Los animales de vida salvaje muestran comportamientos muy diferentes a aquellos que se encuentran en entornos menos hostiles, como cuando son domesticados. La mayoría de los animales salvajes tiende a evitar depredadores manteniendo vigilancia continua, quedándose inmóviles durante un buen rato, o huyendo a todo dar.

Sin embargo, estos comportamientos se reducen rápida y significativamente luego de que entran en contacto con los seres humanos a través del cautiverio, la domesticación o la urbanización. Esto fue confirmado en un estudio publicado en la revista PLOS Biology recientemente.

Rasgos antidepredadores en contacto con humanos

Los investigadores del Instituto de Biodiversidad, Explotación y Conservación Marina hicieron una revisión de 173 estudios publicados previamente que se enfocaron en los rasgos antidepredadores (conductuales y fisiológicos) en 102 especies. Entre ellas, se incluían mamíferos, aves, reptiles, peces y moluscos que habían sido domesticados, o vivían en cautiverio, o se encontraban en entornos urbanizados.

Entonces descubrieron que al entrar en contacto con los humanos, los animales perdían rápidamente los rasgos que marcaban su comportamiento contra los depredadores. Pero a medida que disminuían estos rasgos, aumentaba la variabilidad entre los individuos, hasta disminuir gradualmente conforme las generaciones mantenían en contacto con los humanos.

Dicho de forma más sencilla, los animales cambiaron su comportamiento antidepredadores inmediatamente después de compartir con los humanos, lo que sugiere cierta flexibilidad de comportamiento.

Pero dicha convivencia también puede dar lugar a cambios genéticos si el contacto se prolonga durante muchas generaciones, marcando diferencias significativas entre los animales domesticados, cautivos o urbanizados, y los salvajes.

Este proceso en dos pasos fue atribuido a la reducción de la presión de la selección natural que conlleva vivir en un ambiente más seguro en el que no es necesario mantener el instinto en modo alerta. También mencionaron la selección artificial, ejercida por parte de los humanos cuando escogen a los animales más dóciles para domesticarlos.

Herbívoros y animales solitarios cambiaron más rápido

Nilgans, Las Aves, Las Aves De Corral, Agua De Aves
La domesticación condujo a cambios de comportamiento antidepredadores más rápidamente que la urbanización.

Y como es de esperar, las diferentes formas de contacto también desencadenaron un ritmo de cambio diferente en los animales. Por ejemplo, la domesticación alteraba la respuesta animal frente a depredadores tres veces más rápido que la urbanización, y cómo no, el cambio en el cautiverio fue aún más lento.

Los investigadores también notaron que los herbívoros cambiaban su comportamiento más rápido que los carnívoros, al igual que las especies solitarias en comparación con los animales que viven en grupos.

“Si bien es bien sabido que el hecho de estar protegido por humanos disminuye las capacidades antidepredadores en los animales, no sabíamos qué tan rápido ocurre esto y hasta qué punto esto es comparable entre contextos”, dijo el líder del estudio, Benjamin Geffroy.

De modo que este estudio demuestra una vez más que la domesticación y la urbanización detonan cambios drásticos y rápidos en el comportamiento de los animales. Y aunque estos pueden ser positivos para los humanos, puede ser un problema para los animales si les toca volver a la vida salvaje en algún momento.

Referencia:

Evolutionary dynamics in the Anthropocene: Life history and intensity of human contact shape antipredator responses. https://journals.plos.org/plosbiology/article?id=10.1371/journal.pbio.3000818