Foto en blanco y negro, acercamiento a los ojos de un hombre que mira a la izquierda con miedo.
Vía PxHere.

Con el paso del tiempo cada vez hemos aprendido más sobre el nuevo coronavirus, SARS-CoV-2. Ahora tenemos claro lo que es y descubrimos poco a poco sus verdaderas capacidades.

Lastimosamente, en el ínterin más de 36 millones de individuos se han contagia y otro millón a fallecido. Claramente estos números seguirán aumentando mientras no le pongamos un freno definitivo al COVID-19. Sin embargo, para poder hacer esto, primero hay que conocerlo.

Es por este motivo que un par de estudios publicados recientemente en JAMA Ophthalmology son particularmente valiosos en estos momentos. Gracias a ellos, hemos podido comprobar una nueva faceta del virus y aprender de ella. Dando los pasos necesarios para entenderlo cada vez más.

¿El SARS-CoV-2 puede infectar el tejido ocular?

Esta fue la pregunta con la que ambos estudios iniciaron sus labores. Ambos se dieron en China, específicamente en Wuhan, la ciudad donde todo comenzó.

Uno se llevó a cabo en un caso particular de COVID-19 en una mujer de 64 años que desarrolló glaucoma agudo de ángulo cerrado y cataratas justo después de recuperarse de la enfermedad. Por otro lado, el segundo se llevó a cabo en una muestra de más de 200 niños en Wuhan que presentaron casos leves o medios de coronavirus.

En efecto, en el caso de la mujer en Wuhan al analizar las muestras de su tejido ocular se pudo observar la presencia del SARS-CoV-2 en estos. Por su parte, de los más de 200 niños estudiados, 49 presentaron casos de molestias oculares como enrojecimientos, secreción conjuntival, frotamiento ocular y congestión conjuntival. Todos estos últimos cuadros fueron leves y cedieron con el tiempo. Por su parte, la mujer tuvo que ser sometida a una cirugía para solventar su caso y liberar la presión que ejercían los líquidos retenidos en sus ojos.

¿Podemos contagiarnos a través de los ojos?

No es seguro. El estudio en niños comprobó una incidencia de casi un 25% de problemas oculares en casos de COVID-19. Por su parte, el realizado en la mujer mayor mostró sin lugar a dudas que el SARS-CoV-2 se mantuvo albergado en sus ojos –incluso después de haberse curado–.

Con esto, ambos marcaron la ahora clara relación entre los dos factores. Sin embargo, ninguno realmente comprobó que los ojos hayan sido el medio principal por el que el virus ingresó al organismo de los individuos estudiados. Para poder afirmar algo como esto, harían falta muchos más datos y estudios.

Sin embargo, si el virus está en nuestros ojos y puede pasar a nuestras manos a través de sus secreciones –como cuando nos frotamos los ojos, por ejemplo– entonces hay una posibilidad de que estas hagan su camino hasta nuestra nariz o boca. De acá nuevamente se resalta la importancia de lavarnos las manos con la mayor frecuencia posible y de evitar tocarnos la cara a toda costa.

¿Qué consecuencias tiene la infección ocular por COVID-19?

Nuevamente, este no es un punto que como tal se midiera en ninguno de los dos estudios. Se nota que ambas investigaciones estuvieron ligadas con problemas oculares que parecen derivados de la presencia del virus.

Sin embargo, las diferencias de ocurrencia e intensidad de ambos casos hacen que no sea posible determinar una verdadera relación de causa-consecuencia. Por ahora, solo se sabe que parecen estar correlacionadas por ser condiciones que se superponen.

Entonces… ¿qué hacemos con este nuevo conocimiento?

Actualmente, seguimos aprendiendo momento a momento las cosas de las que este virus es capaz. Por ejemplo, recientemente se pudo determinar que el SARS-CoV-2 afecta a la población joven más de lo que se esperaría.

Asimismo, se han dado nuevas instrucciones para protegernos contra el coronavirus, como la importancia de abrir las ventanas para ventilar los espacios y evitar los aerosoles del virus. Incluso, hemos logrado determinar que la gravedad de una segunda infección por COVID-19 tiende a ser más leve que la primera.

Cada una de estas gotas de conocimiento que hemos ido obteniendo nos ayudan a tener una mejor idea de lo que el SARS-CoV-2 es capaz de hacer y cómo podemos nosotros defendernos de este.

Para este caso, se vuelve importante pensar en la necesidad de proteger nuestros ojos. Así como se usan mascarillas para la boca y la nariz, unos lentes protectores no serían una mala idea para quienes tengan que salir a la calle.

El personal médico en los hospitales ya tomaba esta medida de forma preventiva. Sin embargo, ahora que se han comprobado los primeros indicios científicos, es importante que este conocimiento se haga público entre el resto de la población para que pueda tomar sus propias medidas.

Referencias:

Severe Acute Respiratory Syndrome Coronavirus 2 Nucleocapsid Protein in the Ocular Tissues of a Patient Previously Infected With Coronavirus Disease 2019: doi:10.1001/jamaophthalmol.2020.3962

Ocular Manifestations and Clinical Characteristics of Children With Laboratory-Confirmed COVID-19 in Wuhan, China: doi:10.1001/jamaophthalmol.2020.3690