Hasta ahora, el coronavirus SARS-CoV-2 ha infectado a 35,5 millones de personas en todo el mundo y ha causado la muerte de un poco más de 1 millón. Irónicamente, esto ha proporcionado una gran cantidad de información que ha permitido comprender rápido cómo transcurre la enfermedad, encontrar medicamentos y desarrollar vacunas potenciales.

Sin lugar a dudas, el camino que queda por recorrer antes de superar esta emergencia de salud pública es bastante largo, pero la ciencia sigue trabajando para acortarlo. En este sentido, es de especial interés la identificación de los factores de riesgo y los que hacen a algunas personas más vulnerables o más resistentes una vez que contraen la enfermedad.

Un estudio publicado en Journal of Clinical Investigation revela nueva información relevante sobre la forma en que reacciona el sistema inmune contra este coronavirus. Tal parece que haber estado infectado con coronavirus que causan el resfriado común disminuye la gravedad de las infecciones causadas por el SARS-CoV-2.

SARS-CoV-2 no es el único coronavirus

Aunque el término “coronavirus” se hizo muy popular este 2020 debido a la pandemia, debemos recordar que antes del SARS-CoV-2, ya circulaban otros que también causan infecciones respiratorias. Entre ellos, los del resfriado común, la neumonía, el SARS y el MERS.

Estos coronavirus se parecen mucho genéticamente al que causa la COVID-19, y como sugirió un estudio que reseñamos previamente, este podría ser un factor que influya en la forma en que responde el sistema inmunitario ante la nueva infección. A esto se le conoce como reacciones cruzadas.

Menor riesgo de cuidados intensivos y ventilación mecánica

Para comprobarlo, los investigadores del Centro Médico de Boston y la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston revisaron los registros médicos electrónicos de personas que se sometieron a la prueba PCR entre el 18 de mayo de 2015 y el 11 de marzo de 2020.

Como muchos saben, la prueba PRC (Reacción en Cadena de la Polimerasa) se aplica para detectar una variedad de patógenos respiratorios, dentro de los cuales figuran los coronavirus del resfriado común.

Los investigadores también examinaron los datos de personas que se realizaron la prueba de SARS-CoV-2 entre el 12 de marzo de 2020 y el 12 de junio de 2020, creando así un grupo para comparar.

Tras considerar factores como la edad, el sexo, el índice de masa corporal y diagnóstico de diabetes mellitus, el equipo descubrió que los pacientes que tenían un diagnóstico previo de PCR con algún otro coronavirus tenían probabilidades significativamente más bajas de ser admitidos en la unidad de cuidados intensivos o de requerir ventilación mecánica durante su nueva infección.

“Nuestros resultados muestran que las personas con evidencia de una infección previa por un coronavirus del “resfriado común” tienen síntomas de COVID-19 menos graves”, dijo Manish Sagar, médico e investigador de enfermedades infecciosas en el Boston Medical Center.

Respuesta cruzada no impide la infección, pero sí reduce su gravedad

Los resultados también revelaron que la probabilidad de supervivencia también fue significativamente mayor en los pacientes hospitalizados por COVID-19 con un diagnóstico positivo previo de coronavirus del resfriado común.

De modo que la inmunidad acumulada por infecciones previas con coronavirus diferentes al SARS-CoV-2 no evita que las personas contraigan COVID-19, pero sí entrena a nuestro sistema inmune para lidiar mejor con esta.

Referencia:

Recent endemic coronavirus infection is associated with less severe COVID-19. https://www.jci.org/articles/view/143380