La pandemia del COVID-19 ya cuenta con más de 33,2 millones de contagios en el mundo y está a punto de contabilizar 1 millón de fallecimientos por su causa. A medida que el tiempo pasa, las farmacéuticas se mueven a toda velocidad para tratar de desarrollar una vacuna contra el virus.

No obstante, esto ha probado no ser una tarea fácil –sobre todo con el poco tiempo para accionar con el que se ha contado–. Por este motivo, en paralelo se siguen buscando otras posibles soluciones con las que frenar el avance del SARS-CoV-2 por el mundo.

Entre las varias posibilidades que existen, está la creación de medicamentos que puedan efectivamente inhibir la enfermedad. Incluso, se buscan también medios a través de los cuales hacer que la transmisión del virus sea menos efectiva. Ahora, la propuesta de los científicos del centro Public Health England ha planteado la posibilidad de utilizar un aerosol nasal como un “escudo” contra la replicación del virus.

Aerosol nasal, una alternativa a las esperadas vacunas

Básicamente, la nueva propuesta que se ha puesto sobre la mesa ha venido de la mano con un aerosol nasal que ha dado resultados prometedores en sus pruebas en hurones. Se espera que el contenido de dicho aerosol sea capaz de ingresar en las fosas nasales y activar el sistema inmunológico innato.

Gracias a esto, la multiplicación del coronavirus en las cavidades nasales se vería interrumpida. Como consecuencia, este no podría expandirse por el organismo ni tampoco contagiar a otros posibles anfitriones.

La acción del sistema inmunológico innato

La ventaja con buscar la activación del sistema inmunológico innato en lugar de la del adaptativo –que produce los anticuerpos y las células T que las vacunas buscan hacer proliferar–, es que este ofrece una “protección generalizada”.

Básicamente, el sistema inmunológico innato despliega un escudo protector sobre el organismo que es capaz de actuar sobre una gran variedad de microbios y patógenos. Por este motivo, a diferencia del adaptativo, este es capaz de lanzar un contraataque fuerte contra el SARS-CoV-2 incluso si no lo conoce de antemano, ni tiene una respuesta específica contra este.

Molécula INNA-051

Para poder activar el sistema inmunológico innato a través de un aerosol nasal, los investigadores pusieron sus esperanzas en la molécula INNA-051. Según reportan en su preimpresión de de BioRxiv, las pruebas en hurones –que poseen un sistema respiratorio bastante similar al nuestro– han demostrado que INNA-051 es capaz de desencadenar variados procesos inmunes en el organismo.

Igualmente, los resultados de su experimento reflejaron que, después usar dos veces el aerosol nasal y exponerse una al SARS-CoV-2, los hurones que no habían recibido el placebo estaban mucho más sanos. En otras palabras, a los 5 días de exposición al coronavirus, los hurones a los que se les administró INNA-051 tuvieron 96% menos moléculas del virus en su organismo que aquellos que recibieron el placebo.

¿Cómo se podría utilizar este aerosol?

Para los investigadores, si todo sale bien, el haber descubierto este aerosol puede ser altamente beneficioso para los actuales grupos de alto riesgo en el mundo. Por ejemplo, los adultos mayores que viven solos o en asilos podrían utilizarlo para tener una protección extra contra el coronavirus mientras llega la vacuna.

Igualmente, el personal médico que constantemente se expone al SARS-CoV-2 también podría utilizar el aerosol como otra medida de bioseguridad. Por si fuera poco, las áreas en las que se reporten brotes fuertes de COVID-19 también podrían empezar a utilizar los aerosoles para evitar futuros contagios.

Esto podría además convertirse en una alternativa mucho más accesible y cercana para hacerle frente al coronavirus, mientras aún no haya vacunas aprobadas. No obstante, cabe destacar que sus efectos claramente no son de tan larga duración como los de una inyección inmunizante. Por este motivo, los autores consideran que las personas deberían cumplir un régimen de aplicación del spray en el que se lo apliquen por lo menos 2 veces a la semana.

¿Qué implica esto para la pandemia actual?

Como lo hemos mencionado anteriormente, este aerosol nasal podría ser justo lo que las personas necesitan para protegerse del contagio del COVID-19, sobre todo si deben exponerse a posibles puntos de contagio cada día.

Sin embargo, el efecto no se queda allí. Cada vez que un individuo utilice estos aerosoles y evite la proliferación del virus, no solo está frenando su propio contagio, sino también su transmisión. A la larga, acciones como estas podrían traer como resultado la ruptura de las cadenas de contagio del COVID-19. En pocas palabras, se podría disminuir y hasta detener su propagación.

Por los momentos, su propuesta aún no ha sido evaluada por pares. Debido a esto, la molécula INNA-051 aún no puede ser abiertamente utilizada en la práctica médica.

Igualmente, una vez se apruebe este primer paso, será necesario realizar más evaluaciones para ver cómo reaccionaría el organismo humano a su presencia. Pero, si todo sale bien, el mundo podría ganar un gran aliado contra el mal que lo ha aquejado desde el inicio de este 2020.

Referencia:

Prophylactic intranasal administration of a TLR2 agonist reduces upper respiratory tract viral shedding in a SARS-CoV-2 challenge ferret model: https://doi.org/10.1101/2020.09.25.309914