La hidrocefalia básicamente consiste en un trastorno cerebral grave que ocasiona la acumulación excesiva de líquido en las cavidades del cerebro. Como consecuencia, la presión sobre el cerebro aumenta debido al líquido adicional.

Asimismo, el acumulado también desencadena un proceso inflamatorio que hace visible el exceso de líquido en el cráneo y que requiere inmediata atención quirúrgica. Si este problema no se atiende a tiempo puede causar desde daño cerebral hasta la muerte del paciente. Por lo general, las principales víctimas de esta condición son los niños muy pequeños y los adultos mayores –pero suele ser más común en los primeros–.

Ahora, la investigación publicada en la revista Science Translational Medicine ha abordado esta condición desde una nueva perspectiva. Gracias a su asociación de los cuadros de hidrocefalia con un tipo de bacteria, en el futuro las opciones de diagnostico y tratamiento de esta podrían hacerse más variadas y efectivas.

Hidrocefalia posinfecciosa y las bacterias Paenibacillus

Los investigadores del Centro de Infección e Inmunidad de la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia han logrado estudiado específicamente la composición de la hidrocefalia posinfecciosa (PIH, por sus siglas en inglés). Gracias a esto, han logrado determinar entre sus componentes la presencia de bacterias Paenibacillus.

En general, la PIH es la principal causante de hidrocefalia pediátrica en el mundo. Por lo que, esta nueva posibilidad que se abre para poder identificarla con más facilidad podría ayudar a los miles de niños que anualmente desarrollan esta condición y disminuir la cantidad de muertes infantiles por su causa.

Según los resultados de los estudios realizados al líquido cefalorraquídeo tomado de 100 casos de PIH, las bacterias antes mencionadas se mantuvieron como una constante en todos los análisis de la muestra. Por su parte, el grupo de control, que tenía hidrocefalia no posinfecciosa (NPIH, según sus siglas en inglés) no mostró la presencia de estas bacterias.

En consecuencia, la investigación ha llevado a los científicos a ser capaces de relacionar la existencia de Paenibacillus en el organismo con la presencia de PIH y la posibilidad de que se desarrolle un caso de hidrocefalia infantil.

Una oportunidad para mejorar los tratamientos

En la actualidad, en países como Sudáfrica, cada año al menos 400 mil niños manifiestan esta enfermedad. En general, se sabe que cuando el caso se vuelve muy severo este requiere cirugía. Sin embargo, la mayoría de estas no se llevan a cabo y los bebés (incluso neonatos), suelen fallecer en la primera infancia, antes de recibir verdaderamente algún tratamiento que pueda ayudarlos.

Ahora, este descubrimiento recién presentado al mundo da la oportunidad de cambiar por completo la forma de encarar la hidrocefalia. Para empezar, si se la puede relacionar con la presencia particular de un tipo de patógenos, entonces se pueden atacar a dichos patógenos antes de que la enfermedad manifieste sus síntomas más graves, evitando así la acumulación excesiva de líquidos, la inflación craneal y el daño cerebral que la acompaña.

Como si esto fuera poco, también existe la posibilidad de comenzar a tratar la enfermedad a base de antibióticos. Así se podrían incluir tratamientos con otros medicamentos que disminuyan la dependencia de las cirugías. De este modo se podría crear un tipo de tratamiento mucho menos invasivo y más sencillo con el cual garantizar la salud de los infantes.

Los investigadores consideran que algo como esto podría ser crucial para disminuir tanto la morbilidad como la mortalidad infantil asociada a la hidrocefalia. Claramente, se necesitan más estudios para poder corroborar esta postura. Sin embargo, lo descubierto por los científicos es un buen primer paso.

Referencia:

Paenibacillus infection with frequent viral coinfection contributes to postinfectious hydrocephalus in Ugandan infants: DOI:10.1126/scitranslmed.aba0565