Rostro de mujer sobre fondo negro esrtrujando su cara con expresión de preocupación.
Vía: Pixabay.

La ansiedad puede atacarnos a todos en cualquier momento de excesivo estrés o presión. Con tal de que solo aparezca en este tipo de situaciones y no se mantenga como un estado sostenido por largos periodos de tiempo, entonces se la puede considerar una parte totalmente normal de nuestra vida.

Sin embargo, si llega a superar estos límites entonces comienza a ser necesaria la intervención médica para averiguar qué dispara la respuesta ansiosa constante. En la actualidad, ya existen variados tratamientos psicológicos y psiquiátricos con los que tratar la situación –dependiendo de la gravedad de esta–.

Para el último caso, es común ya escuchar sobre el uso continuado de la oxitocina. A esta se la ha llegado a considerar la “hormona del amor” e interviene positivamente en nuestros procesos sociales y de vinculación. Sin embargo, nuevos estudios también la han asociado con sentimientos ansiosos y estrés. Pero los científicos no habían podido determinar qué hacía que generara uno u otro efecto en el cerebro… hasta ahora.

¡Ubicación, ubicación, ubicación!

Un estudio de la producción de oxitocina en el cerebro rápidamente reveló que esta, en realidad, se generaba en dos espacios distintos. La mayor parte se produce hipotálamo, la fuente más conocida. Otras pequeñas cantidades se generan en un área del cerebro llamada núcleo del lecho de la estría terminal (BNST, según sus siglas en inglés).

Mientras que la producción del hipotálamo se ha relacionado con todos los efectos positivos de la oxitocina, el BNST fue en la dirección opuesta. De hecho, la producción de la hormona que derivaba de esta área del cerebro alimentaba los pensamientos ansiosos y se traducía en comportamientos de ansiedad social.

El estrés es el culpable

Un detalle que los investigadores notaron es que el BNST del cerebro aumentaba su producción cuando los niveles de estrés eran más altos. Por lo que la cantidad de oxitocina de efectos negativos que llegaba al organismo era mayor. Como consecuencia, los comportamientos ansiosos se hacían más notorios.

Ya en otras oportunidades se ha asociado al BNST con otros trastornos psiquiátricos como la depresión y la adicción. Por lo que, el poder relacionarlo también con la ansiedad puede dar a una mejor idea de cómo tratarla en el futuro.

Las mujeres sufren con más fuerza los efectos

Un punto resaltante que surgió de los experimentos en ratones, realizados por los investigadores de la Universidad de Ohio, es que los efectos de la ansiedad social generados por la producción de oxitocina parecían tener efectos más duraderos en las mujeres.

De hecho, la actividad de BNST en ellas, de acuerdo a investigaciones anteriores, se ha mostrado mucho más duradera que en hombres. Por lo que, aunque la ansiedad puede presentarse en ambos sexos, y el BNST actúa igual los cerebros de ambos, sus efectos parecen ser más longevos en las mujeres. Un punto que va de la mano con la realidad en la que, por lo general, las mujeres tienden a manifestar más ansiedad social que los hombres.

Lo que queda por delante

A pesar de que la investigación publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences dio una muestra clara de la participación de la BNST en la producción de oxitocina fomentadora de la ansiedad social, no se estudiaron en profundidad los mecanismos que llevan a ello, ni los niveles en los que se maneja la producción regular. Los investigadores consideran que, de tener esta información, podrían dar un vuelco a los actuales tratamientos de oxitocina.

Hasta ahora, se había considerado que la oxitocina era primordialmente positiva. Pero, ahora que se sabe que esta también puede generar ansiedad como respuesta al estrés, podrían comenzar a investigarse qué niveles de la hormona son buenos para el organismo y cuánto ya sería demasiado.

Incluso, se podría pensar en la posibilidad de desarrollar en tratamiento inhibidores que bajaran sus niveles en el cerebro y ayudaran a las personas a superar su ansiedad social. Sin embargo, para poder hacer esto, y para saber por qué las mujeres parecen verse más afectadas, aún es necesario investigar más.

Referencia:

Extrahypothalamic oxytocin neurons drive stress-induced social vigilance and avoidance: https://doi.org/10.1073/pnas.2011890117