La reforestación figura entre las estrategias que aplican las autoridades y conservacionistas para luchar contra la acumulación de carbono en la atmósfera y el consecuente cambio climático.

Los bosques secundarios son las áreas que ocupan los nuevos bosques que crecen en las tierras deforestadas en el pasado, y forman parte de dichas estrategias. Sin embargo, estos no resultan tan eficaces como se pensaba, al menos en el Amazonas, conocido pulmón de nuestro planeta.

Un nuevo estudio dice que los bosques secundarios solo están absorbiendo una pequeña proporción del dióxido de carbono liberado por deforestación generalizada del Amazonas. Los hallazgos se publicaron en la revista Global Change Biology, y los detallamos a continuación.

Bosques absorben menos del 10% del carbono liberado por la deforestación

En 2017, había cerca de 130.000 kilómetros cuadrados de bosque secundario en la Amazonía de Brasil. Esto supone un punto positivo frente a la deforestación masiva que amenaza las zona.

Sin embargo, los científicos no tenían claro el papel que estaban jugando dichos bosques en la lucha contra el cambio climático. Y bien sabemos que algunos estudios plantean que la reforestación, por sí sola, no será suficiente para revertir el problema.

Es por ello que un equipo de investigadores del Reino Unido y Brasil trabajaron juntos para determinar cuál ha sido la contribución de esta vegetación, que ocupa un territorio aproximado equivalente al tamaño de Inglaterra, en el balance del carbono en la atmósfera.

Primero, extrajeron datos de MapBiomas de código abierto para mapear la edad, la extensión y las reservas de carbono de los bosques secundarios en el Amazonas brasileño entre 1986 y 2017. Luego calcularon cuánto carbono se había perdido por la deforestación de la región, a fin de comparar la contribución de absorción actual con la liberación previa.

Los investigadores descubrieron que, en más de 30 años, los bosques regenerados en la Amazonía apenas habían compensado menos del 10 por ciento de las emisiones liberadas durante la pérdida de los bosques primarios.

Bosques relativamente jóvenes y propensos a deforestación

La autora principal del estudio, Charlotte Smith, sostiene que “los bosques secundarios tienen un potencial increíble para almacenar grandes cantidades de carbono”. Sin embargo, el proceso no es tan fácil, y podría decirse incluso que es frágil, dada la juventud de la vegetación.

El estudio muestra que una quinta parte dela tierra deforestada en el pasado ahora está cubierta por bosques secundarios, la mayoría de los cuales son relativamente jóvenes. Más del 85 por ciento de estos tienen menos de 20 años, y 42 por ciento tienen menos de cinco años.

Smith explica que a los bosques secundarios “les lleva mucho tiempo crear esta reserva de carbono”. Por esta razón, “sin una disminución drástica en la tasa de la deforestación, sus beneficios ambientales seguirán viéndose socavados”, lo que explica su bajo rendimiento.

Pero no solo la edad, sino también factores externos, como la deforestación. Y es que los bosques secundarios también se han eliminado en varias ocasiones, lo que limita su desempeño como almacenes de carbono. “De todo el bosque secundario mapeado durante el período de 32 años, el 60 por ciento había sido deforestado nuevamente en 2017”, dijo la autora.

Al considerar otros factores como el clima, el paisaje y la proximidad a los bosques primarios, que funcionan como semillas, descubrieron que muchos de los secundarios están situados lejos de ellos y en zonas secas. Esto también implica que serán menos eficientes para absorber el carbono.

Así que no importa cuánto se intente reforestar el Amazonas: si la deforestación masiva sigue ocurriendo, el crecimiento de bosques secundarios seguirá siendo insuficiente para compensar la liberación de carbono.

Referencia:

Secondary forests offset less than 10% of deforestation‐mediated carbon emissions in the Brazilian Amazon. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/gcb.15352