Cuando pensamos en un “cerebro de pájaro” es muy probable que lo asociemos con un insulto o con una forma de peyorativa de mencionar un nivel de inteligencia bajo. Sin embargo, la realidad puede verdaderamente estar alejada de lo que el común considera.

Llamar a alguien “cerebro de pájaro” es casi un equivalente a decirle “cabeza hueca” para nosotros. Ahora, un par de nuevos estudios recientemente publicados en la revista Science podrían mostrarnos que, en realidad, este no se trata de ningún insulto.

La negada corteza cerebral de las aves

Durante años, los científicos, al comparar los cerebros de las aves con los de los mamíferos, se han sorprendido al notar que estas no poseen lo que se denominaría, “corteza cerebral”. Por ende, se les ha hecho un misterio la forma en la que algunas aves se muestran capaces de llevar a cabo procesos mentales complejos.

En general, por su reducido tamaño y esta “falta” de la corteza cerebral, se considera que las capacidades cognitivas de los pájaros deberían ser limitadas. Ahora, las dos investigaciones mencionadas anteriormente están comprobando que esto solo se trata de un mal entendimiento de la forma en la que los cerebros aviares funcionan.

Una composición cerebral diferente

El hecho de que los cerebros de los pájaros no se asemejen al de los mamíferos no implica que estas tengan capacidades más limitadas que los últimos. En el estudio titulado “Un circuito canónico similar a una corteza en el prosencéfalo aviar” se exploran las capacidades de una estructura en los cerebros de las aves homónima a la corteza cerebral de los mamíferos.

Martin Stacho y sus colegas Christina Herold, Noemi Rook, Hermann Wagner, Markus Axer, Katrin Amunts y Onur Güntürkün estuvieron a la cabeza de esta investigación que involucró a variadas especies de aves como búhos y palomas. Sus estudios desarrollados con el uso de imágenes de luz 3D polarizada y técnicas de trazado de circuitos neuronales revelaron un prosencéfalo radicalmente distinto al de los mamíferos. Sin embargo, este se mostró capaz de realizar procesos de razonamiento equivalentes a aquellos llevados a cabo por algunos monos y grandes simios.

Específicamente, lo que les ha dado a las aves esta capacidad ha sido la estructura de su palio, en el cerebro. Los circuitos de las fibras paliales tienen un tamaño reducido, pero en estructura han mostrado ser sorprendentemente similares en estructura a la corteza cerebral de los mamíferos. Dentro de estas, las aves encierran una densidad de neuronas mucho mayor, ya que estas tienen un tamaño mucho más reducido.

Las aves incluso son capaces de manifestar consciencia

Se sabe que algunas especies de aves como cuervos y loros son particularmente capaces de leer su ambiente e interactuar con él. La investigación titulada “Un correlato neural de la conciencia sensorial en un pájaro córvido” se enfocó justamente en esta capacidad en los cuervos.

Acá Andreas Nieder, junto a sus colegas Lysann Wagener y Paul Rinnert, estudiaron las reacciones neurológicas de estas aves cuando eran sometidas a estímulos visuales. Los resultados de su investigación les permitieron determinar que estos pájaros incluso fueron capaces de desarrollar una especie de visión “consciente” de la situación.

Esta “consciencia de lo que se ha visto” se desarrolla usualmente en la corteza prefrontal de los primates. Ahora, se ha demostrado que también se puede dar en el equivalente aviar de esta, el palio.

¿Qué significa esto?

En general, en una primera lectura los estudios nos revelan que las capacidades cognitivas de las aves están muy por encima de lo que creíamos hasta ahora. Sin embargo, no es lo único que sugiere el estudio.

Si abstraemos un poco nuestro pensamiento, podremos encontrar otras posibles e interesantes implicaciones. Por ejemplo, la existencia de estas similitudes estructurales bases entre el palio aviar y la corteza cerebral de los mamíferos podrían ser indicadores de un muy antiguo ancestro común. Aunque, claro, para poder afirmar esto con toda seguridad serían necesarias muchas más pruebas contundentes y no solo un simple indicio como este. Sin embargo, su existencia ya plantea una posibilidad interesante y digna de estudiar.

Referencias:

A neural correlate of sensory consciousness in a corvid bird: DOI:10.1126/science.abb1447

A cortex-like canonical circuit in the avian forebrain: DOI: 10.1126 / science.abc5534

Birds do have a brain cortex—and think: DOI: 10.1126 / science.abe0536