A pesar de que se han hecho grandes avances que nos ayudan a develar la historia de nuestro planeta, aún sigue siendo más lo que no sabemos de él que lo que sí. Por esto, los misterios de la Tierra y sus inicios siguen siendo una gran incógnita para la ciencia.

Para poder resolverla, cada día los investigadores dedican sus esfuerzos a descubrir los rastros de historia ocultos en nuestro planeta, de forma que cada vez contemos con más piezas para completar este enorme rompecabezas. En esta oportunidad, la contribución ha venido de la mano de un equipo de científicos de la Universidad de Connecticut que han estudiado las formas de vida microbianas capaces de “respirar” sin oxígeno.

La laguna La Brava y las formas de vida microbianas

La investigación que se ha publicado recientemente en la revista Communications Earth & Environment de Nature tuvo lugar en la laguna La Brava. Este lugar se encuentra en el desierto de Atacama, en Chile, que se destaca por su cinta púrpura de microbios fotosintéticos capaces de subsistir en un ambiente hipersalino, y carente de oxígeno.

A estas conglomeraciones de microorganismos se las llega a conocer ahora como esteras microbianas, posteriormente esta se fosilizan en estromatolitos y extremófilos. Durante ya más de 3,5 millones de años, estas han estado en la Tierra y han sido abundantes en diferentes presentaciones. Sin embargo, sus primeras versiones, las de sus primeros mil millones de años de existencia, no tenían oxígeno a su alrededor para realizar la fotosíntesis. Esto ha llevado a la ciencia a querer saber qué era lo que “respiraban” estas formas de vida primitivas.

La Tierra antes del oxígeno

Según los investigadores, esta estera microbiana podría ser la última en el planeta que puede reflejar las condiciones de vida de la Tierra durante su etapa precámbrica, cuando el oxígeno todavía no se encontraba en el ambiente. Ahora, gracias a los estudios que se han desarrollado en ella, la ciencia tiene nuevas pistas sobre lo que pudo haber en el ambiente terrícola cuando se presentaron las primeras formas de vida microbianas.

Ya con anterioridad se había considerado al hierro y al azufre como posibles principales dadores de vida para el proceso fotosintético, previo al oxígeno. No obstante, hasta la fecha no se ha podido comprobar en su totalidad tales procesos.

Ahora, un nuevo contendiente se une al ring y llega con mucha más fuerza que sus contrapartes. Este se trata del arsénico y, con la investigación recién realizada, ya se ha podido determinar que su presencia en el ambiente, mezclada con la incidencia de la luz, ayudan a la estera microbiana de La Brava a mantenerse con vida.

Más que un veneno

Como bien sabemos, el arsénico es un poderoso y conocido veneno. Sin embargo, ahora podemos observar que sus cualidades no solo le permiten acabar con la vida, sino que también puede ser utilizado para iniciarla y fomentarla –aunque sea esto último solo en los niveles más básicos–.

Con el descubrimiento de la “arsenotrofia” el arsénico pasó a ser un otro componente primitivo capaz de ofrecer las condiciones ambientales necesarias para el desarrollo de microorganismos. Como una prueba de esto, ya en otros espacios como los lagos hipersalinos Searles y Mono de California se ha determinado al arsénico como un componente fomentador de la vida. Igualmente, tan solo el año pasado en el Océano Pacífico se identificó una nueva forma de vida que usa arsénico en su entorno para sobrevivir.

Un cambio de perspectiva

Estos descubrimientos llevan al mundo a comprender un poco más la forma en la que la vida en la Tierra dio sus primeros pasos. Pero esto está lejos de ser todo lo que ofrece este estudio.

En la actualidad, la ciencia vuelve a estar más interesada que nunca en la investigación espacial. Igualmente, las investigaciones para identificar algún tipo de forma de vida en otros planetas también han recobrado fuerza.

Ahora, con esta nueva información, los científicos tienen un nuevo ítem (el arsénico) al que prestar atención a la hora de buscar señales de vida. Además, este al menos también ayudará a identificar ambientes potencialmente capaces de desarrollarla.

Sea cual sea el caso, ahora contamos con más herramientas para comprender más allá de la historia de la Tierra. Gracias a esta nueva información, incluso podríamos ser capaces de empezar a explorar la narrativa tras los mundos que la rodean.

Referencia:

Modern arsenotrophic microbial mats provide an analog for life in the anoxic Archean: https://doi.org/10.1038/s43247-020-00025-2