Con nuestro avance, nos hemos ido adaptando a los nuevos entornos y condiciones ambientales para poder sobrevivir en cada uno. Por esto, la humanidad ha evolucionado hasta tal punto que ha sido capaz de colonizar prácticamente cada rincón del planeta.

Debido a esto, los humanos podemos hacer vida en básicamente cualquier clima y terreno. Por ejemplo, Groenlandia, Egipto, Japón y Sudáfrica poseen condiciones claramente distintas a nivel terrestre y climático, igualmente, las formas de vida que se encuentran en uno no son comunes en otro, pero en todos estos países la vida humana proliferó hasta lo que conocemos ahora.

Es evidente que en nuestras primeras etapas de desarrollo la evolución nos favoreció lo suficiente como para que pudiéramos llegar hasta donde estamos. Pero, ahora que ya nos hemos asentado, trabajando ya para adaptar nuestro ambiente a nosotros y no viceversa, ¿la evolución sigue ocurriendo? Esto es lo que opinan los científicos, luego de ser consultados en línea por el medio Science Alert.

En total, doce expertos de diversas universidades estadounidenses respondieron con un unánime y rotundo ‘sí’. A pesar de que cada uno se afincó en diferentes puntos para explicarse, todos concordaron en que la evolución es un proceso que continua y continuará ocurriendo entre nosotros. Ahora, como cada uno respondió de forma distinta, acá te ofrecemos el resumen con lo más destacado de sus comentarios con respecto al proceso evolutivo humano.

Definiendo la evolución

En primer lugar, varios científicos estipularon que gran parte de la duda que causa la pregunta se debe a un problema semántico con la palabra “evolución”. Ante esto, “Chris Robinson experto en paleoantropología de la Universidad The City de Nueva York, para definirla ha dicho:

“Esta pregunta surge de un malentendido fundamental de lo que es la evolución. La evolución se define como un cambio en la frecuencia alélica de una población a lo largo del tiempo (…) No hay duda de que la evolución está y siempre ocurrirá en los seres humanos, ya que las frecuencias alélicas cambian con el tiempo de forma aleatoria (lo que puede ocurrir mediante un proceso conocido como deriva genética y también mediante mutación) y mediante el flujo de genes de otras poblaciones”.

Sumado a esto, Aylwyn Scally, experta en genética y biología evolutiva de la Universidad de Cambridge, ha completado esta afirmación a través de su propia respuesta. En ella, habla del paralelismo erróneo que las personas suelen establecer entre la “evolución” y la “selección natural”.

“(…) la gente tiende a pensar en la evolución principalmente en términos de selección, es decir, la presión de factores ambientales u otros que hacen que algunos rasgos sean más ventajosos y más propensos a aumentar en frecuencia”.

Por su parte, la evolución simplemente es el proceso constante de mutación genética en el tiempo que se da en una especie. Por lo que:

“Mientras la reproducción humana implique aleatoriedad y mutación genética (y las leyes del Universo prácticamente garantizan que este será siempre el caso en algún nivel), seguirá habiendo diferencias de una generación a la siguiente, lo que significa que el proceso de la evolución nunca podrá detenerse verdaderamente”, afirma Scally.

La diferencia fundamental entre evolución y selección

La evolución es básicamente el proceso a largo plazo que se genera los cambios en nuestra piscina genética a medida que la especie se sigue adaptando a su ambiente. Por otro lado, la selección natural es apenas uno de los mecanismos a través de los cuales dicha piscina pueda mutar.

Por ejemplo, en el pasado, los individuos más veloces tenían más posibilidad de atrapar alimento y de escapar de depredadores. Como resultado, tendrían más oportunidades de dejar descendencia. Igualmente, dichos sucesores heredarían el rasgo de la rapidez y, poco a poco, nuestra piscina genética iría evolucionando en general para generar humanos capaces de correr a mayor velocidad. Para este último punto finalmente se podría hablar de evolución.

Hay más de una forma de evolucionar

A pesar de que la selección natural es sin duda el mecanismo más conocido de la evolución, definitivamente no es el único. En realidad, además de la selección natural, existen otros 3 grandes procesos que pueden desencadenar la evolución. En su respuesta, Ivor Janković, experto en paleoantropología, antropología y arqueología del Instituto de Investigación Antropológica se ha encargado de definirlas.

Luego de definir nuevamente la selección natural, ha pasado a hablar del siguiente proceso evolutivo más conocido: la mutación.

“La mutación es aleatoria y simplemente significa un cambio en ciertos detalles genéticos (que pueden resultar favorables o no en un entorno dado, y la supervivencia del rasgo estará determinada principalmente por el mecanismo de selección natural antes mencionado)”.

Por otra parte, también ha hablado del “flujo de genes”. Lo ha definido como un mecanismo extremadamente importante ya que funciona como un medio para evitar que los grupos se separen y terminen convirtiéndose en especies separadas. Esta básicamente implica un “intercambio genético dentro de las poblaciones de una especie”.

“En pocas palabras, el apareamiento fértil, que permite que varios rasgos genéticos y de otro tipo se transmitan dentro de una comunidad (especie) de mestizaje más grande”, explica.

Finalmente, Janković también ha mencionado a la deriva genética, como un proceso evolutivo vital. Básicamente lo define como “exactamente lo contrario al flujo de genes” ya que es lo que permite que una especie se separe de otra y ya no puedan tener descendencia entre sí.

Janković dice también que “todos estos cuatro mecanismos están siempre activos” incluso en la actualidad, pero no necesariamente con la misma intensidad. Por esto, incluso si la selección natural no está presente como el mayor estímulo, la evolución aún se da a través de estos otros mecanismos.

La evolución humana no se ha detenido

Para responder a la pregunta sobre la continuidad o no de la evolución en la humanidad, el experto en ensayos clínicos, investigación clínica, biología celular, accidentes cerebrovasculares, microbiología, diabetes, biología, biología evolutiva, biología molecular y salud pública de la Universidad de Birmingham en Enfermedad Cardiovascular, Benjamin Hunt, ha dicho:

“¡Absolutamente, [seguimos evolucionando] junto con todos los seres vivos del planeta!

Nuestros cambios tecnológicos y culturales alteran la fuerza y composición de las presiones de selección dentro de nuestro entorno, pero aún existen presiones de selección”.

Con esto, Hunt reconoce la existencia de los procesos de selección aún en nuestro ambiente. Pero, también aclara que estos no necesariamente son los mismos que aquejaron a las primeras generaciones de nuestra especie. “La evolución no se puede detener porque la evolución es cambio”, comentó también Janković.

En resumen, queda más que claro que la evolución se sigue dando entre nosotros. Esta, de hecho, se presenta con cada nueva vida que llega a este mundo. Igualmente, comprendemos que los diferentes mecanismos evolutivos que la fomentan también se mantienen activos incluso ahora.

Tal vez no lo podamos notar físicamente, pero en nuestra genética se da un eterno proceso de evolución que nos hace distintos a nuestros padres y que hará distintos de nosotros a nuestros hijos, todo ello gracias a la evolución.