Desde hace varios meses se ha estado hablando de la posibilidad de un tratamiento preventivo contra la COVID-19 basado en anticuerpos, cuyos ensayos clínicos iniciaron en el mes de julio.

En una nueva fase, los investigadores del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas en Houston (UTHealth) estarán evaluando la efectividad de un cóctel de anticuerpos monoclonales conocido como REGN-COV2. Según lo informado, los receptores de la inyección serán personas que han estado expuestas de manera sostenida a alguien diagnosticado formalmente con COVID-19.

Un cóctel de anticuerpos fabricado en el laboratorio

REGN-COV2 es una combinación de dos anticuerpos monoclonales producidos a nivel de laboratorio. Los científicos involucrados en su desarrollo explican que estos se dirigen a dos sitios diferentes de la proteína de pico de la superficie del SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19.

La proteína pico, también conocida como proteína espiga, se encuentra en la superficie del coronavirus y es la que le confiere el aspecto de corona, y a la cual debe su clasificación.

También podemos recordar que los anticuerpos son proteínas que genera el sistema inmunológico cuando un agente invasor ingresa a nuestro cuerpo, como una forma de combatirlo y evitarlo en el futuro.

Los anticuerpos que forman parte del cóctel REGN-COV2 fueron aislados de pacientes que experimentaron la infección y se recuperaron. Pero también incluyen anticuerpos producidos por ratones modificados genéticamente para tener sistemas inmunitarios humanos.

Los investigadores involucrados en sus ensayos esperan inscribir personas asintomáticas que hayan tenido al menos 48 horas de contato con una persona con una infección confirmada por SARS-CoV-2, como cuando se está en la misma casa con un enfermo. A estos casos se les denomina caso índice.

Inmunización pasiva

El diseño del estudio, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, establece que las personas que formarán parte del ensayo deberán vivir en el mismo hogar que el caso índice durante 29 días.

El primer día, los pacientes recibirán cuatro inyecciones subcutáneas de la formulación de anticuerpos o de un placebo, y se someterán a pruebas diagnósticas de COVID-19 semanalmente durante el primer mes en que estén inscritos.

De este modo, los científicos esperan determinar si el tratamiento de doble anticuerpo puede realmente prevenir la infección con coronavirus en el marco de una estrategia denominada “inmunización pasiva”.

“Si este ensayo demuestra que este tratamiento es efectivo, podría usarse en varios entornos donde el riesgo de exposición es mayor, como atención médica , aerolíneas, fábricas de empacadoras de carne, hogares de ancianos y entre los socorristas”, dijo el Dr. Roberto C. Arduino, quien es profesor de enfermedades infecciosas de la Facultad de Medicina McGovern de UTHealth.

“Es fundamental que descubramos opciones de tratamiento que no solo puedan prevenir enfermedades graves , sino que también detengan la propagación del COVID-19 en nuestras comunidades”.

El método no es tan innovador como suena. De hecho, esta es la estrategia que se aplica actualmente para abordar exposiciones a otras enfermedades como tétanos, la rabia, la hepatitis B y el herpes zóster.

Referencia:

Team assessing if dual-antibody injection prevents COVID-19 illness. https://medicalxpress.com/news/2020-09-team-dual-antibody-covid-illness.html