Fotografía de una víctima de la erupción del Vesubio en Pompeya.
Crédito: picture-alliance | C. Dixon

Todos conocemos la historia de la catástrofe de Pompeya y Herculano que ocurrió en el 79 d.C. La gigantesca erupción del Vesubio acabó en cuestión de minutos con dos ciudades enteras y dejó para la historia un paisaje con el que maravillarse y asustarse al mismo tiempo.

Sin embargo, el legado más grande que nos dejó esta tragedia fue una oportunidad única de aprender de nuestro pasado. Debido a la rapidez con la que los gases volcánicos cubrieron la ciudad, gran parte de las estructuras quedaron conservabas bajo las capas de ceniza.

Ahora, este mismo proceso ocurrió con las personas y demás vida biológica de la zona. Como resultado, la ciencia ha tenido una oportunidad inigualable para estudiar tejidos, composiciones químicas, moleculares y demás de todas las muestras que se han obtenido en las ciudades italianas.

Poco a poco, hemos podido hacernos una idea de cómo era la ciudad, cuáles eran sus costumbres y qué hacían sus habitantes. Pero ahora podríamos llegar incluso más allá y hasta dar un vistazo a cómo pensaban.

Un descubrimiento sin precedentes

En el área arqueológica de Herculano un equipo de arqueólogos ha logrado ubicar un tesoro escondido dentro de los restos de una víctima del Vesubio. Al parecer, la ceniza de la erupción no solo logró conservar y petrificar sus tejidos externos. De hecho, también “congeló en el tiempo” su sistema nervioso central.

Según reportó el medio EFE, Pier Paolo Petrone, antropólogo forense y director del proyecto de investigación que hizo el descubrimiento, comentó sobre lo particularmente “inusual” de este hallazgo:

“El descubrimiento de tejido cerebral en restos humanos antiguos es un evento inusual, pero lo que es extremadamente raro es la preservación integral de las estructuras neuronales de un sistema nervioso central desde hace 2000 años, en nuestro caso con una resolución sin precedentes”.

Ahora, los investigadores tienen a su disposición todo un sistema nervioso vitrificado y en perfectas condiciones. Gracias a este, podrían conocer con mucha más profundidad la estructura neuronal de nuestros antepasados.

Este detalle nos llevaría a comprender mejor cómo pensaban y qué tan desarrollados estaban sus cerebros. Por lo general, este es un detalle difícil de determinar con suficiente seguridad.

Pero ahora se presenta una nueva y única oportunidad. Con este reciente descubrimiento, la ciencia finalmente tendría suficientes bases para hacer proyecciones bastante cercanas a la realidad de hace millones de años.

¿Qué implica la vitrificación de los tejidos?

La vitrificación, como su nombre lo sugiere, implica la conversión en vidrio de tejido humano. Las revisiones iniciales reflejaron que la ceniza volcánica caliente, al enfriarse apresuradamente, “congeló las estructuras celulares del sistema nervioso central de esta víctima, conservándolas intactas hasta el día de hoy”, afirmó Petrone.

La investigación fue llevada a cabo como una colaboración de investigadores del Consejo Nacional de Investigación (CNR), el CEINGE-Advanced Biotechnology y las universidades Nápoles Federico II, Roma Tre de Roma y la Estatal de Milán. Ahora que se ha determinado la integridad de estos particulares restos, el siguiente paso del equipo será examinarlos para averiguar qué nuevos secretos podrían revelarnos sobre nuestros ancestros.