Cierto dicho advierte que las mariposas no deben capturarse, pero ciertas condiciones aplican. Y es que estas, concretamente sus alas, constituyen un recurso importante para el estudio del calentamiento global y de su supervivencia, por lo que aquellos que trabajan en ello, las entrevistan durante un tiempo para recolectar información.

Por ejemplo, en un estudio reciente publicado en Journal of Animal Ecology, los científicos británicos capturaron casi 4,000 mariposas silvestres con redes de mano para medir su temperatura, una tarea nada fácil, pero necesaria.

Los datos revelaron diferencias significativas en su capacidad para mantener una temperatura adecuada, y esto ha generado temores de que el calentamiento global afecte a algunas especies.

Las mariposas son insectos ectotermos

Las mariposas son insectos ectotermos, es decir, son incapaces de generar su propio calor corporal, por lo que deben dirigirse a sitios en los que puedan alcanzar su temperatura óptima para volar.

El problema es que con el calentamiento global actual, algunas especies podrían verse en peligro, en especial aquellas que, en lugar de buscar más calidez, necesitarán lugares con más sombra para regular su temperatura corporal.

Algunas especies son generalistas térmicas

Gran mariposa blanca atrapada en una red. Foto: Andrew Bladon.

Para indagar un poco más sobre su propensión al cambio climático, los investigadores capturaron con una red de mano unas 4,000 mariposas en las reservas naturales británicas, reuniendo 29 especies diferentes.

Luego, tomaron la temperatura de cada individuo así como la temperatura del aire, a fin de comprender el movimiento de las mariposas, que se dirigen a lugares específicos para regular su temperatura corporal.

El estudio arrojó resultados variados, en los que algunas caracterizaciones coincidían con las ya documentadas, pero algunas otras no. En este sentido, los conservacionistas suelen considerarlas “generalistas del hábitat” o “especialistas del hábitat”, pero los investigadores descubrieron que ciertas especies eran “generalistas térmicos” o “especialistas térmicos”.

Las mariposas más grandes y pálidas, como la gran blanca y la de azufre, son las que tienen mayor capacidad de protegerse de las temperaturas extremas. Estas pueden inclinar sus alas dependiendo de la dirección del sol de modo que funcionen como un reflectante que les permita dirigir el calor hacia sus cuerpos.

Sin embargo, las especies más oscuras y grandes, como la mariposa pavo real y el almirante rojo, no son tan diestras en esta tarea, pues notaron que estas tienen dificultades para controlar su temperatura corporal.

Mariposas que dependen de microclimas

Eurostopodus argus, mejor conocida como argus pardo o marrón, una especie de mariposa que requiere microclimas. Foto: Andrew Bladon.

Pero aún así, destacan que las especies oscuras y grandes tienen menos problemas que las especialistas térmicas, que requieren un lugar con una temperatura específica (microclima) para mantener su temperatura corporal.

Entre las especies que dependen de un microclima, se encuentran la mariposa pequeña de cobre y el argus pardo, cuyas poblaciones se han visto reducidas significativamente en los últimos 40 años en comparación con las especies con mayores capacidades de regulación.

“Las especies de mariposas que no son muy buenas para controlar su temperatura con pequeños cambios de comportamiento, pero que dependen de elegir un microhábitat a la temperatura adecuada, son las que probablemente sufrirán más por el cambio climático y la pérdida de hábitat”, dijo el Dr. Andrew Bladon, del Universidad de Cambridge y autor principal del estudio.

En este sentido, destacan que los paisajes con diferentes alturas y otros atributos estructurales como matorrales y pastizales proporcionan un rango de temperaturas mayor que los paisajes planos y monótonos. Así que estos son una referencia idónea a la hora de crear microclimas para las mariposas más vulnerables por su baja capacidad de regulación de calor corporal.

El cambio climático y la mano del hombre son dos factores que amenazan con causar cambios drásticos en los paisajes naturales. Lo bueno es que para ayudar a proteger a las mariposas no se requieren aportes demasiado grandes: con tan solo dejar que el césped de nuestro jardín crezca más, para así proporcionar un lugar fresco y con sombra para varias especies de mariposas.

Referencia:

How butterflies keep their cool: Physical and ecological traits influence thermoregulatory ability and population trends. https://besjournals.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/1365-2656.13319