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La personalidad es un factor decisivo de nuestras vidas. Como sabemos, esta se conforma con nuestros pensamientos, emociones y actitudes. Por esto, se convierte en el elemento que nos permite funcionar como entes independientes, incluso cuando somos parte de un grupo.

Asimismo, ella determina las relaciones que tenemos, la tipología de estas y su calidad. Igualmente, a través de ella también aplicamos un filtro que nos permite tener afinidad con ciertos elementos y rechazar otros. Por lo que, en definitiva, esta se convierte en uno de los factores modificadores de nuestra realidad en todo momento.

Sin embargo, nuestra personalidad no siempre está llena solo de aspectos positivos y, por los motivos correctos, querer cambiar para mejorar no tiene nada de malo. Los científicos de la Universidad Estatal de Michigan (UEM), de la Universidad Metodista del Sur y la Universidad de Illinois tomaron esto como punto de partida para estudiar los cambios actitudinales en personas que deseaban adoptar una personalidad más empática. Sus resultados terminaron por revelar mucho más de lo que inicialmente esperaban.

La personalidad y la afinidad política

Cuando los investigadores dieron inicio a este estudio, la política no estaba dentro de sus principales planes de investigación. En pocas palaras, no estaba planeado el medir la evolución de los cambios de la mentalidad política asociados a la personalidad. Sin embargo, a medida que las semanas pasaban, los cambios de una y otra categoría –así como los paralelismos entre una y otra– se hacían más notorios. Por esto, la atención de los académicos también pasó a afincarse en estos ítems.

Específicamente, notaron una marcada tendencia a preferir los pensamientos abiertos asociados al liberalismo en las personas que buscaban aumentar su empatía y ‘tomar perspectiva’. En las conclusiones de su estudio, los autores determinan que “la toma de perspectiva se ha caracterizado como la capacidad de transponernos imaginariamente en el lugar de los demás”. Por lo que se trata de otra actividad asociada a empatizar y entenderse con el prójimo.

“Los resultados indicaron que la mayoría de los participantes deseaba cultivar la preocupación empática y, especialmente, la toma de perspectiva. Aquellos que buscaban desarrollar estas cualidades tendían a hacerlo a un ritmo más rápido que sus pares que no lo hacían y, como consecuencia, también se inclinaban hacia una moralidad individualizadora y característicamente liberal”, comentaron en su escrito.

Personalidad, moral y mentalidad política

El estudio duró 15 semanas, durante las cuales se monitorearon los sentimientos y preferencias de los individuos a través de diversos cuestionarios. En general, se rastreó el avance del crecimiento personal de la mano de 5 preceptos morales. Estos fueron el cuidado, la justicia, la lealtad, la autoridad y la pureza.

Con esto, los investigadores pudieron determinar que las personas empáticas tendían a dar más valor a elementos como el cuidado y la equidad.

“Pero descubrimos que esto también conduce a cambios en sus almas políticas, que tal vez no tenían la intención. Vimos que en estos cambios de personalidad hacia una mayor empatía, las personas le daban mucha más importancia a las ideologías más liberales, como cómo se debe tratar a otras personas y adoptar las perspectivas de los demás”, dijo William Chopik, autor principal del estudio y psicólogo en la UEM.

Por su parte, las personas con personalidades más orientadas al pensamiento conservador parecían ofrecer una valoración más equitativa a los 5 preceptos, pero con un énfasis especial en la “lealtad al grupo, respeto por la autoridad y observancia de los estándares de pureza y santidad”, según Chopik.

Perfiles inesperados

Gracias a esta investigación, publicada en Journal of Research in Personality, por primera vez se ha delineado una relación entre los cambios en los preceptos morales y la personalidad. Esto en el caso de que las modificaciones se realicen por propia voluntad de los individuos.

Además, con sus estudios los investigadores también llegaron, sin tener la intención de hacerlo, a delimitar un perfil moral y de personalidad de los individuos de las diferentes toldas políticas. Con esto, incluso llegan a concluir que “(…) las diferencias en la moralidad de conservadores y liberales pueden deberse en parte al afecto interpersonal”.

Igualmente, opinan que tiene sentido que las personas acepten más una ideología liberar al empezar a empatizar más. Todo esto debido a que, al abrir la mente para ponernos en el lugar del otro, tendemos a comenzar a dar más importancia al prójimo y a alinearnos con ideas más inclusivas. A esto, añaden en las conclusiones su proyección futura en la que consideran que:

“(…)a medida que liberales y conservadores buscan volverse más empáticos, la brecha entre los fundamentos morales que defienden puede estrecharse gradualmente con el tiempo”.

Igualmente, su línea inicial de investigación también comprobó que en el momento en el que las personas realmente tienen la voluntad de cambiar un aspecto de su personalidad, estas “pueden hacerlo con éxito”, tal como dice Chopik.

Referencia:

Moral migration: Desires to become more empathic predict changes in moral foundations: https://doi.org/10.1016/j.jrp.2020.104011