De izquierda a derecha: Harvey J. Alter, Michael Houghton y Charles M. Rice. Trío ganador del premio Nobel de medicina 2020.

Este lunes 5 de octubre ha iniciado la ceremonia de los premios Nobel de este 2020. Durante este primer encuentro que se ha manejado de forma principalmente virtual, se han presentado a los merecedores del reconocimiento en el área de medicina o fisiología.

En este caso, el galardón ha quedado en manos de 3 científicos, dos estadounidenses y un británico, que contribuyeron con la identificación del virus de la hepatitis C. Gracias a ellos, no solo se pudieron desarrollar mejores mecanismos de detección de la enfermedad en la sangre, sino que se perfeccionaron los antivirales con los que combatirla.

Claramente, sus aportes, que llegaron a nosotros entre los setenta y los ochenta, son el motivo por el que en la actualidad el erradicar la hepatitis C del mundo es una meta posible. En general, podemos entender cuál ha sido su mérito, pero la vale la pena conocer un poco más Charles M. Rice, Harvey J. Alter y Michael Houghton para entender cuáles han sido los aportes particulares que cada uno realizó para ser merecedores de este icónico galardón.

Charles M. Rice

Crédito: Universidad Rockefeller, Estados Unidos.

Charles M. Rice es un virólogo estadounidense que se ha destacado en el mundo de la ciencia por sus aportes a la identificación del virus de la hepatitis C y a la sintetización de una vacuna efectiva contra la fiebre amarilla. De hecho, fueron sus investigaciones en esta última las que lo llevaron a hacer descubrimientos notorios sobre la hepatitis C.

Rice obtuvo su doctorado en bioquímica en el Instituto de Tecnología de California en 1981. Seguidamente, continuó sus estudios en esta misma entidad hasta obtener en 1985 su título postdoctoral.

Sus investigaciones sobre el genoma del virus Sindbis y de los flavivirus (para la fiebre amarilla) le permitieron también determinar características particulares del virus de la hepatitis C. Luego de esto, en variadas publicaciones desarrolló este punto permitiendo crear una tipología que hiciera al virus más reconocible. Un detalle que, a su vez, permitió que se desarrollaran mejores tratamientos contra este.

Antes de recibir el premio Nobel, el reconocimiento más reciente que recibió por su investigación fue el premio C. Chester Stock del Memorial Sloan Kettering Cancer Center, en el 2017. Sin embargo, durante todos los dos mil ha recibido variados reconocimientos por sus aportes como el premio de salud InBev Baillet Latour y el premio Lasker-DeBakey de Investigación Médica Clínica, entre otros.

Harvey J. Alter

Crédito: NIH, Estados Unido 

El médico estadounidense Harvey J. Alter obtuvo primero su licenciatura en la Universidad de Rochester. Luego de esto, continuó con su formación profesional en el Strong Memorial Hospital y en los Hospitales Universitarios de Seattle.

Para 1961 entró en contacto por primera vez con los Institutos Nacionales de Salud (NIH, según sus siglas en inglés). Estuvo en ellos por poco tiempo y entró a trabajar en la Universidad de Georgetown. Sin embargo, su estadía allí no duraría mucho tampoco. Para 1969 regresaría a los NIH –esta vez para quedarse y hacer historia–.

En décadas de estudio de la “misteriosa” transmisión de la hepatitis a través de la sangre, durante los setenta las investigaciones de Alter determinaron que esta podía transmitirse a través de la sangre. Sin embargo, no contento con esto también identificó que esta se trataba de un tipo diferente a las ya conocidas A y B –ya que esta última tendía a ser crónica–.

A lo que entonces se le llamó hepatitis “no A, no B” ahora lo conocemos como hepatitis C y sabemos que se trata de una versión crónica de esta enfermedad. Gracias a Alter y a su investigación, se pudo detener en gran medida la propagación de esta a través de transfusiones de sangre al desarrollar adecuados medios de detección. Igualmente, su descubrimiento favoreció a la creación de medicamentos específicos y más útiles contra la enfermedad.

Michael Houghton

Crédito: Universidad de Alberta, Canadá.

Michael Houghton es un científico de origen británico que, como sabemos, ha hecho investigaciones cruciales alrededor del virus causante de la hepatitis C. Obtuvo su doctorado en el King’s College London en 1977. Sin embargo, su gran aporte a la medicina ocurriría años más tarde, en Canadá. De la mano de sus colaboradores, el Dr. Qui-Lim Choo y el Dr. George Kuo, Houghton se dedicó a investigar los medios comunes de propagación de la hepatitis C.

Detalles que hoy nos son obvios, como que esta se transmite por la sangre, para finales de los ochenta no estaban tan claros y fue gracias a Houghton y a su equipo que pudimos toparnos con su funcionamiento. El trío trabajó en Chiron Corporation, ahora propiedad de Novartis, durante 7 años para poder llegar al gran descubrimiento que cambiaría el curso de la medicina en 1989.

Luego de que sus datos se hicieran conocidos, fue posible desarrollar más y mejores sistemas de detección del virus de la Hepatitis C en la sangre. Como resultado, tan solo años después, en 1996, países como Estados Unidos ya habían eliminado el 80% de la prevalencia de esta enfermedad en la sangre de la población.

En el 2013, el Canada Gairdner International Award quiso reconocer primero los aportes de Houghton y otorgarle cien mil dólares como parte de este. Sin embargo, Houghton lo rechazó ya que el galardón no reconocería el esfuerzo de sus colegas Choo y Kuo.

Finalmente, este 2020 el Comité del Nobel evaluó su participación como altamente valiosa para las bases de la medicina moderna contra la hepatitis C y decidió congratularlo. Sin embargo, nuevamente en esta oportunidad Choo y Kuo no pudieron ser reconocidos porque también se compartió el premio con los ya mencionados Alter y Rice.

¿Qué hacen estos científicos ahora?

Crédito: Claudio Brescian/TT. Vía AP.

Actualmente, Rice permanece activo en la Universidad Rockefeller. Desde el 2001 hasta el 2018 también desempeñó en ellas sus labores como director científico y ejecutivo de su Centro para el Estudio de la Hepatitis C. Ahora, aunque no tiene este cargo, se mantiene dando clases en la institución.

Por si parte, Alter permanece desde 1969 como parte de los NIH. Específicamente, allí se mantiene como investigador principal del Departamento de Medicina Transfusional del Centro Clínico.

Finalmente, Houghton trabaja en la Universidad de Alberta como profesor y como director del Instituto de Virología Aplicada Li Ka Shing. Según las declaraciones dadas de la casa de estudio a Canadá News, aunque Houghton sea de origen británico, es la primera vez que un científico perteneciente a una universidad canadiense gana un Nobel en el campo de fisiología y medicina desde hace más de 70 años.