El mundo entero espera con ansias una vacuna contra el coronavirus, pero antes de su llegada, ya había en marcha proyectos enfocados en encontrar alternativas para otras enfermedades como la influenza.

Y es que, aunque existen vacunas que se aplican con frecuencia contra esta enfermedad, cada año estas deben renovarse para proveer protección contra nuevas cepas del virus que la causa.

La buena noticia es que este problema puede estar cerca de solucionarse porque los investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison han encontrado una estrategia eficaz contra múltiples cepas del virus de la influenza.

En su estudio publicado en Cell Reports Medicine, los científicos describen una vacuna experimental que se administra por la nariz y está basada en células T. Sumado a ello, los investigadores arrojó excelentes resultados en ratones estimulando la respuesta inmune contra los invasores.

Vacunas contra la influenza deben reforzarse cada año

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El virus de la influenza muta rápidamente, por lo que las vacunas deben actualizarse cada año, bajo el riesgo de que no coincidan con nuevas cepas.

Las vacunas antigripales funcionan armando el sistema inmunológico de su receptor de modo que pueda reconocer y combatir el virus de la gripe. Esto se logra introduciendo proteínas en la superficie del mismo, para que el cuerpo las detecte como el agente invasor y reaccione.

Suena fácil, pero hay un problema: predecir las mutaciones del virus de modo que, al momento de que se lancen las vacunas, estas todavía pueda proteger contra las cepas en circulación esa temporada y en un determinado territorio.

Es por ello que uno de los objetivos de los científicos en el desarrollo de la vacuna contra la influenza es lograr respuestas de anticuerpos específicas a las diferentes cepas del virus que circulan anualmente.

Nuevo modelo de vacuna contra la influenza ataca una proteína interna

En esta oportunidad, los investigadores crearon una vacuna dirigida a una proteína interna de la influenza, específicamente, la nucleoproteína. La ventaja de ello es que esta se mantiene entre las cepas del virus, lo que significa que, aunque mute, sus secuencias genéticas seguirán siendo similares.

Pero siguiendo con el tema de los adyuvantes, ingredientes que se encargan de estimular la respuesta inmune, el equipo usó una combinación especial para estimular las células T en los pulmones. De este modo, estas pueden forman diferentes subtipos, como las células T auxiliares de memoria y las células T asesinas, fomentando así diferentes formas de inmunidad.

Las células T asesinas matan células infectadas por el virus de la influenza, mientras que la células T auxiliares de memoria producen moléculas para promover el control de la influenza mientras ayudan a las asesinas a aniquilar al virus. Las células T de memoria residen en las vías respiratorias y el revestimiento de las células epiteliales pulmonares, y constituyen la defensa de primera línea contra las infecciones.

“Antes no sabíamos cómo obtener estas células de memoria residentes en el tejido con una vacuna de proteína segura, pero ahora tenemos una estrategia para estimularlas en los pulmones que protegerá contra la influenza”, explica Marulasiddappa Suresh, profesora de inmunología en la Facultad de Medicina Veterinaria, líder de la investigación. “Tan pronto como una célula se infecta, estas células de memoria matarán a las células infectadas y la infección se detendrá en seco antes de que avance”.

Estrategia eficaz para influenza y otros patógenos respiratorios

Al probar su candidata en un modelo de ratón de influenza, notaron que esta proporcionó una inmunidad duradera, de al menos 400 días posteriores a la vacunación, y lo mejor es que esta aplicó para múltiples cepas de influenza.

Ahora los investigadores están interesados en probar su vacuna en hurones y primates no humanos, dos modelos animales similares biológicamente a la infección y transmisión humana de la infección.

La mejor parte es que este mismo enfoque también podría aplicarse a otros patógenos respiratorios, dentro de los cuales figura también el SARS-CoV-2, que causa la COVID-19. Sin embargo, aún es pronto para cantar victoria, y con la actual pandemia, somos más que conscientes de cuán arduos son estos procesos.

Referencia:

Programming Multifaceted Pulmonary T Cell Immunity by Combination Adjuvants. https://www.cell.com/cell-reports-medicine/fulltext/S2666-3791(20)30121-X