Cenicero de vidrio con varios cigarrillos apagados adentro, sobre una mesa con tazas de café en el fondo.
Vía PxHere.

Dentro del saber popular, está fuertemente arraigada la creencia de que el café y los cigarrillos son unos de los mejores laxantes con los que se puede contar si se quiere poner a andar el organismo. Sin embargo, han sido pocas las investigaciones que realmente se han realizado al respecto.

Sin embargo, en la actualidad ya parece haber suficiente evidencia científica para soportar parte de esta afirmación y también para desmentir otra. Gracias a esto, finalmente sabremos si la cafeína y la nicotina son capaces de imitar las propiedades de la fibra.

Cafeína y nicotina, ¿laxantes ideales?

En el 2005, se llevó a cabo un estudio que involucró a 16 voluntarios. Se dividieron en grupos y se evaluó la relación entre el consumo de café o cigarrillos y la actividad intestinal. Igualmente, se utilizó agua caliente como control para los participantes que tomaron café y se uso un placebo para el grupo control de los que consumirían cigarros.

Al final, se pudo ver que tanto el agua tibia como el café causaron cambios en el tono rectal de los individuos. Aunque esto no implicó un aumento notorio en las deposiciones ni en la sensibilidad intestinal. Por su parte, los cigarrillos no hicieron más cambios en el tono rectal del que hicieron los placebos.

Como consecuencia, fue posible ver que la cafeína realmente hizo cambios en nuestro metabolismo, mientras que la nicotina no. Sin embargo, se sabe, por ejemplo, que los fumadores suelen ser más propensos a sufrir de la enfermedad de Crohn. Por lo que, este doloroso y posiblemente mortal proceso inflamatorio de los intestinos que se produce en ellos comprueba que la nicotina sí afecta a los órganos digestivos –solo que de una forma mucho menos positiva que la esperada–.

Igualmente, estudios han comprobado que podría hacer que sufran infecciones bacterianas más fuertes, por lo que su salud general se ve perjudicada.

¿Qué le da al café esta propiedad?

La investigación del 2005 no dio muchas luces sobre los posibles motivos tras esta reacción del organismo al café. Sin embargo, otro estudio hecho en 1990 y publicado en la revista Gut sí intentó hacer algunas hipótesis.

Su investigación, igual que la del 2005, comprobó que el café disparaba una respuesta en nuestros órganos digestivos. De hecho, pudieron registrar una “respuesta gastrocolónica” tan solo minutos después de que los participantes del estudio bebieron una taza de café.

Según su visión, es posiblemente la estimulación del tejido epitelial del estómago y del intestino grueso el que causa la aceleración del metabolismo. Esto debido a que el café estimula la producción de bilis –sustancia que solo se segrega cuando hay comida en el organismo–. Por lo que, si el café inicia su producción, el organismo comenzará a actuar como si hubiera comida en él y continuará con los procesos de digestión y deposición… sin importar lo que haya verdaderamente en nuestro organismo. En este punto deberemos tener cuidado, porque beber café en ayunas, por ejemplo, puede ser más perjudicial que útil.

Sin embargo, estas son solo conjeturas, ya que ningún estudio hasta ahora ha analizado directamente esta posibilidad ni ha investigado este proceso.

Mientras mayor sea el consumo, mayor será la resistencia

Por otro lado, una publicación del 2003 en el Journal of Human Nutrition and Dietetics hace referencia a otro experimento en el que las propiedades “laxantes” del café se fueron haciendo menores a medida que las personas aumentaban su consumo. Como consecuencia, para conseguir los mismos resultados, con el paso del tiempo requerirían más cantidades. Esto debido a que desarrollan “resistencia” a las propiedades de la cafeína.

Nuevamente, esto debe tratarse con mucho cuidado, puesto que el consumo excesivo de café también puede ser perjudicial para la salud. Estos estudios no implican que debamos dejar de tomar café –mientras lo hagamos de forma moderada–. Pero sí indican que, si lo que buscamos es activar el metabolismo, lo más recomendable es que apostemos por la fibra o algún otro equivalente sin tantos riesgos.

Referencias:

Stimulation of defecation: effects of coffee use and nicotine on rectal tone and visceral sensitivity (2005): DOI: 10.1080/00365520510015872

Effect of coffee on distal colon function (1990): doi: 10.1136/gut.31.4.450

Acute effects of nicotine on the body: https://www.tobaccoinaustralia.org.au/chapter-6-addiction/6-10-acute-effects-of-nicotine-on-the-body