A medida que envejecemos, nuestro cuerpo se hace más débil y no es tan capaz de lidiar con las adversidades tan bien como lo hacía en su juventud. Lo mismo pasa con el cerebro, que mientras más maduro, menos puede recuperarse de alguna lesión o derrame cerebral, ni mucho menos escapar de enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson.

Sin embargo, los científicos siguen buscando alternativas que permitan mejorar la reparación neuronal, incluso en edades avanzadas. Un ejemplo de ello está en un estudio publicado en la revista Cell Stem Cell, que plantea que las células madre pueden integrarse bien a ciertas regiones del cerebro y restaurar las funciones motoras.

Trasplante neuronal en cerebros de ratones con enfermedad de Parkinson

Muchos habrán escuchado en algún momento sobre las terapias que involucran a las células madre y lo prometedoras que son para una amplia variedad de afecciones. Por supuesto, se trata de una opción adaptable, lo cual supone una gran ventaja en un mundo tan variado, pero en lo que respecta al cerebro, todavía sigue suponiendo un gran desafío.

Los investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison usaron un modelo de ratón de la enfermedad de Parkinson para probar un nuevo tratamiento diseñado a partir de células madres.

El experimento inició con la estimulación de las células madre embrionarias humanas para que se diferenciaran de las neuronas productoras de dopamina, un neurotransmisor que juega un papel importante en la función motora.

Es precisamente este tipo de células las que mueren a medida que se desarrolla la enfermedad de Parkinson, lo que en parte puede explicar cómo se producen los problemas de movimiento que la caracterizan.

Una vez diferenciadas, los científicos trasplantaron las nuevas neuronas en el cerebro medio de los ratones, la región más afectada por la neurodegeneración que ocurre en esta enfermedad. Entonces esperaron varios meses pra que las nuevas neuronas tuvieran tiempo sugiciente para integrarse a la región cerebral en cuestión.

Ya cumplido este período, los ratones mostraron una mejoría significativa en sus habilidades motoras. Las neuronas trasplantadas crecían largas distancias a fin de conectarse con las regiones encargadas del control de la función motora del cerebro, así como con regiones reguladoras de nuevas neuronas.

Células madre trasplantadas guían la restauración neuronal

Los investigadores notaron que ambos conjuntos de conexiones se establecían de manera similar a los circuitos establecidos por las neuronas nativas. Pero los investigadores quisieron confirmar que las células trasplantadas en realidad habían reparado los circuitos dañados por el Parkinson.

Para ello, insertaron interruptores genéticos de encendido y apagado en las células madre, los cuales se encargarían de aumentar o disminuir la actividad de las células ante la exposición a medicamentos.

Cuando el interruptor se ubicó en “apagado” y, por consiguiente, se redujo la actividad de las células trasplantadas, las mejoras motoras que se habían observado en los ratones desaparecieron. Fue así como confirmaron el importante papel que juegan estas células madre en la restauración de los daños del Parkinson.

De modo que este pequeño estudio permitió demostrar que, al menos en ratones, las neuronas derivadas de las células madre puede conectarse con las neuronas nativas y restaurar las funciones motoras deterioradas por la enfermedad.

Pero también sirvió para confirmar la importancia del rastreo e identificación de las células cerebrales. La comprensión de sus conexiones y funcionamiento son vitales para el diseño de tratamientos específicos como esta. Ahora el equipo probará opciones similares en primates, para poder avanzar hacia los ensayos en humanos.

Referencia:

Human Stem Cell-Derived Neurons Repair Circuits and Restore Neural Function. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1934590920304100?via%3Dihub