La COVID-19 ha sido comparada previamente con una enfermedad de transmisión sexual, pero sabemos que, hasta ahora, esta no es una vía de contagio establecida, a menos que haya besos de por medio.

Pero con toda la información recolectada en estos meses de pandemia, y la comprensión derivada de su análisis, parece más válido compararla con el lupus, al menos cuando se trata de casos graves.

Esta idea ha sido expuesta y sustentada por los investigadores de Emory, que en un artículo en la revista Nature Immunity informan que los pacientes con COVID-19 grave muestran una activación exagerada de células inmunitaria. Tan exagerada que se asemeja a la de los brotes agudos de lupus eritematoso sistémico.

El papel de las células B en el lupus

mujer con erupción cutánea por lupus
El lupus es una enfermedad en la que el sistema inmune ataca a las células normales causando síntomas como dolor, inflamación y erupciones en la piel.

Podemos comparar a las células B con una biblioteca de la que nuestro sistema inmunitario puede sacar anticuerpos, según sea el caso. Por su parte, la infección severa de COVID-19, es un antisocial que entra a sacar libros y tirándolos por todas partes, dejando un desastre.

En las personas con lupus, las células B se activan de forma anormal, pudiendo hacer caso omiso de los controles corporales que suelen limitarlas. Dichos frenos existen porque las células B descontroladas conducen a la producción de anticuerpos que terminan atacando las células del cuerpo.

Es por esta razón que el lupus se clasifica como una enfermedad autoinmune. Cuando las células sanas se ven afectadas, empiezan los síntomas que describimos en nuestra nota sobre el lupus: fatiga, dolor en las articulaciones, erupciones cutáneas y problemas renales.

Antes de la pandemia de COVID-19, los autores del nuevo estudio estaban examinando la forma en que el lupus perturba este equilibrio. Pero con la llegada del coronavirus y las consecuentes respuestas inflamatorias, se interesaron por determinar si la infección da lugar a un cuadro similar al del lupus.

COVID-19 comparado con el lupus

El estudio consistió en comparar a 10 pacientes con COVID-19 en estado crítico ingresados ​​en unidades de cuidados intensivos, cuatro de los cuales murieron, con siete pacientes con la infección leve y 37 individuos sanos.

Los investigadores notaron que las personas críticamente enfermas solían tener niveles más altos de células B justo al inicio de su infección, y por consiguiente, anticuerpos. Además, sus características sugerían que las células se habían activado en una vía extrafolicular, como mencionamos al principio.

“Llegamos bastante imparciales. No fue hasta el tercer o cuarto paciente de la UCI cuyas células analizamos, que nos dimos cuenta de que estábamos viendo patrones que recordaban mucho a los brotes agudos en el lupus”.

En su artículo explican que las respuestas de las células células B extrafoliculares son características de los pacientes afroamericanos gravemente enfermos con lupus. Y en consonancia con ello, la mayoría de los pacientes con COVID-19 crítico eran afroamericanos.

Cabe destacar que los hallazgos datan de pacientes tratados hace meses, antes de que los científicos y las autoridades aprobaran la dexametasona, un corticosteroide antiinflamatorio, para casos graves. ¿Sería esta la primera señal de similitud entre ambas afecciones?

Referencia:

Extrafollicular B cell responses correlate with neutralizing antibodies and morbidity in COVID-19. https://www.nature.com/articles/s41590-020-00814-z