El cambio climático y sus implicaciones en nuestro futuro siguen siendo unos de los elementos que más preocupan a los ecologistas. A pesar de las incontables advertencias, el mundo aún no ha hecho todos los cambios que debería para poder garantizar un futuro sustentable para la humanidad.

Debido a esto, la ciencia aún debe investigar con preocupación todas las consecuencias que el paulatino calentamiento del planeta podría traer para la vida en él. Entre ellas nos encontramos con el ya tan mencionado derretimiento de los polos.

Sin embargo, en el proceso de investigar el influjo del cambio climático en los polos, no hemos visto cómo estos también podrían influir en él. Para cambiar esto, la investigación publicada esta semana en Science Advances aborda el deshielo de la Antártica como un factor modificador del cambio climático y las consecuencias futuras que esto traería.

El deshielo y el cambio climático

La investigación estuvo dirigida por Shaina Sadai, estudiante de postgrado de la Universidad de Massachusetts Amherst. Junto a ella, trabajaron, Rob DeConto, de la misma universidad; Alan Condron, de la Institución Oceanográfica Woods Hole; y David Pollard, de la Universidad Estatal de Pensilvania.

Sadai comentó que, a pesar de que el deshielo ha sido ampliamente estudiado como consecuencia del cambio climático, ningún modelo de predictivo de los cambios futuros en el clima lo consideraba como una variable modificadora. Debido a esto, su misión y la de su equipo fue crear un modelo que sí incluyera en sus predicciones estos datos vitales.

Para asegurarse de que este fuera lo más exacto posible, Sadai no solo introdujo detalles de las cantidades de hielo derretido que entrarían al océano. En realidad, Sadai también se encargó de añadir detalles como cuándo aproximadamente ocurriría cada deshielo y a qué partes del océano se dirigiría el agua resultante. De este modo sería posible tener una idea mucho más clara del efecto real del agua antártica en el desarrollo del clima global futuro.

Una consecuencia positiva e inesperada

“Descubrimos que el futuro agua derretida proveniente de la Antártida genera enormes cantidades de espeso hielo marino alrededor del continente. Con mayores emisiones de gases de efecto invernadero, la capa de hielo se derrite más rápido, lo que a su vez conduce a que fluya más agua dulce al océano y más producción de hielo marino”, explicó Sadai.

En su investigación, el Océano Austral se vio particularmente afectado por los deshielos. Pero, según Sadai, las consecuencias del deshielo y su influjo sobre el clima se verán en todo el planeta. Como vemos, nos encontraremos con más áreas oceánicas con corrientes de aguas dulces y frías, lo que favorecerá la formación de hielo marino. Esta situación traerá a colación dos procesos, uno positivo y otro no tanto.

Por un lado, la liberación de CO2 y el incremento del efecto invernadero seguirán aumentando debido al derretimiento de los polos. Asimismo, a más hielo derretido, mayor cantidad de CO2 liberado y más altas las temperaturas, lo que influirá en el derretimiento de más hielo.

Sin embargo, como contraparte, en los océanos se estará gestando otro proceso. Este tendrá que ver con las aguas heladas de la superficie que ayudarán a que las temperaturas circundantes no sean tan elevadas. Esto no detendrá el proceso de calentamiento global, que aumentará al menos 3C° según las proyecciones de Sadai. Sin embargo, sí lo ralentizará un poco, resultando este pequeño detalle en una noticia positiva para nuestro porvenir.

El efecto secundario

No obstante, ni siquiera esto puede darnos una verdadera tranquilidad. A medida que las aguas de la superficie se enfríen, el hielo marino actuará como una barrera que evitará que el calor de las aguas más profundas salga a la superficie. Como consecuencia, las corrientes marinas más profundas comenzarán a calentarse con más rapidez, aumentando hasta 1 C°, según Sadai.

Después de esto, el derretimiento más fuerte de hielo puede que no se dé en la superficie sino debajo del mar. Esto traería como consecuencia un aumento en los niveles del mar que no ha sido calculado por ninguna investigación hasta la fecha. Al final, de una u otra forma las poblaciones costeras y los ecosistemas marinos se verían perjudicados por estos cambios.

¿Un futuro inevitable?

El estudio de Sadai y sus colegas nos ha permitido tener una nueva mirada a nuestro futuro posible si continuamos sin tomar medidas drásticas contra el calentamiento global. Tal vez ya este momento sea muy tarde para frenar todas las consecuencias del cambio climático, pero aún parecemos estar a tiempo de tomar acciones que al menos mermen su impacto.

Referencia:

Future climate response to Antarctic Ice Sheet melt caused by anthropogenic warming: DOI: 10.1126/sciadv.aaz1169