Crédito: ALAMY.

Los perros cantores, o Canis hallstromi, son una particular especie de canes originaria de Nueva Guinea. Durante años esta especie estuvo amenazada y, antes de que fuera demasiado tarde un pequeño grupo de estos fue llevado y distribuido entre distintas reservas. En la actualidad se considera que estos se encuentran extintos en la naturaleza y que solo quedan como representantes aquellos pocos ejemplares que se encuentran en cautiverio.

Los particulares aullidos de los perros cantores –que son lo más parecido a un cruce entre el aullido del lobo y los cantos de ballena– son únicos de esta especie y una característica que podría perderse para siempre si no son preservados.

Hasta ahora, no había existido mucha esperanza fuera de los espacios de cautiverio para que esto pasara. Pero ahora una reciente investigación publicada en PNAS podría haber abierto las puertas a una segunda oportunidad para esta particular especie de canes.

El problema del cautiverio

A pesar de que en la actualidad hay un buen número de perros cantores en cautiverio, la homogeneidad de los genes entre estos es demasiado alta. Cada pequeño grupo en las diferentes reservas comparte como ancestros comunes a aquella agrupación de perros cantores salvajes que fueron puestos en cautiverio de manera preventiva.

Como consecuencia de esto, cada uno de estos canes está genéticamente relacionado de forma muy cercana. Cuando esto ocurre, y las piscinas genéticas van perdiendo variedad, las siguientes generaciones se hacen más débiles y más propensas a enfermedades y defectos genéticos.

Esto usualmente se puede evitar trayendo nuevos y distintos genes a la mezcla. Pero, con el caso de los perros cantores, que solo tienen pares en cautiverio, esto ya simplemente no era una opción. Su piscina de genes estaba destinada a volverse cada vez más y más homogénea hasta que ya no fuera sostenible… hasta ahora.

El gran descubrimiento, los primos genéticos

La investigación llevada a cabo por la facultad de medicina veterinaria y ciencias biomédicas de la Universidad de Texas A&M ha descubierto una especie de perros en Nueva Guinea genéticamente muy similares a los perros cantores.

Estas especies ya están cercanamente emparentada con otras como la den Dingo. Sin embargo, sus estilos de vida, vocalizaciones, comportamientos y hasta forma de moverse son muy distintos. Por este motivo, las especies se encuentran demasiado distantes como para que haya oportunidad de que se junten de nuevo.

Por otra parte, el perro de las tierras altas de Nueva Guinea parece no tener tantas diferencias de comportamiento y muestra una similitud genética mucho mayor a los perros cantores. Este descubrimiento ha hecho a los científicos comenzar a pensar en la posibilidad de que estos primos cercanos ayuden a salvar la especie de los perros cantores.

¿Qué significa este descubrimiento?

El hecho de que los perros cantores y los de las tierras altas sean tan cercanos genéticamente implica que estos originalmente fueron una misma especie. Según los investigadores, probablemente se separaron debido a los diferentes territorios que terminaron ocupando.

Pero dicha deriva genética debió comenzar apenas unas décadas atrás, ya que ambas especies continúan siendo estructuralmente muy similares. En consecuencia, incluso ahora podrían ser capaces de reproducirse entre ellos –algo que especies demasiado distintas genéticamente no podrían hacer–.

Básicamente, como ya mencionamos arriba, por su cercano parentesco, los perros cantores en cautiverio estaban destinados a dar generaciones cada vez menos saludables. Ahora, gracias a la posible llegada de los genes de los perros de las tierras altas de Nueva Guinea (unos grupos salvajes que pocas veces han interactuado con los humanos) la piscina genética de los perros cantores podría refrescarse y diversificarse.

Al final, eso se traducirá en nuevas generaciones más sanas y en más opciones de reproducción que mantendrán a la población creciendo.

Referencia:

New Guinea highland wild dogs are the original New Guinea singing dogs: https://doi.org/10.1073/pnas.2007242117