Fotografía en plano detalle de espiga de trigo en medio de un cultivo.
Vía Pixabay.

Esta semana Argentina ha sorprendido al mundo al anunciar su intención de legalizar la producción, consumo y comercio de trigo genéticamente modificado en su territorio. La información llegó al mundo a través del Ministerio de Agricultura de la nación.

Según lo comentado poco después por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), esta se trata de la primera aprobación para el consumo y comercialización de este tipo de elementos. Con esto, Argentina ha pasado a la historia como pionero en el campo.

Sin embargo, aún queda mucho por enfrentar para esta nación, ya que apenas se encuentra al inicio del camino. De hecho, aún falta que se publique la autorización del gobierno en el Boletín Oficial.

Mientras tanto, la curiosidad por los motivos tras la decisión de Argentina y la expectativa por conocer su siguiente movida ya se han colado en la web. Por este motivo, acá te contaremos todo lo que necesitas saber sobre esta iniciativa argentina y sus implicaciones.

Maíz resistente a la sequía

El miércoles de esta semana, el medio Reuters tuvo acceso exclusivo al documento en el que se declaraba la autorización del trigo IND-ØØ412-7, mejor conocido como HB4. Las modificaciones genéticas que se realizaron a su semilla le permiten ser más resistente a los periodos de sequía.

Como se sabe, el calentamiento global se hace cada vez más notorio y los cultivos del mundo comienzan a sufrir por este motivo. Para poder salvar sus territorios agrícolas de este destino, Argentina trabajó en un organismo genéticamente modificado (OGM) capaz de sobrevivir a las nuevas condiciones que presenta en el ambiente.

Como resultado, después de dos décadas de ensayos, se pudo desarrollar el trigo HB4, capaz de aumentar su productividad un 20% durante periodos de sequía. Ya en los últimos años esta ha hecho daño a la producción argentina. Por lo que para el siguiente la nación espera poder estar preparada con una nueva alternativa que la saque del apuro.

Primer obstáculo: convencer a Brasil

Dentro del comunicado presentado por el Ministerio de Agricultura y también a lo mencionado por Reuters, la primera gran movida de Argentina tendrá que ser incluir a Brasil en su movida de instrumentos transgénicos.

Históricamente, Brasil ha sido el mayor comprador de trigo de Argentina y, como muestra de esto, solo tenemos que recordar que el pasado 2019 la nación brasileña compró el 45% del total de la producción argentina de este rubro. Por lo que, si Brasil no acepta el nuevo trigo HB4, Argentina podría estar en problemas.

Segundo obstáculo: convencer al resto del mundo

En caso de que Argentina logre convencer a Brasil (y también a otros grandes compradores como Indonesia, Chile y Kenia), el primer paso de su misión estará completado, pero su viaje no habrá terminado aún.

Incluso si todos estos países hipotéticamente legalizaran la comercialización a gran escala de estos alimentos, no hay garantía de que los empresarios o ciudadanos participarles estén interesados en los productos.

De hecho, cabe la posibilidad de que muchos estén dispuestos solo a obtenerlos a precios más bajos, por ejemplo, como una “compensación” por lo artificial del producto y sus “posibles efectos” dañinos.

Reuters citó en su nota a Senasa, el ente sanitario argentino, que declaro que “(…) no se encontraron objeciones científicas para su aprobación desde el punto de vista de la aptitud alimentaria humana y animal”. Por lo que trigo genéticamente modificado sí cuenta con un aval de seguridad de un ente sanitario. Sin embargo, no se sabe si eso será suficiente para convencer a los escépticos consumidores.

¿Una primera vez para la historia?

Según ha declarado el CONICET, esta se trata de la primera vez en la historia que se aceptan las versiones transgénicas o genéticamente modificadas del trigo en un país. Por lo que aún el mundo tiene que ajustarse a esta nueva realidad. Una que, además, no recibe con tanto entusiasmo debido a todas las preocupaciones sobre seguridad y salud que hay con los OGM.

Curiosamente, esta no sería la primera vez que el hombre modifica el trigo y otros alimentos para ajustarse a sus necesidades. De hecho, si miramos nuestra historia, veremos que no es la primera vez que cambiamos a nuestra conveniencia elementos de la naturaleza (y realmente no parece que sea la última tampoco). Por su parte, el método usado (la modificación genética directa) sí es algo nuevo, y es su legalización justamente lo que causa revuelo y rechazo entre la población. Ya quedará por verse si este es infundado o no.

Como una curiosidad, esta no es la primera vez que la modificación genética se usa como técnica. Los científicos la han utilizado por ejemplo en mosquitos para intentar erradicar la malaria o combatir el dengue. Asimismo, también se ha usado en animales como los cerdos para hacerlos más resistentes a enfermedades o hacer de su carne “baja en grasa”. Por lo que, el mundo se encuentra frente a una encrucijada particular. Una que se da entre su deseo de avanzar y sus preocupaciones por las consecuencias que esto cause. Estos reflejados respectivamente en los estudios de la ciencia y en la reticencia del público a aceptarlos.