Panal de abejas australianas sin aguijón (Tetragonula carbonaria). Foto: gardener54/Flickr.

A lo largo de la historia, los humanos han podido crear estructuras resistentes y magníficas a nivel visual capaz de mantenerse durante muchos años. Su diseño, muchas veces, ha requerido arduos cálculos matemáticos y preparación previa, así como una rigurosa selección de los materiales. Pero en el caso de los animales, las cosas parecen ser más sencillas.

Como ejemplo, las abejas sin aguijón australianas, que construyen sus panales siguiendo patrones de alta complejidad. Pero a diferencia de los humanos, estas no siguen ningún plan ni se coordinan previamente con sus compañeras, según un nuevo estudio publicado en Journal of the Royal Society Interface.

Los investigadores del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (IACT) y de la Universidad de Granada describen en su artículo un patrón matemático que usaron para comprender cómo construyen las abejas sin aguijón sus panales a la perfección.

¿Se coordinan las abejas antes de iniciar la construcción de sus panales?

Los científicos estaban al tanto de que las abejas obreras construyen sus panales añadiendo celdas en el extremo de cada una de sus capas. Pero aún no tenían claro cómo es que estos insectos llegaban a formar los patrones tan complejos que dan forma a sus obras trabajando en conjunto.

“Los panales de T. carbonaria presentan sorprendentes patrones que pueden ser espirales, dobles espirales, o con forma de diana”, explican Bruno Escribano Salazar y Antonio J. Osuna Mascaró, dos de los investigadores del IACT involucrados en el estudio.

Los autores de este estudio dicen que “en el pasado, se pensaba que sería necesario algún tipo de coordinación y comunicación entre obreras”, lo cual probablemente ocurría a través de señales químicas. Pero el hecho es que aún no había una respuesta concreta para esta duda.

Abejas siguen patrones sin un plan previo

Para llegar al fondo de ello, examinaron minuciosamente las estructuras creadas por las abejas y el orden de los patrones que dan forma a sus colmenas. Y para su sorpresa, encontraron un modelo de complejidad mínima en el que, para seguir el patrón, cada abeja obtiene la información de su entorno más próximo, sin necesidad de mucha anticipación.

El modelo desarrollado por los expertos para explicar la dinámica de las abejas obreras se limitó a tan solo dos parámetros: el tamaño de la abeja (R), y un término aleatorio relacionado con la variabilidad en las celdas del panal (α).

Dicho de forma más sencilla, las abejas sin aguijón no necesitan leerse un proyecto ni revisar los planos antes de iniciar la construcción. Se enteran sobre la marcha sobre el trabajo ue deben hacer, y con una mínima información cada una de ellas puede hacer su contribución.

“Los abejorros aprenden observando a otros”, señalan los autores. Ahora saben que “el comportamiento de las abejas se ve afectado por sus estados emocionales, o que incluso pueden manejar conceptos como ‘igual’ y ‘diferente’” para formar los patrones.

Acumulación de acciones individuales permiten la coordinación

Pero no todo se trata de simple instinto animal. Los investigadores también encontraron evidencia de que la construcción de los panales requiere de inteligencia, pues son capaces de resolver los problemas que surgen sobre la marcha. Las abejas “solucionan los problemas ocasionales de la construcción, y lo hacen de una forma flexible que sugiere que no actúan únicamente por instinto”, señalan.

De hecho, aunque todo ocurre sin planificación previa, entre ellas sí existen una serie de comportamientos innatos y rígidos que permiten que esta dinámica de espontaneidad funcione.

Estos comportamientos hacen posible un fenómeno llamado estigmergia, permite que las acciones sencillas de muchos individuos de lugar a fenómenos complejos, como los patrones de los panales.

“Las estructuras que aquí describimos son resultado de un fenómeno emergente, no es un plan general, sino el resultado de acciones sencillas acumuladas”, indican los autores en su documento.

Referencia:

The bee Tetragonula builds its comb like a crystal. https://royalsocietypublishing.org/doi/10.1098/rsif.2020.0187