Aunque pocos piensen en ello, la personalidad y actitud que tengamos ante la vida desde nuestros primeros años puede hacer la diferencia en cómo nos vaya en el futuro, y cómo no, durante la vejez.

Un nuevo estudio publicado en Journal of Gerontology: Psychological Sciences ha arrojado evidencia de ello. Según los investigadores de Northwestern Medicine, algunos adultos mayores tienen más resiliencia cognitiva que otros y esto se debe precisamente a su personalidad.

Encuestas y análisis post mortem

Podemos definir la resiliencia cognitiva como la capacidad de vivir mejor con una neuropatología en el cerebro que puede conllevar desarrollo de la tan temida demencia senil.

A medida que envejecemos, nuestro cerebro acumula placas pegajosas que interfieren en su funcionamiento, razón por la cual nos hacemos más lentos para aprender y para recordar cosas.

Pero bien sabemos que en algunas personas estas dificultades cognitivas se acentúan más que en otras. Es por ello que los investigadores en esta oportunidad quisieron determinar el papel que juega la personalidad en ello.

Para este estudio, extrajeron datos del Centro de Investigación de la Enfermedad de Alzheimer de la Universidad Rush a través de una encuesta basada en autoinformes de los participantes.

Curiosamente, los participantes también estuvieron de acuerdo en donar sus cerebros para autopsia post mortem, con lo cual tanto en vida, como después de ella, proporcionaron una gran cantidad de información su funcionamiento psicológico y cognitivo.

Resiliencia cognitiva asociada a la personalidad

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Los individuos con una mayor tendencia a la autodisciplina, la diligencia, la motivación y el alto rendimiento tuvieron mayor resistencia a la demencia.

Los investigadores descubrieron que los rasgos de la personalidad estaban asociados con la resiliencia cognitiva, notando diferencias significativas entre individuos con personalidades distantes.

Los participantes con una mayor tendencia hacia la autodisciplina, la organización, la diligencia, el alto rendimiento y la motivación, parecían tener una mayor capacidad de recuperación. Cabe destacar que todos estos rasgos asociados a un mayor estado de conciencia.

En cambio, los individuos con un mayor neuroticismo, es decir, una mayor tendencia a la ansiedad, la preocupación, el mal humor y la impulsividad, tenían más probabilidades de tener peor funcionamiento cognitivo de lo esperado. Además, la autopsia reveló una cantidad de neuropatología elevada en estos casos.

La personalidad como un enfoque para aumentar la resiliencia cognitiva

“Estos hallazgos proporcionan evidencia de que es posible que los adultos mayores vivan con la neuropatología asociada con la enfermedad de Alzheimer y las demencias relacionadas mientras mantienen niveles relativamente saludables de función cognitiva”, dijo la autora principal del estudio, Eileen Graham, profesora asistente de investigación de ciencias sociales médicas en Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern.

“Nuestro estudio muestra que los rasgos de personalidad están relacionados con qué tan bien las personas pueden mantener su función cognitiva a pesar de desarrollar neuropatología”.

La autora reconoce que las personalidades pueden cambiar, ya sea de forma voluntaria, o a través de intervenciones, lo cual puede suponer un punto de enfoque para mejorar la resiliencia a la demencia. Esto podría incluso dar lugar a intervenciones tempranas que permitan mejorar la calidad de vida asociada a la función cognitiva de los pacientes durante la vejez.

Referencia:

Associations Between Personality Traits and Cognitive Resilience in Older Adults. https://academic.oup.com/psychsocgerontology/advance-article/doi/10.1093/geronb/gbaa135/5910426