Manos de diferentes personas apoyadas una sobre otra en el centro de un círculo en señal de apoyo.
Vía Pxhere.

Durante los momentos difíciles de nuestra vida, poder contar con una o varias personas que nos muestren su apoyo siempre es bien recibido. En muchas ocasiones, es gracias a la seguridad que da el tener un grupo de respaldo que podemos dar los pasos necesarios para superar una situación complicada o atrevernos a hacer algo nuevo.

En general, mientras más personas tengamos a nuestro alrededor que nos ofrezcan su apoyo, mayor debería ser la intensidad del sentimiento. Sin embargo, nuevas investigaciones han demostrado que esta es solo la mitad de la historia.

En la investigación publicada por David S. Lee, Jonathan L. Stahl y Joseph B. Bayer de la Universidad Estatal de Ohio, el trío de científicos estudia el impacto de las redes de apoyo y sus interrelaciones en la cantidad de seguridad que estas proveen a los individuos. El estudio publicado en Social Psychology Quarterly probó que esto, más que relacionarse con la cantidad de miembros, tuvo que ver con la cercanía que había entre estos.

“Más que la suma de las partes”

Para poder llegar a esta conclusión, los investigadores llevaron a cabo dos experimentos. El primero de estos involucró a casi 340 personas y estudio la “densidad” de las redes de apoyo de estas.

A través de una encuesta, se pidió a las personas que nombraran a 8 individuos de los que recibirían apoyo durante una crisis. Los resultados en este caso fueron variados, pero los grupos comunes nombrados incluyeron familiares y amigos, así como compañeros sentimentales o de trabajo.

Luego de esto, la persona debía clasificar del 1 al 7 qué tan notorio sería el apoyo que cree que recibiría de cada individuo. Además, debían determinar, también en una escala del 1 al 7, el nivel de cercanía de las relaciones entre los individuos mencionados. Dicha escala abarcó desde la posibilidad de que no se conocieran en absoluto, a que fueran totalmente cercanos.

Mientras más alto fuera el número promedio obtenido en este último esquema, mayor sería la “densidad” de la red de apoyo de la persona. Observando los resultados de la primera escala luego fue posible relacionar las redes más densas con una mayor percepción general de respaldo.

Básicamente, notaron que mientras más densa fuera una red, más posible veía la persona la posibilidad de recibir ayuda de esta. Así que se determinó que ambas variables tenían una relación directamente proporcional. Pero se ratificó que, en estos casos el resultado final era “más que la suma de las partes” como dijo Lee.

“Las personas que sienten que tienen más apoyo social en sus vidas pueden centrarse más en el apoyo colectivo que sienten al ser parte de un grupo fuerte y cohesionado. Es tener un equipo real, en lugar de tener solo un grupo de amigos”, continuó.

Un apoyo diferente

El segundo experimento que se llevó a cabo buscó determinar si el apoyo percibido podía cambiar dependiendo de la situación en la que se encontrara una persona. Igualmente, buscaban determinar si la densidad de las redes podía o no ser un factor moldeador también.

En esta oportunidad, dividieron a los 240 participantes en dos grupos: uno con cuatro personas cercanas entre sí como red de apoyo y otro con cuatro personas que no se conocieran entre sí. Ambos grupos debían pensar que su casa había sido allanada y que debían buscar ayuda del cuarteto al mismo tiempo.

Se les consultó a todos qué tanto apoyo pensaban que recibirían de las personas. La cantidad de apoyo posible percibido en el grupo con un cuarteto cercano entre sí fue mucho mayor que la del otro. Nuevamente, incluso al presentar una situación particular, la cercanía entre los miembros de la red parece hacer que la ayuda que pueden prestar se magnifique desde la perspectiva de quien la recibe.

Más densidad, más apoyo percibido, más cercanía

Como un tercer punto de su investigación, los científicos intentaron determinar los motivos psicológicos por los que parecemos más propensos a sentirnos más apoyados por redes de personas interconectadas.

Dentro de las encuestas también se pidió a las personas que justificaran por qué consideraban que recibían más apoyo de las redes densas. Entre los motivos principales, muchos respondieron que percibían a estos conglomerados de amistades, familiares y compañeros como “una sola entidad”. Asimismo, también fue común entre las respuestas que las personas comentaran sobre cómo consideraban a estos grupos una parte más de su propia identidad.

Pero, en general, la posibilidad de saber que los lazos de ayuda no eran solo para el individuo, sino que se entrelazaban entre todos los miembros de la red hacía que la sensación de seguridad aumentara.

Los investigadores no llegaron a determinar en profundidad el por qué detrás de esta sensación. Pero, por lo que pudieron obtener, se puede asumir que el cambio de percepción no se da solo sobre la ayuda concreta que se recibe, sino sobre cómo se observa y valora al emisor de esta.

Referencia:

Social Resources as Cognitive Structures: Thinking about a Dense Support Network Increases Perceived Support: https://doi.org/10.1177/0190272520939506