Para dormir cómodamente y garantizar el descanso durante el mismo, es necesario contar con un ambiente propicio para ello: oscuridad, silencio, temperatura amena y, cómo no, una buena cama con cobijas. ¿Pero cuántos se imaginarían que estas últimas podrían jugar un papel importante en la mejora del insomnio?

Un nuevo estudio publicado en Journal of Clinical Sleep Medicine informa que particularmente las mantas pesadas pueden ayudar a reducir la gravedad del insomnio, mejorar la calidad del sueño y reducir la somnolencia diurna en pacientes psiquiátricos.

Aplicando peso al dormir

Los investigadores trabajaron con 120 adultos (68 por ciento mujeres, 32 por ciento hombres) con una edad promedio de 40 años. Estos habían sido diagnosticados con insomnio clínico y un trastorno psiquiátrico como trastorno depresivo mayor, trastorno bipolar, trastorno por déficit de atención con hiperactividad o trastorno de ansiedad generalizada.

Entonces dividieron a los participantes en dos grupos al azar: algunos dormirían durante cuatro semanas en casa con una manta en forma de cadena, mientras que otros lo harían con una manta de control.

Los investigadores entregaron a los participantes que dormirían con peso una manta de 8 kilogramos (Kg), pero 10 de ellos la encontraron demasiado pesadas, por lo que la cambiaron por una de 6 Kg. En cambio, los del grupo de control durmieron con una manta de fibras plásticas ligeras de apenas 1,5 Kg.

Una vez finalizado el experimento, descubrieron que 60 por ciento de los individuos que usaron mantas pesadas tuvieron una respuesta positiva ante su intervención. El informe indica que estos redujeron en un 50 por ciento o más su puntaje de gravedad del insomnio durante las cuatro semanas, comparados con el 5.4 por ciento que experimentó reducción del problema en el grupo de control.

Los investigadores observaron que la remisión del insomnio, que aplica cuando hay una puntuación de siete o menos en la escala de gravedad del insomnio, fue del 42,2 por ciento en el grupo que durmió con la manta pesada. En cambio, en el grupo de control ocurrió solo en el 3.6 por ciento.

De hecho, los participantes que durmieron con peso informaron un mayor nivel de actividad durante el día, así como una reducción de los síntomas de fatiga, depresión y ansiedad.

Preferencia por mantas pesadas

En una fase de seguimiento de 12 meses posterior a las primeras cuatro semanas, los participantes tuvieron la opción de usar cuatro mantas de pesos diferentes: dos mantas tejidas (6 Kg y 8 Kg) y dos mantas de bolas (6,5 Kg y 7 Kg).

Luego de esto, los participantes pudieron elegir libremente la manta que preferían para dormir, y todos optaron por una manta más pesada, excepto uno que manifestó sentir ansiedad con esta opción.

A los 12 meses, 92 por ciento de las personas que usaron las mantas pesadas habían mejorado su insomnio, y 78 por ciento estaba en remisión. Es decir, los participantes que cambiaron de la manta de control a una manta con peso experimentaron el mismo efecto que los pacientes que usaron la manta pesada al principio.

Entorno de sujeción: el papel del tacto en el sueño

El investigador principal. Dr. Mats Alder, psiquiatra consultor en el departamento de neurociencia clínica del Karolinska Institutet en Estocolmo, Suecia, dice que este efecto tan significativo puede atribuirse a la presión que ejerce la manta en forma de cadena en diferentes puntos del cuerpo.

Es probable que la estimulación continua del tacto, transmitida hacia los músculos y las articulaciones, tuviera un efecto similar a los de la acupresión y los masajes, proporcionara calma, y como consecuencia, estimulara el sueño en los pacientes.

De modo que los resultados de este estudio apoyan una teoría psicoanalítica conocida como “entorno de sujeción”, que plantea que el tacto es una necesidad básica que proporciona calma a las personas. Así que definitivamente lo que tenemos en cama, nuestras mantas, e incluso nuestra ropa, puede influir en la calidad de nuestro sueño.

Referencia:

A randomized controlled study of weighted chain blankets for insomnia in psychiatric disorders. https://jcsm.aasm.org/doi/10.5664/jcsm.8636