Representación de la Tierra y la Luna vistas desde el espacio con rayos de Sol iluminando sus contornos desde atrás.
Vía Pixabay.

La exploración espacial ha recibido una nueva vida durante este año. Las agencias de variados países como Estados Unidos, China y Rusia están cada vez más enfocadas en retomar los viajes espaciales a la Luna –e incluso esperan poder alcanzar Marte–. Igualmente, otros países como los Emiratos Árabes Unidos y la India también han mostrado interés en unirse a esta carrera.

Sin embargo, los planetas de nuestro propio sistema solar no son los únicos que reciben atención. Mientras grandes misiones humanas se planean para estos, la ciencia pone su mira mucho más allá y busca incluso conocer en profundidad los denominados exoplanetas. Básicamente, estos son los planetas que no orbitan a nuestro Sol, sino alguna otra estrella en nuestra galaxia.

Un punto particularmente intersante en la búsqueda y detección de exoplanetas es identificar sus características y determinar si serían capaces de albergar vida. Actualmente, ya se han detectado más de 4.500 de estos en el espacio y, contrario a lo que se esperaría, al menos 24 se han presentado como posibles albergadores de vida.

Esto último se ha podido determinar gracias a la investigación del astrobiólogo de la Universidad de Washington, Dirk Schulze-Makuch; el astrónomos René Heller del Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar y de Edward Guinan, de la Universidad de Villanova. Esta se ha publicado en septiembre en la revista Astrobiology. En resumen, se enfoca en retratar no los exoplanetas que se parecen a la Tierra, sino aquellos que presentan características incluso más favorables que esta para la vida.

Planetas superhabitables

Desde hace años se han ido detectando exoplanetas que de uno u otro modo podrían albergar vida. Por ejemplo, en el 2017 se encontró todo un sistema exoplanetario que parecía tener las condiciones adecuadas. Igualmente, para el 2018 se analizó con más detalle el Kepler 425b, considerado como el “primo de la Tierra”, junto con otros exoplanetas. Incluso, en este mismo 2020, la NASA ha descubierto 2 nuevos exoplanetas con posibilidad de tener vida en su superficie.

Sin embargo, en estos casos el criterio utilizado ha sido ver qué tanto estos exoplanetas pueden asemejarse a la Tierra. Schulze-Makuch comenta que esto lastimosamente hace que las miras se cierren. Esto ya que, en el espacio, podría incluso hacer planetas con mejores condiciones para la vida que nuestro propio planeta.

Es con esta mentalidad que Schulze-Makuch y sus colegas utilizaron el telescopio Kepler para investigar posibles candidatos “superhabitables”, con mejores condiciones para la vida que las de la propia Tierra.

¿Qué hace “superhabitable” a un planeta?

Ahora, para poder identificar a dichos planetas, los científicos primero tuvieron que llegar a un consenso con respecto a las características que se deberían buscar en los exoplanetas. Como primer punto vital, es claro que este debe orbitar alrededor de una estrella en la “zona habitable”. Esta básicamente implica una distancia no muy cercana, ni muy lejana, que permita al exoplaneta tener una superficie favorecedora para la vida.

Luego de esto, los investigadores concordaron en que un planeta más grande sería más favorecedor. Ya que más superficie implica más recursos y también ambientes con posibilidades para que desenvuelva la vida.

Seguidamente, concordaron en que la temperatura de los exoplanetas superhabitables debería ser un poco mayor a la de la Tierra. Esto porque, si se manejara sin zonas polares árticas, el exoplaneta tendría menos superficies áridas (lo que se traduce en más posibilidades de albergar vida).

Como un complemento para la temperatura elevada, los investigadores saben que el exoplaneta también debería entonces ser más húmero que la Tierra. Incluso, llegaron a comparar el clima ideal de este con el que hubo en nuestro planeta hace unos 359 millones, durante el Carbonífero temprano. Para este momento, la mayor parte de nuestra superficie terrestre gozaba de un clima tropical.

Finalmente, también se considera que el “exoplaneta” debe tener la edad adecuada. Uno demasiado joven (de menos de cuatro mil millones de años, por ejemplo) podría no haber tenido el suficiente tiempo para formar vida, incluso con las condiciones idóneas.

El planeta superhabitable perfecto

Considerando todos estos detalles, los investigadores armaron un listado con las características de lo que sería el “plantea superhabitable” perfecto. Los puntos más resaltantes fueron los siguientes:

  • Órbita: alrededor de una estrella enana K (que es un poco más fría que nuestro Sol) en la “zona habitable”.
  • Edad: 5-8 mil millones de años
  • Tamaña: 10% más grande que la Tierra, aproximadamente.
  • Temperatura: 5°C más caliente que la Tierra.
  • Atmosfera/humedad: 25-30% hecha de oxígeno, tierra y agua dispersos sobre la superficie, altamente húmedo.

Como complemento, los científicos también consideran que el exoplaneta superhabitable ideal tendría placas tectónicas capaces de reciclar minerales y nutrientes a través de su corteza superficial. No obstante, estas no serían necesarias si ya de todos modos el exoplaneta tiene otra forma de realizar este proceso.

Detectando candidatos

Algunos puntos de esta lista incluso ahora no se pueden medir con claridad debido a las limitaciones de nuestras herramientas y tecnologías. No obstante, los investigadores no dejaron que esto los detuviera.

Schulze-Makuch y sus colegas simplemente optaron por establecer los paralelismos más cercanos con los implementos de medición con las que ya se cuentan. Gracias a esto, lograron ubicar dos docenas de candidatos a exoplanetas superhabitables.

Por los momentos, de los 24 candidatos señalados por los investigadores, solo dos han sido confirmados como verdaderos exoplanetas (Kepler 1126 b y Kepler-69c). Los otros 22 aún deben ser estudiados a profundidad para determinar si verdaderamente son exoplanetas.

En todo caso, aún con su estatus por ser revisado, estos posibles exoplanetas lograron cumplir con algunos de los criterios de búsqueda de los científicos. Específicamente, estos se manejaron con tres: A) debían estar orbitando alrededor del tipo de estrella correcto; B) debían tener la edad adecuada y C) debían estar en el rango de temperatura ideal. Del grupo total, 9 cumplieron con el punto A, 16 con el B y 5 con el C. Solo uno de estos logró llenar las casillas de los tres.

El candidato a exoplaneta KOI 5715.01 mostró tener exactamente todas las características que los investigadores estaban buscando. Pero, como su estatus aún está pendiente, no se puede afirmar por completo que sea el exoplaneta superhabitable perfecto aún.

Tan cerca, pero tan lejos

Según la investigación, el exoplaneta más cercano que cumple con estas características se encuentra a más de 100 años luz. En la actualidad, cruzar esta distancia puede tomarnos miles de millones de años.

Por esto, a diferencia de las exploraciones a la Luna o a Marte, el visitar exoplanetas lejanos aún es solo un sueño más propio de la ciencia ficción. Debido a esto, la idea que ha rondado de colonizar nuevos mundos posiblemente habitables también sigue siendo más hipotética que plausible.

Aún así, el conocimiento adquirido no se perderá. Incluso si no podemos alcanzar estos exoplanetas, saber de ellos ayudará a enfocar las investigaciones del futuro –cuando se tengan mejores herramientas–. Al final, podíamos incluso descubrir vida en alguno de estos candidatos y finalmente comprobar que no estamos solos.

Referencia:

In Search for a Planet Better than Earth: Top Contenders for a Superhabitable World: https://doi.org/10.1089/ast.2019.2161