El Valium en la actualidad es un medicamento altamente conocido en todo el mundo. A pesar de que no es de uso cotidiano, sus efectos son tan conocidos que incluso quienes nunca lo han utilizado conocen sus capacidades y también sus riesgos.

Actualmente, el Valium es un elemento más de nuestra cultura actual y no tendemos a prestar mucha atención a este a menos que lo requiramos para algo específico. Sin embargo, hace seis décadas este no existía.

Desde su creación, el Valium, llamado genéricamente diazepam y compuesto por benzodiacepinas, ha recorrido un camino particular para posicionarse como un componente más de nuestra cultura. Recorramos juntos de nuevo esta ruta y conozcamos un poco más del ansiolítico más icónico del occidente.

La historia tras el Valium

El relato del Valium comienza desde antes de su nacimiento oficial. Desde el siglo XIX, el mundo ya estaba en la búsqueda de medicamentos contra la ansiedad que no tuvieran propiedades tan adictivas como los existentes hasta la fecha.

Antes se utilizaban los opiáceos que, como sabemos en la actualidad, generaban rápidamente una fuerte dependencia en los pacientes. Luego de este, estuvieron otras alternativas como los barbitúricos y las fenotiazinas. Por un lado, los primeros seguían generando dependencia, mientras que los segundos eran antipsicóticos culpables de efectos secundarios severos en el organismo.

Debido a esto, ya llevando a mediados del XX la búsqueda de este mítico medicamento tan efectivo como seguro seguía en pie. Sin embargo, para este momento el mundo estaba mucho más cerca de su meta de lo que se imaginaba.

Los inicios – El diazepam y… ¿los nazis?

Vía: web oficial de Roche.

Para 1954, el farmacéutico y químico judío Leo Sternbach (1908-2005) se encontraba trabajando con la reconocida farmacéutica Hoffmann-La Roche. Años atrás, Sternbach, de origen suizo, fue llevado a Estados Unidos por la empresa como una forma de alejarlo de las garras del avance nazi por el continente europeo.

Como parte del contrato, las siguientes dos décadas de vida de Sternbach en Estados Unidos estarían cubiertas debido a un contrato fijo con Hoffmann-La Roche. Antes de que se cumpliera la primera, el farmacéutico fue encomendado con la tarea de investigar diversos componentes tranquilizantes para crear medicamentos más efectivos y seguros que otras alternativas como los barbitúricos y el meprobamato.

Acorde con lo pautado, Sternbach estudió por años más de 40 compuestos distintos de benzodiacepinas, probándolos en animales. Sin embargo, para 1956 ninguno de sus experimentos dio los frutos esperados –o por lo menos eso es lo que Sternbach pensó en el momento–.

Se dice que un año después de que Sternbach finalmente dejara el proyecto fue necesario regresar al laboratorio para finalmente hacer una limpieza general y remover los compuestos fallidos. Sin embargo, entre los elementos guardados se toparon con un polvo blanquecino (denominado Ro 5-0690) que, según sus registros, no fue probado en su momento.

Debido a esto, llevaron a cabo un experimento más. Este consistió en administrar el polvo a ratones para observar su reacción. La sorpresa y el agrado tanto de Sternbach como de sus colaboradores Lowell Randall y Earl Reeder fueron claros. ¡Finalmente habían conseguido lo que buscaban!

Para 1960, finalmente la FDA (Food and Drugs Administration) dio su aprobación para que se comercializara en el mercado estadounidense. En este momento, comenzó a llegar a las farmacias bajo el nombre de Librium, la primera presentación clínicamente útil de las benzodiacepinas en el mundo, y el ancestro directo del Valium.

Nace el Valium

Para 1963, el Librium recibió un cambio total cuando se mejoró su fórmula para eliminar el sabor amargo y aumentar la velocidad de acción del compuesto. El 15 de noviembre de ese mismo año fue aprobado por la FDA y comenzó a llegar al mundo por primera vez el Valium.

En su momento, la farmacéutica Hoffmann-La Roche lo comercializó como una alternativa para “reducir la tensión psíquica”. Desde entonces, no pasó mucho tiempo hasta que comenzara a ser la alternativa preferida de los estadounidenses al buscar un remedio contra la ansiedad.

Después de todo, según los propios descubrimientos de Sternbach, el Valium parecía ser mucho menos adictivo que otras alternativas anteriores del mercado. Igualmente, se creía que sus efectos secundarios en el organismo eran casi nulos. Esto último se probaría falso más tarde.

Auge del Valium – La droga más recetada de Estados Unidos

Después de que el Valium llegara al mercado, conoció sus años más fructíferos durante las siguientes dos décadas. De hecho, para 1978 llegarían comercializarse más de 2,3 mil millones de píldoras nada más en Estados Unidos. Igualmente, entre 1969 y 1982 el Valium se mantuvo en el tope como el medicamento más recetado en el país.

