Retrato de Evariste Galois

La historia de hoy trata de Evariste Galois, un joven revolucionario, prodigio de las matemáticas que se despidió de este mundo con apenas 20 años de edad, tras haber participado en un duelo a muerte hace doscientos años.

Pese a su muerte, este ilustre francés dejó un legado a la sociedad, soluciones matemáticas que han servido para crear muchas de las tecnologías que usamos actualmente, una de ellas: el GPS.

Galois nació en la ciudad de París en 1811. Fue un joven afortunado, pues, perteneció a una familia de alta alcurnia. Su padre, Nicholas Gabriel Galois, seguidor de Napoleón, y su madre, Adelaide Marie Demante, descendiente de una familia de abogados, le proveyeron una vida cómoda entre la clase alta de la sociedad.

Durante sus primeros años de vida, su educación estuvo a cargo de su madre, lo cual le permitió obtener una sólida formación en latín y griego, pero a pesar de las habilidades desarrolladas no se le veía estirpe de genio, ni mucho menos inclinación por el cálculo.

Galois y las matemáticas: amor a primera vista

Al ingresar al colegio Louis le Grand empezó a inclinarse por el álgebra, quedó prendado de esta rama de las matemáticas, y el encontrar solución para los tantos problemas de cálculo de aquella época se convirtió en su pasión.

Era tal su inclinación por esta área que uno de sus profesores relató que parecía poseído por ella, y que sus padres solo deberían dejarlo estudiar esta rama, que perdía tiempo en la escuela, y que no hacía más que molestar a los profesores y abrumarse con castigos.

El genio matemático que reprobó dos veces la misma prueba

Su terquedad lo impulsó a querer adelantarse de curso y quiso presentar la prueba de admisión en la Escuela Politécnica de París en 1828, examen que reprobó, y por lo cual decidió volver al colegio Louis le Grand. Algo curioso, ¿verdad?, ¿un genio que no aprueba? Así es, este chico era bastante particular, excéntrico, hermético y sobre todo original. Inclusive se distinguía por aburrirse de lo fácil.

A partir de aquí comenzó su corta y asombrosa carrera en el mundo de las matemáticas, estudiando la geometría y los tratados de Lagrange.

Un año más tarde estaba publicando en los Annales de mathématiques, una revista italiana, su primer trabajo de investigación basado en fracciones continuas. Así continuó, y meses más tarde presentó artículos sobre soluciones algebraicas de ecuaciones a la Academia de Ciencias.

En 1829 comparece por segunda ocasión el examen de admisión para la Escuela Politécnica, volviendo a fallar. Esta vez, se presume que la muerte de su padre, quien se había suicidado semanas antes o la dificultad para expresar sus ideas no le permitieron aprobar. Tras estos tropiezos se resigna a estudiar en una escuela normal, lo que vendría a representar una continuación del colegio Louis le Grand.

Un gran descubrimiento: la teoría de grupos

Sus estudios empezaron a dar frutos más significativos. Eureka, resolvió un problema sobre ecuaciones polinómicas que tenía más de un siglo sin una respuesta válida. Solución que dio paso a nueva área que más tarde se conocería cómo teoría de grupos.

Con este hallazgo puso fin el álgebra clásica, entendida como el arte de resolver ecuaciones y se inicia el álgebra moderna: el estudio de las estructuras. Y así se sigue estudiando hoy, conocida como la teoría de Galois.

La vida de Galois, toda una novela

Este joven no es solo recordado por sus grandes aportes, sino también por la vida tan controversial que llevó. Su vida parecía una novela, tenía de todo un poco.

En el colegio tuvo varios enfrentamientos con sus profesores. Se cuenta que una vez le pegó con un borrador a uno de los miembros del tribunal que dirigía su prueba de ingreso a la Universidad.

Además de obstinado, Galois era una extremista radical, partidario de Napoleón al igual que su padre, por lo que se vio envuelto en una lucha política contra el rey Borbón Luis XVIII y más tarde contra el rey Luis Felipe en 1830.

Se unió a una milicia republicana contraria al nuevo rey y en una fiesta con sus adeptos decidió proponer un brindis por el monarca, “al mismo tiempo que levantaba la copa alzó también un puñal”. Acción por la que fue acusado de conspirar en contra de la nobleza y llevado a prisión.

A Galois no lo mató el cólera, sino el amor

En 1832 una epidemia golpeó a París. Galois no escapó de esta y contrajo la enfermedad en la cárcel, por lo que fue trasladado a una clínica. En este centro de salud conoció a la hija de uno de los médicos que lo atendían, con la que inició una relación amorosa.

Se especula que esta chica jugó con sus sentimientos, y que entre ellos había alguien más. Esta situación se tornó oscura y terminó en un enfrentamiento a muerte. Así lo refleja el joven en una de sus cartas. “Muero víctima de una coqueta infame y de sus dos encandilados”, escribió la noche antes del duelo contra Pescheux d’Herbinville.

Él ya veía venir su muerte, sabía lo que le esperaba el día siguiente y aun así escribió una serie de cartas. En una pedía a los republicanos que no le reprocharan no haber muerto por su país. En otra se dirigía a su amigo Auguste Chevalier pidiéndole que hiciera lo posible para que expertos revisaran todo el trabajo de investigación que dejaba, con la esperanza de que fuera de provecho para la sociedad. Le escribió lo siguiente:

“He hecho algunos descubrimientos nuevos en análisis. El primero concierne a la teoría de ecuaciones; los otros, a las funciones enteras. En teoría de ecuaciones he investigado las condiciones de solubilidad de ecuaciones por medio de radicales; con ello he tenido ocasión de profundizar en esta teoría y describir todas las transformaciones posibles en una ecuación, aun cuando no sea posible resolverla por radicales. Todo ello puede verse aquí, en tres memorias… Haz petición pública a Jacobi o a Gauss para que den su opinión, no acerca de la veracidad, sino sobre la importancia de estos teoremas. Confío en que después algunos hombres encuentren de provecho organizar todo este embrollo.”

En aquel entonces sus fantásticas ideas eran muy avanzadas, no lo entendían. En 1846, es decir, catorce años después de su muerte, sus olvidados manuscritos fueron comprendidos, y posteriormente publicados por el matemático Joseph Liouville, emergiendo de esta forma la famosa teoría de grupos.

Gracias a Galois hoy sabemos que nuestro universo está conformado por 12 partículas y que estas a su vez están unidas por cuatro fuerzas fundamentales: gravitatoria, electromagnética, nuclear fuerte y nuclear débil. Así pues, sus excéntricas ideas dieron paso al álgebra moderna, lo que ha influido en la geometría, topología, física e informática.

¿Se imaginan las grandes hazañas que Galois hubiese logrado de no haber muerto?, sin duda una persona muy adelantado para su época, pero que gracias a su testaruda cabeza, doscientos años más tarde su teoría sigue incidiendo en las tecnologías que usamos actualmente.

Fuente:

https://www.britannica.com/biography/Evariste-Galois#:~:text=%C3%89variste%20Galois%2C%20(born%20October%2025,now%20known%20as%20group%20theory.

https://www.irishtimes.com/news/science/the-tragic-brief-life-of-%C3%A9variste-galois-1.3979418

https://www.bbc.com/mundo/noticias-45576362