La ciencia lo ha confirmado varias veces: dormir es absolutamente necesario para mantener una buena salud, y cómo no, un buen humor. Esto aplica tanto para mujeres como para hombres, aunque la imagen tradicional que hemos arrastrado hasta hoy insista en que estos pueden soportar más los estragos.

Cada persona es diferente, pero aún así los expertos recomiendan, en promedio, unas ocho horas de sueño. Lo curioso es que estamos enfrascados en que si somos productivos con menos de eso, somos más fuertes, y menos flojos, y esto parece formar parte de un estereotipo del que se habla muy poco.

Un nuevo estudio publicado en Journal of the Association for Consumer Research, titulado “El estereotipo de masculinidad privada de sueño” indaga en la aceptación de la privación del sueño como un rasgo de masculinidad y sus implicaciones sociales y sobre la salud.

Dormir más se asocia con una menor masculinidad

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El estereotipo de masculinidad privada de sueño plantea que los hombres más masculinos son los que duermen menos.

Los investigadores realizaron 12 experimentos en los que participaron 2.564 estadounidenses. El objetivo era demostrar que existe un estereotipo de masculinidad asociado a la falta de sueño.

Uno de ellos consistió en que los participantes imaginaran que un vendedor de camas le preguntaba a un hombre interesado en comprarlas cuánto tiempo dormía este normalmente.

Las respuestas revelaron que la mayoría de los encuestado considera dormir más como algo menos masculino. La calificación media de maculinidad de los participantes que respondieron a un sueño intenso para el personaje fue más baja que la de los participantes en la condición de sueño reducido.

Otro experimento consistió en que los participantes describieran diferentes atributos que deberían tener dos perfiles de personaje masculino: uno “muy masculino y varonil” y uno “no muy masculino no muy varonil. En este caso, la descripción más masculina correspondió a un personaje que dormía 33 minutos menos por noche que los personajes descritos para la condición no tan masculina.

El experimento final arrojó resultados similares. Los participantes que imaginaban que decían que dormían más que el promedio se sentían significativamente menos masculinos que los participantes que imaginaban que duermen menos que el promedio.

Una idea errada de la masculinidad que puede resultar nociva

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Dormir menos de lo necesario puede acarrear graves problemas para la salud y hacer a los hombres especialmente violentos.

Tras analizar las respuestas recopiladas en cada experimento, los investigadores concluyeron que la sociedad ve a los hombres que duermen menos como más masculinos, y también los juzga de forma más positiva. Sin embargo, esta percepción no se replica en el caso de las mujeres, aunque para ambos géneros la privación del sueño implica mayores riesgos.

El gran problema con ello es que, en la práctica, esta tendencia puede ser particularmente perjudicial para los hombres, que también son más renuentes a la búsqueda de ayuda psicológica, por ejemplo.

Recordemos que la privación del sueño puede afectar el estado de ánimo, hacernos más irritables e iracundos, y está relacionada con trastornos psicológicos como la depresión y la ansiedad.

“Desafortunadamente, los problemas creados por el estereotipo de masculinidad privada de sueño pueden llegar más allá de los individuos y la sociedad, ya que los hombres que duermen menos son más agresivos y violentos”, señalan los autores.

Así que tenemos otro ejemplo de que, aunque muchos lo crean, no necesariamente sea cierto. Lo bueno es que este tipo de investigaciones puede ayudar a desafiar las definiciones tradicionales de masculinidad, en especial aquellas que resultan nocivas para la salud.

En definitiva, I’ll sleep when I’m dead solo debería pasar por nuestra mente mientras escuchamos Bon Jovi. Lo mejor es dormir lo suficiente (siempre dentro de las recomendaciones) y sin importar lo que diga la gente.

Referencia:

The Sleep-Deprived Masculinity Stereotype. https://www.journals.uchicago.edu/doi/10.1086/711758