hombre frente a computador con traje y pijama

Muchos trabajaban desde casa antes de que apareciera el nuevo coronavirus, pero no podemos negar que la pandemia ha sido el detonante de su expansión. Para algunos, una bendición, por no tener que ver a su jefe, pero a otros no les ha caído tan bien.

Podríamos pensar que todo volverá a la “normalidad” conforme bajen las tasas de infección o lleguen las vacunas, pero situaciones como esta pueden generar grandes cambios. Entre ellos, perpetuar la oficina en casa, o como se conoce popularmente, homeffice.

Sin lugar a dudas, aporta grandes beneficios, que describiremos más adelante, pero también puede ser un arma de doble filo. Como casi todo en la vida, el trabajo a distancia tiene sus pros y sus contras, y un equipo de investigadores indagó recientemente para identificarlos.

¿Más o menos eficientes con teletrabajo?

mujer con bebé dormida frente a computador
Trabajar desde casa puede afectar la productividad de las personas por la mezcla con responsabilidades personales.

Los investigadores abordaron dos proyectos paralelos en los que recopilaron datos de 1600 estudiantes y 16 profesores del curso Expertos en Trabajo en Equipo. Para ello, aplicaron cuestionarios, exámenes escritos y entrevistas minuciosas en las que indagaron sobre el impacto del traslado de sus actividades a casa.

El análisis de las respuestas reveló que algunas personas se hicieron más eficientes al trabajar desde casa. En parte, porque tenían menos distracciones, lo que les facilitaba establecer prioridades en su trabajo.

Sin embargo, a otros no les fue tan bien. Algunos experimentaron un declive en sus niveles de eficiencia, siendo la falta de motivación y de una planificación diaria algunas de las causas atribuidas.

De igual forma, encontraron un impacto significativo en la salud mental, aunque variado. Por ejemplo, algunas personas destacaron como beneficio tener mayor paz y flexibilidad en su vida diaria. En cambio, otras se sentían más sola y menos motivadas debido a la falta de contacto social y físico con sus compañeros y colegas.

El estudio también reveló que varios empleados tenían un horario mucho más ocupado trabajando desde casa, porque a ello se sumaba el apoyo en la educación de sus hijos. A pesar de ello, los investigadores consideraron este factor menos relevante para condiciones diferentes a la pandemia.

La oficina en casa plantea una paradoja

Trabajar desde una oficina en casa, o como un equipo distribuido, proporciona una flexibilidad significativamente mayor para el trabajo. Pero no aplica para todos los contextos, porque también añade limitaciones, sobre todo en lo referente a las reuniones, la colaboración con colegas y la enseñanza.

“Si bien trabajar desde una oficina en casa proporciona una flexibilidad significativamente mayor para la situación laboral, podría proporcionar menos flexibilidad para realizar el trabajo”.

Al igual que en las oficinas, trabajar en casa implica planificación, estructura y, sobre todo, una comunicación clara a través de medios digitales. Los autores hablan de un umbral significativamente más alto para realizar pequeñas o grandes aclaraciones a los colaboradores.

Un ejemplo clásico es el de continuar con una tarea hasta el final pensando que la estamos haciendo bien cuando no es así. Esto ocurre, en parte, porque estando lejos, lo pensamos dos veces antes de comunicarnos con otros miembros del equipo.

En el caso de la enseñanza, esta requiere una planificación más minuciosa aún, así como formación adicional. El trabajo digital muchas veces dificulta un buen flujo de comunicación, así como cambios espontáneos y críticos. Y no podemos dejar de mencionar que limita la capacidad de captar señales que se plantean típicamente en un espacio físico.

Las ventajas del trabajo desde casa no aplican para todos

mujer trabajando hombre atrás distraído

El teletrabajo tiene el potencial de reducir de manera significativa el estrés en muchas personas. Por ejemplo, aquellas que invertían mucho tiempo y dinero en trasporte y traslado a su lugar de trabajo.

También ofrece la posibilidad de gestionar mejor nuestro tiempo y dinero. Incluso los empleadores podrían reducir gastos en viajes para reuniones que fácilmente podrían realizarse a distancias. Esto también puede estimular la productividad de los empleados.

Algunas personas también destacan que tener la oficina en casa proporciona menos distracciones, lo que puede ayudar a ser más eficientes. Esto podría aplicar para aquellos que comparten oficinas o cubículos, donde a veces las conversaciones o visitas retrasan el progreso en el trabajo.

Muchas empresas en todo el mundo han valorado estos beneficios y planean mantenerlos incluso después de la pandemia. Lo que deja claro el nuevo estudio es que estos no aplican para todos los trabajos ni todas las personas. Es por ello que resulta necesario ser especialmente cuidadoso a la hora de implementarlo.

Recordemos que los humanos son seres sociales, que necesitan interactuar con otros. Trabajar desde casa puede limitar la cohesión social y laboral, y por consiguiente, lo que constituye el sentido de identidad y trabajo en equipo, algo primordial para la eficiencia y satisfacción.

Así que, aunque las ventajas del teletrabajo son innegables, definitivamente no podemos esperar que las prácticas laborales sean las mismas que en una oficina. Las condiciones son diferentes, y por tanto, la dinámica también.

Referencia:

Learning of academics in the time of the coronavirus pandemic. http://jphe.org/wp-content/uploads/2020/07/Sj%C3%B8lie-Francisco-Mahon-Kaukko-Kemmis-.pdf