entre las infecciones repetidas y la gravedad de los síntomas, pero sí una fuerte asociación entre la gravedad de los síntomas y la pertenencia a la misma familia”, continuaron Shaman y Galanti.

Con esto, reflejaron lo comentado más arriba: que la capacidad inmunológica básica de nuestro organismo (que heredada y, por tanto, similar entre familiares) parecía ser más determinante que la respuesta inmune adaptativa del organismo, ya que esta parecía particularmente efímera.

Ahora, no se ha comprobado directamente que el SARS-CoV-2 sea igual a estos otros virus endémicos. No obstante, a medida que se confirman más casos de reinfecciones de la enfermedad, la probabilidad de que sí lo sea aumenta.

¿Qué pasaría si el coronavirus realmente se volviera endémico?

“Si la reinfección [con SARS-CoV-2] resultara algo común, y salvo que se administre una vacuna altamente eficaz a la mayoría de la población mundial, es probable que el SARS-CoV-2 se convierta en endémico”, concluyeron.

Meses atrás, la Organización Mundial de la Salud comenzó a contemplar este panorama como una posibilidad. Por esto, comentaron que podría llegar a ser necesario incluso que la humanidad se acostumbrara a lidiar con este tal como con otros virus endémicos (como la influenza o algunas enfermedades tropicales como el dengue y la malaria).

Shaman y Galanti también reflexionaron sobre los posibles cambios que esta pandemia ya esté trayendo a nuestra forma de lidiar con los virus endémicos. Las nuevas costumbres adquiridas, como el distanciamiento social, el uso de mascarillas y la higiene constante de las manos pueden cooperar para eliminar el contagio de gran variedad de patógenos y no solo del SARS-CoV-2.

Pero los científicos consideran que, dependiendo del caso, podríamos enfrentarnos a diversos patrones de endemicidad. Algunos podrían ser más apresurados, como un brote anual al estilo de la influenza. Otros podrían darse espaciados entre los años, desapareciendo casi por completo antes de regresar.

Resaltan que este último se haría particularmente posible a medida que el virus esté libre. Ya que esto implica que tiene la posibilidad de interactuar con otros patógenos y “aprender” de ellos. A su vez, esto significa que el virus está mutando constantemente e imposibilitando la construcción de una vacuna o cura absoluta.

Si esto fuera así, tal vez el futuro hasta tendríamos que recibir también inyecciones anuales contra el COVID-19, tal como se hace ahora contra la gripe.

Referencia:

Direct observation of repeated infections with endemic coronaviruses: https://doi.org/10.1101/2020.04.27.20082032