El proceso de aprendizaje de los más pequeños durante sus primeros años de vida es uno de los más cruciales. En esta época, la neuroplasticidad de los niños está en su punto más activo y les permite absorber y asimilar conocimientos de forma rápida y efectiva.

No obstante, esto por sí solo no es suficiente. Para asegurar un buen proceso de desarrollo y aprendizaje también es necesario ofrecer a los niños las alternativas y herramientas útiles que les permitirán aprender más y mejor. Pero… esto tampoco es todo.

En estas etapas tan tempranas, se ha comprobado que la participación activa de los padres puede ser un gran beneficio para los más pequeños, pero que no siempre la consiguen. Fue por esto que los investigadores tras el reciente estudio publicado en el Journal of Child and Family Studies se dieron a la tarea de averiguar no solo qué herramientas eran mejores para los infantes, sino cuáles eran los mejores medios para motivar a los padres a involucrarse más en el proceso. Resultó que, para esta ocasión, en realidad solo hacía falta un pequeño cambio.

Mensajes de texto para alfabetizar

Los científicos Lisa A. Gennetian, Lerzan Z. Coskun, Joy L. Kennedy, Yana Kuchirko y J. Lawrence Aber aprovecharon un programa de alfabetización que actualmente está teniendo mucho éxito en Estados Unidos. Este fomenta el uso de mensajes de texto para enseñar a los bebés las letras y cómo utilizarlas para comunicarse.

Según parece, el utilizar este método ha adelantado el proceso de aprendizaje de los bebes (entre recién nacidos y niños de 3 años). Específicamente, ha permitido que estos se alfabeticen efectivamente entre 2 y 3 meses antes del tiempo promedio.

A pesar de que el método por sí solo es muy efectivo, muy pocas veces es posible conseguir que los padres se inscriban a estos. Para este caso, el curso total tiene una duración de 26 meses, por lo que implicaría un compromiso a largo plazo de los representantes del infante. Sin embargo, si estos participan activamente, los resultados son notorios. Entonces… ¿cómo convencerlos de que se unan a este tipo de proyectos?

Facilitando las cosas

Una vez determinaron el programa que probarían, los investigadores hicieron seguimiento a más de 400 madres. En la mayoría de casos las familias fueron de clase baja, mientras que la etnicidad fue variada y al igual que la composición familiar. Esto último implica que en algunos casos se hizo seguimiento a madres primerizas y en otros a mujeres ya con experiencia criando niños.

Una vez se tuvieron a los voluntarios, se dividió la muestra en dos grupos. Por un lado, el grupo experimental sería inscrito de forma automática al curso, aprovechando que ya eran parte de un programa de seguimiento del gobierno. Por otro lado, el grupo control tendría acceso a material informativo sobre el programa y sería invitado a participar; pero debería inscribirse de forma voluntaria.

Esta diferenciación se hizo bajo la suposición de que, si se eliminaba el protocolo de la inscripción y se inscribía a los padres en el curso, estos serían más propensos a completarlo. Igualmente, en este caso a ellos se les dio la opción de retirarse en el momento que desearan, incluso si no habían completado el programa.

Una gran diferencia: el compromiso de los padres se hizo mucho mayor

Tal como se esperaba, las madres que fueron inscritas automáticamente fueron mucho más propensas a ver el curso completo. De hecho, 88,7% de la muestra se mantuvo durante todo el programa participando de forma activa.

Por otra parte, el grupo control mostró resultados mucho menos prometedores. De hecho, solo el 1% de las madres a las que se les informó sobre el curso realmente se inscribieron en este.

Debido a esta diferencia abismal, los investigadores determinaron que, efectivamente, si se le ofrece a los padres la facilidad de asistir a este tipo de programas directamente, en lugar de solicitar una inscripción voluntaria, no solo es más probable que estos acepten, sino que se comprometan con ellos hasta el final. El añadir la opción de retirarse voluntariamente además les dio la libertad de decidir si quedarse o no, y como muestran los resultados, la mayoría voluntariamente decidió hacerlo.

Los investigadores consideran que si no solo se trabaja en construir las herramientas, sino en ofrecer facilidades que motiven a los padres a usarlas, el resultado será un beneficio generalizado para el proceso de aprendizaje de los más pequeños.

Referencia:

The Impact of Default Options for Parent Participation in an Early Language Intervention: https://doi.org/10.1007/s10826-020-01838-7