Durante este tiempo, la mayor parte de las publicidades referentes al Valium estuvieron dirigidas a las amas de casa del país. En general, se vendía al ansiolítico como una alternativa que las madres y mujeres del hogar podrían utilizar para evitar el estrés del día a día. Sin embargo, ellas no fueron las únicas usuarias ya que es bien sabido que durante la década de los setenta el Valium también fue altamente popular en los círculos de artistas de Hollywood. Sin embargo, hasta hoy, las principales consumidoras de este producto siguen siendo las amas de casa.

Fin del ciclo – ¿El Valium cae del pedestal?

Irónicamente, mientras el Valium alcanzaba sus niveles más altos de popularidad, por otro lado comenzaban a surgir preocupaciones sobre su seguridad. Se supone que mientras no se aumentaran las dosis de benzodiacepinas más allá de lo prescrito, las personas no deberían experimentar problemas al terminar el tratamiento con Valium. Sin embargo, se comenzaron a observar casos de personas con síntomas similares a la abstinencia y complicaciones adversas que se mostraban incluso si habían seguido las indicaciones médicas al pie de la letra.

Para el inicio de los setenta Malcolm Lader, psicólogo y farmacólogo del King’s College London en el Reino Unido, comenzó a investigar este fenómeno. Pero, no sería sino hasta los ochenta que Lader se toparía con evidencias de que las benzodiacepinas sí podían generar un efecto similar a la adicción. Asimismo, se comprobó que dejar un tratamiento de largo plazo de Valium también podía causar efectos negativos en el organismo.

A pesar de esto, el Valium siguió siendo altamente popular, siendo la década de los noventa cuando su nivel de aceptación descendió más. No obstante, hasta la fecha sigue siendo utilizado y recetado a pesar de los efectos secundarios conocidos… ¿Por qué?

La efectividad del Valium

En la actualidad, otras alternativas como los fármacos antidepresivos y las sesiones de terapia cognitivo-conductual pueden ayudar a las personas a lidiar con la ansiedad. Sin embargo, ninguno de estas opciones tiene un efecto tan veloz como el del Valium.

En general, las benzodiacepinas funcionan al adherirse a un receptor del cerebro que participa en la activación del neurotransmisor GABA. Al estimular su producción, este neurotransmisor calmante y adormecedor puede inundar la mente en solo minutos. Como resultado, quienes consumen la píldora de Valium pueden sentirse relajados casi de inmediato, lo que hace sus efectos mucho más llamativos.

¿Posibles peligros?

A medida que el organismo se habitúa a las benzodiacepinas, el umbral de activación de GABA se hace cada vez más alto. Por lo que las personas deben consumir mayores dosis para conseguir los mismos resultados. Como respuesta, los pacientes pueden comenzar a desarrollar desde una ligera dependencia hasta una adicción al medicamento.

Sin embargo, esta no es la única forma en la que este puede afectar el organismo. Incluso si se lo consume por un periodo menor a 4 semanas y se mantiene la dosis, al dejar el tratamiento las personas pueden experimentar efectos secundarios que van desde ataques de ansiedad hasta convulsiones.

En general, esto es porque de un modo u otro el cuerpo se acostumbra a la presencia de las benzodiacepinas y comienza a pedirlas. Por este motivo, en la actualidad los doctores aconsejan que para dejarlo es necesario ir rebajando paulatinamente las dosis de Valium en lugar de cortarlo de un día para otro.

Valium – ¿Ícono cultural?

Hasta famosas bandas como los Rolling Stones reconocieron la influencia del Valium al dedicarle su popular sencillo “Mother’s Little Helper”. Publicado en 1966.

En la actualidad, el Valium ya no es el rey de las ventas que fue entre los sesenta, setenta y parte de los ochenta. Sin embargo, continúa siendo uno de los medicamentos más comprados y recetados en su país de natal. Igualmente, sigue siendo considerado un tratamiento válido contra cuadros de ansiedad, espasmos musculares e incluso convulsiones.

En estos momentos, el diazepam se encuentra ofrecido en el mercado bajo setenta nombres y patentes diferentes. Sin embargo, es el nombre particular del Valium el que ha calado en nuestra memoria y nos ayuda a reconocer este medicamento a donde quiera que vayamos.

La icónica pastilla amarilla y redonda ha cambiado ya mucho de nombre y de forma. Pero, para nosotros sigue siendo tan reconocible como siempre, porque pasó a convertirse en el símbolo de la cultura occidental, y especialmente estadounidense, del siglo XX.

Fragmento del video oficial del sencillo ‘Mother’s little helper’ de los Rolling Stones.

No es una sorpresa que incluso grandes bandas como los Rolling Stones dedicaran un sencillo a este particular medicamento. La canción escrita por Mick Jagger y Keith Richards llevó una ruda crítica sobre la sociedad y justamente la dependencia que estaba creando este medicamento en las amas de casa de Estados Unidos.

“Mother’s Little Helper” fue el nombre del sencillo dado a conocer en 1966, cuando apenas comenzaba el auge del Valium. Durante todo finales de los sesenta, la canción se convirtió en todo un éxito, y ahora ha pasado a la historia como un recordatorio eterno del impacto que tuvo este particular fármaco en la historia de Estados Unidos.