En la actualidad, el mundo está comenzando a preocuparse un poco más por desarrollar energías alternativas y renovables con las que suplantar los sistemas que tenemos en la actualidad. En general, se han desarrollado variadas propuestas innovadoras que nos han permitido obtener energía de fuentes naturales para utilizarla en variados elementos como automóviles, maquinaria militar y edificaciones.

Sin embargo, a pesar de los avances aún es largo el camino que deberemos recorrer si esperamos poder implementarlas como una nueva normalidad en nuestra sociedad. Por este motivo, la ciencia sigue trabajando para desarrollarla y perfeccionarla.

En esta oportunidad, una nueva posibilidad de hacerlo ha venido desde la fuente menos esperada: las espinacas. De acuerdo a una reciente investigación llevada a cabo por Xiaojun Liu, Casey Culhane, Wenyue Li y Shouzhong Zou, estas podrían ser una nueva aliada para el diseño de pilas de combustible y la creación de energía alternativa.

El poder de las espinacas

Aunque pueda parecer una fuente poco ortodoxa, la verdad es que las espinacas han mostrado ser más que una fuente de nutrientes para nuestro organismo. El estudio ha comprobado que esta es capaz de contribuir a los procesos de oxigenación que se llevan a cabo en las pilas de de combustible. Esto último debido a los altos niveles de hierro y nitrógeno que contienen en su estructura, vitales para el proceso de catalización de la oxigenación.

Como consecuencia, hacen de este proceso uno mucho más eficiente, duradero y renovable que con las alternativas actuales. Además, las espinacas son sencillas de cultivar en abundancia, lo que las convierte también en un recurso altamente accesible. Por si fuera poco, su resistencia a bajas temperaturas también juega a su favor a la hora de elegir territorios para su cultivo.

Las pilas de combustible y las espinacas

Aunque la idea de las espinacas como una fuente de poder parece más salida de las caricaturas de Popeye el marino que de la vida real, lo cierto es que la ciencia ha sido capaz de comprobar sus amplias capacidades.

A través de variados procesos químicos y manuales, las hojas de la espinaca se trituran y deshacen hasta llevarlas a una composición de polvo conocida como nanohojas. Son estas las que pueden actuar como catalizadores de la liberación de carbono durante los procesos de oxigenación.

Por su parte, las pilas de combustible se valen de esta como uno de los dos principales procesos que requiere para generar energía. Sin embargo, lo que las ha detenido por mucho tiempo ha sido que su modelo inicial, manejado con platino, suele tomar mucho tiempo para generar las reacciones energéticas y tiende a perder potencia después de periodos relativamente cortos.

Ahora, según parece, las espinacas parecen colaborar con mucha más eficacia a la liberación de carbono. Asimismo, su composición mantiene la potencia de la reacción por más tiempo y su facilidad de cultivo las hace tan renovables como asequibles.

¿El futuro del ambiente yace en las espinacas?

Tan solo utilizar espinacas para este tipo de equipos no será una solución para la crisis climática que vivimos. Pero sí podría ser una buena ayuda. Por un lado, reduciría nuestra necesidad de buscar y procesar elementos contaminantes y no renovables como el platino.

Del mismo modo, por otro lado, también ayudaría a normalizar un medio más de generación de energía verde. Con este, se podrían potenciar maquinarias que actualmente conocemos, como los carros electrónicos. De esta forma, poco a poco podría crearse una nueva alternativa para alejarnos de los combustibles fósiles que contaminan el planeta desde que los extraemos hasta que los procesamos y utilizamos.

Referencia:

Spinach-Derived Porous Carbon Nanosheets as High-Performance Catalysts for Oxygen Reduction Reaction: https://doi.org/10.1021/acsomega.0c02673