Papamoscas de cola de horquilla (Tyrannus savana).

Todos hemos escuchado en alguna mañana cómo las aves entonan las más particulares melodías para comunicarse entre sí. Sabemos en la actualidad que cada especie tiene su propio pitido, graznido, chillido o ulular a través del cual se comunica con los suyos.

Por este motivo, tan solo a través de su canto muchas veces es posible diferenciar unas especies de otras. Ahora, los científicos han logrado identificar un nuevo mecanismo de comunicación entre las aves que antes ignorábamos: el batir de sus alas.

Según parece, las criaturas son capaces de generar sonidos al mover las alas y plumas apresuradamente. Además, también han encontrado la forma de dar “significado” a dichos sonidos, tal como lo han hecho con su canto. A estos “sonidos que los animales producen con estructuras distintas del aparato vocal para comunicarse” se los conoce como “sonaciones”, según delimitaron los investigadores en el artículo de Integrative and Comparative Biology.

Según este informe, recientemente, el papamoscas de cola de horquilla o Tyrannus savana, una pequeña ave del trópico, ha demostrado tener también estas cualidades. No obstante, no contentos con esto, estas criaturas se han convertido en un puente para que los científicos comprendan en nuevos niveles los estilos comunicativos de las aves a través del movimiento de sus alas y plumas.

¿El papamoscas de cola de horquilla habla con ‘acentos’?

Crédito: (c) Alex Jahn.

Sí. Aunque claramente no los que nosotros podríamos imaginarnos de primera mano. No obstante, sí se ha podido ver que, a pesar de compartir una misma base para su dialecto motriz, las aves de diferentes zonas han comenzado a desarrollar sus propias variantes de este.

Como consecuencia, al encontrarse dos de estos papamoscas, pero de diferentes regiones, sus estilos comunicativos podrían ser un poco diferentes, pero aún se entenderían entre sí. Por este motivo se podría comparar esta situación con los diferentes acentos que tienen los idiomas como el inglés o el español, dependiendo del país y zona en la que se esté.

Los “dialectos” de las alas

Debido a que esta especie se encuentra separada por zonas, los habitantes de cada una de estas han empezado a convertirse todos en subespecies. Debido a esto, no solo sus patrones comunicacionales han comenzado a cambiar.

Vivir en distintas zonas implica que no todas estas aves tienen acceso a los mismos recursos y que no tienen las mismas necesidades directas iniciales. Como consecuencia, es natural que estas poco a poco hayan hecho cambios en su conducta para adaptarse a lo exigido por su ambiente. Esta situación ha llegado a tal punto que incluso han cambiado sus rutas migratorias. Por lo que, cada “acento” que las aves muestran, también se puede ver como un “dialecto” particular de una subpoblación de los Tyrannus savana.

¿Cómo estas aves hablan con las alas?

Crédito: (c) Valentina Gómez-Bahamón, Field Museum.

Estas pequeñas criaturas tropicales, cuando no tienen sus alas desplegadas, pueden serse como individuos muy pequeños y con pocos detalles reconocibles, además de su alargada cola de plumas. Sin embargo, cuando estos extienden sus alas y cola es cuando realmente se pueden apreciar en todo su esplendor.

La cola de estos pequeños les es de gran utilidad para estabilizarse durante el vuelo, golpear insectos en el aire mientras cazan y también para atraer posibles parejas. Sin embargo, son sus grandes alas las que se encargan de hacer las sonaciones con las que se comunican.

Durante las peleas entre machos, cuando estos baten las alas apresuradamente es posible escuchar un trino agudo. Pero este no proviene de sus gargantas, sino de sus alas. En general, este chillido solo puede ser escuchado durante esto enfrentamientos, como un medio de intimidación o durante las madrugadas, cuando lo emiten con un llamado que busca impresionar y atraer a las hembras.

¿Qué implica este descubrimiento?

Ya los biólogos, por todo lo anterior, tenían la sospecha de que las especies estaban comenzando a separase notoriamente. Incluso, ya diversos análisis genéticos habían comenzado a indicar que las especies se estaban dividiendo.

“No solo confirmamos la forma en que estas aves emiten sonidos con sus plumas, sino que los sonidos son diferentes para las dos subespecies”, comentó, Valentina Gómez-Bahamón, autora principal del estudio e investigadora del Field Museum de Chicago.

Estas diferencias en los “dialectos” de los papamoscas de cola de horquilla han pasado a ser una nueva confirmación de la división de las subespecies. Para los investigadores, las ligeras diferencias en las plumas de una y otra subespecie (unas son más delgadas que otras) podrían ser las responsables de las diferencias en los “acentos” de estas.

Con el paso del tiempo, la especie podría terminar de dividirse y transformarse en dos especies. Los investigadores consideran que las variaciones en los sonidos del aleteo a la larga podrían tener que ver con este impedimento reproductivo al convertirse en una “barrera del idioma” entre los papamoscas de cola de horquilla que vuelan al sur en invierno y los que prefieren quedarse en casa.

Referencia:

Sonations in Migratory and Non-migratory Fork-tailed Flycatchers (Tyrannus savana): https://doi.org/10.1093/icb/icaa115