La crisis del coronavirus continua en un paulatino y estable aumento. Para este momento, la cantidad de casos de COVID-19 ya supera los 30,4 millones. Igualmente, los fallecimientos a su nombre van por más de 967 mil.

En momentos como estos, varias naciones han pensado en levantar las restricciones y poner fin al distanciamiento. Sin embargo, esto no es posible para todos, sobre todo porque cada país ha sido afectado en diferentes magnitudes y en diferentes tiempos.

Por ahora, Estados Unidos se mantiene como uno de los más afectados del mundo, pero no ha sido capaz de establecer una cuarentena estable para poder mantener a sus ciudadanos protegidos contra el COVID-19. En general, haciendo uso de su autonomía, cada condado estadounidense instauró restricciones a su medida y no en todas partes era obligatorio cumplirlas.

Para poder medir el nivel de éxito que estos sistemas tuvieron en la población y en su acatamiento del distanciamiento, los investigadores de Baton Rouge, la Universidad Estatal de Louisiana, se pusieron manos a la obra. Los resultados de su esfuerzo de han publicado hoy en la revista PLOS ONE.

Seguimiento nacional

Las operaciones estuvieron dirigidas por el profesor Rajesh P. Narayanan con el apoyo de sus colegas James Nordlund, R. Kelley Pace y Dimuthu Ratnadiwakara. Con la ayuda de los datos de las operadoras telefónicas estadounidenses, los investigadores pudieron hacer un mapa detallado de todo el país.

Dentro de este, se dividió a todo el país por condados y se tomaron en cuenta los registros de movimiento de los teléfonos. Gracias a esto, fue posible determinar las áreas en las que las personas cambiaban poco su ubicación (permanecían en casa) o las que la modificaban seguido (que no cumplían con el distanciamiento).

La investigación tomó los datos recopilados por las operadoras desde finales de enero hasta este junio. Con esto los investigadores pudieron reconstruir la progresión temporal del comportamiento de los ciudadanos estadounidenses.

La curva del distanciamiento social Estados Unidos

En primera instancia, los investigadores identificaron que desde enero hasta finales de marzo, la cantidad de individuos que comenzó a permanecer en casa aumentó 9 veces con respecto a sus valores usuales. Luego de este tiempo, el acatamiento del distanciamiento disminuyó para situarse a la mitad de lo que fue su punto máximo en marzo.

Gracias a la consideración de otras variables demográficas como la densidad de población, la presencia de niños en las casas, la educación de los individuos, su etnia y su ingresos, también se vio que la resistencia a las restricciones usualmente estaba ligada a bajos ingresos, a la necesidad de llevar a los niños a la escuela, al nivel de educación y acceso a la información de los individuos, y otros puntos afines.

Identificando los focos de distanciamiento leve

Con esta metodología se hizo posible determinar entonces las áreas del país en las que el distanciamiento social fue menos acatado. Asimismo, se asocio a estas zonas con los factores demográficos antes mencionados.

Al tomarlos en cuenta, los investigadores esperan poder estar ofreciendo herramientas claras para los tomadores de decisiones. Ya que, a través de esta información se podrían diseñar planes de acción más realistas acorde a cada comunidad. Igualmente, se podría trabajar a largo plazo para mejorar las condiciones de vida y así contar con una cooperación mayor por parte de los ciudadanos.

Las recomendaciones de los investigadores

 “Los datos de ubicación y movilidad de los teléfonos celulares revelan que el distanciamiento social en los EE. UU. durante la pandemia de COVID-19 fue inicialmente voluntario y no una respuesta a las restricciones jurisdiccionales gubernamentales. A medida que avanzaba la pandemia, ambos efectos se reforzaban mutuamente, aumentando el distanciamiento social mucho más de lo que podría explicarse por la suma de los efectos individuales”, comentó el profesor Naryanan.

En otras palabras, los investigadores han concluido que fomentar el aislamiento voluntario puede ser mucho más efectivo que la sola inversión en medidas de contención aunadas con restricciones gubernamentales. Para los científicos, el efecto del distanciamiento de la pandemia se vio verdaderamente fue cuando los individuos voluntariamente cooperaban o decidían no hacerlo.

Por lo que, consideran que los esfuerzos generales deberían enfocarse en conseguir la colaboración voluntaria de las poblaciones, ya que esta muestra ser mucho más efectiva. Igualmente, las restricciones gubernamentales momentáneas pueden estar activas, pero serán mucho más efectivas si se mezclan con genuina cooperación de las masas.

Referencia:

Demographic, jurisdictional, and spatial effects on social distancing in the United States during the COVID-19 pandemic: Doi/10.1371/journal.pone.0239572