Frasco con prueba de coronavirus marcando positivo, en medio de varios implementos médicos como unos hisopos, unos guantes y una mascarilla.
Vía Pixabay.

Con una pandemia activa que ha contagiado ya a más de 36,2 millones de personas en todo el mundo, es imperante que contemos con medios rápidos de detección para ubicar y aislar los nuevos casos antes de que las cadenas de contagio sigan aumentando.

Por este motivo, la ciencia ha trabajado incansablemente para diseñar infinidad de test con los cual determinar la presencia del SARS-CoV-2 en nuestro organismo. Para estos momentos, ya existen variadas alternativas. Sin embargo, todas siguen tiendo un ‘pero’ que evita que se conviertan en una solución global y a largo plazo.

Ahora, esta nueva propuesta basada en el sistema de las “tijeras genéticas” merecedoras del Nobel de química 2020, podría traer una nueva vida al campo de la detección de casos de COVID-19. Sobre todo porque la propia Jennifer Doudna, una de las galardonadas con el premio, participó activamente en esta investigación para pulir las capacidades del sistema CRISPR diseñado para la prueba.

¿Cómo las pruebas CRISPR detectan el SARS-CoV-2?

Ya a inicios de este año se había planteado la posibilidad de usar los sistemas CRISPR para detectar el SARS-CoV-2. Sin embargo, los pasos del procedimiento hacían complicada la masificación de la prueba.

Para este segundo intento, la base teórica sigue siendo la misma. Se esperaba que la pruebas CRISPR identificara la secuencia de ARN única del SARS-CoV-2. Para eso, se debía crear un ARN “guía” que fuera complementario del virus (y que coincidiera con al menos 20 bases de ARN).

Una vez la muestra del paciente entrara en contacto con el CRISPR y la enzima Cas13, el primero debía adherirse al ARN mientras que la segunda debía cortar los segmentos adheridos.

Previamente, los científicos colocarían en la prueba una partícula fluorescente que solo aparecería cuando Cas13 hiciera los cortes. Entonces, si al ser iluminado con luz láser la muestra brillaba, se comprobaba el positivo por COVID-19. Hasta acá, la versión de la prueba de inicios de año y la recién presentada como preimpresión en MedRxiv se mantienen paralelas.

¿Qué hace diferente a este nuevo test?

El detalle que claramente ha hecho destacar a esta prueba nueva de CRISPR es la velocidad prometida de su respuesta. Por un lado, los mecanismos tradicionales en laboratorio pueden requerir 24 horas o más para poder ofrecer un resultado concreto.

Asimismo, la versión del test presentada a inicios del 2020 requería al menos de 1 hora para dar resultados. Ahora, la nueva prueba CRISPR solo requiere de 5 minutos para dar un resultado claro y determinar si la persona está o no infectada con el coronavirus.

Gracias a esta velocidad, los procesos de detección y diagnostico podrían verse potenciados en todo el mundo. Pero, esta no es la única ventaja que ofrece el nuevo diseño de prueba CRISPR.

Permite un análisis más preciso de las muestras

Un punto de valor que destaca a las pruebas CRISPR nuevas sobre los test tradicionales y su vieja versión es que esta no requiere “multiplicar” el ARN de la muestra antes de analizarlo. En los otros dos casos, para poder obtener respuestas claras, era necesario aumentar la cantidad de ARN disponible, de forma que, si el virus estaba presente, este fuera lo suficientemente notorio para las pruebas.

A pesar de que este sistema ofrece más precisión en el resultado, luego complica su interpretación. En otras palabras, al tener que “multiplicar” la carga viral, se hace imposible saber cuánta había verdaderamente en un inicio. Como resultado, datos cruciales sobre el avance y presencia de la enfermedad en el organismo del paciente quedan inutilizados.

Para poder lograr esto, los investigadores consideraron la posibilidad de añadir un segundo ARN “guía” a la mezcla. Gracias a esto, pueden contar con que ambos componentes ubiquen el ARN del SARS-CoV-2 y delaten su presencia. Sumado a esto, también pueden dar idea de su cantidad, ya que, mientras más fluorescente sea la reacción, mayor será la cantidad de virus contenido en la muestra.

Son menos costosas y más versátiles

Como este modelo de prueba no requiere la multiplicación de ARN, tampoco necesita hacerse directamente en un laboratorio, ni de la compra de costosos químicos con los que llevar a cabo las reacciones. Como consecuencia, los costos se reducen notablemente, lo que las hace más asequibles.

Además, como si lo anterior fuera poco, como no requieren un laboratorio, pueden hacerse en muchos más lugares. De esta forma, no solo las clínicas y hospitales podrían usarlas, sino también los centros de atención médica provisionales, las escuelas y cualquier otro espacio que requiera de estos controles.

Las posibilidades

A pesar de todas sus bondades, las pruebas CRISPR también tienen su propio ‘pero’. Para este caso, ellas han mostrado ser menos precisas que sus contrapartes tradicionales y llevadas a cabo en laboratorio. Sin embargo, su velocidad compensa esta situación al ofrecerles la posibilidad a los médicos y personal de salud de tomar decisiones rápidas.

De este modo, los casos graves (con gran presencia de virus) podrían ser tratados de inmediato, en lugar de tener que esperar por horas o incluso días. Asimismo, también se podrían despejar rápidamente las incógnitas sobre casos dudosos y darles el tratamiento que necesitan si resultan positivos.

Justo ahora, Douma y sus colegas se encuentran investigando las formas de hacer que su prueba se pueda comercializar y sea utilizada en hospitales.

Referencia:

Direct detection of SARS-CoV-2 using CRISPR-Cas13a and a mobile phone: https://doi.org/10.1101/2020.09.28.20201947