La pandemia del coronavirus sigue cobrando nuevas víctimas en el mundo. Para estos momentos, 31.1 millones de personas se han contagiado con el SARS-CoV-2 y otras 762 mil han fallecido por la enfermedad que este causa (el COVID-19).

El mundo se mueve a toda velocidad para intentar encontrar una cura efectiva. No obstante, por lo que va de año, esta ha eludido hasta a los más habilidosos científicos. Ahora, en el laboratorio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh una nueva esperanza podría estarse alzando.

Según los científicos del departamento de investigación, han logrado identificar una molécula particularmente fuerte que es capaz de plantarle la cara al SARS-CoV-2. Esta ya ha sido probada, pero solo en modelos con roedores. Por lo que, aún queda por definir si tiene la oportunidad de convertirse en una solución también para los humanos.

El poder de los anticuerpos monoclonales

La molécula súper potente que los investigadores pudieron identificar forma parte de un grupo de anticuerpos monoclonales que se fabrican en ese laboratorio. En resumen, estos se tratan de compuestos quedados de forma artificial para emular las capacidades de las proteínas (los anticuerpos) naturales desarrollados por nuestro organismo para protegerse.

Ambos elementos hacen frente a los virus de la misma forma, atacando los “puentes” a través de los cuales estos se pueden unir a las células humanas para infectarlas. Si el anticuerpo (monoclonal o no) se une de dicho puente, entonces este ya no puede atacar otras células y el virus pierde la capacidad de infectar y de replicarse.

Como sabemos, el organismo diseña anticuerpos específicos para cada enfermedad que se le presenta. Por este motivo, cuando llega una amenaza nueva como el SARS-CoV-2, nuestro cuerpo puede quedar vulnerable por la falta de defensas previas contra la enfermedad.

En estos casos, la creación de anticuerpos monoclonales puede hacer cambiar el flujo del juego. Gracias a estos, incluso el organismo no es capaz de manifestar los anticuerpos propios, la existencia y proliferación de los monoclonales hará que el sistema inmunológico se refuerce y el cuerpo pueda rechazar al patógeno amenazante.

El anticuerpo monoclonal Ab8

La molécula de Ab8 ataca directamente los “picos” formados por la proteína S y se adhiere a ellos sin hacer daño a las células. Esto, en teoría, la hace segura como una alternativa para probar en humanos.

Para esta oportunidad, los científicos llevaron la situación un poco más allá al diseñar, en su prototipo de anticuerpo monoclonal, únicamente la molécula que va destinada a unirse a los “picos” del SARS-CoV-2. Como ya sabemos, este utiliza las llamadas proteínas Spike (S) para ingresar en las células humanas a través del receptor ACE2 que hay en estas.

Ahora, con Ab8 las proteínas S quedarían inmediatamente inutilizadas, sin que la célula humana reciba daños. O, por lo menos, esa es la teoría.

Los científicos efectivamente diseñaron este anticuerpo monoclonal basado en las estructuras humanas para aumentar sus posibilidades de éxito. Sin embargo, por ahora solo ha tenido resultados exitosos en ratones y hámsters. Por este motivo, aún está por verse qué tanta es su efectividad en humanos –si es que realmente llega a funcionar–.

Lo que se espera

“Los anticuerpos de mayor tamaño han actuado contra otras enfermedades infecciosas y han sido bien tolerados, lo que nos da la esperanza de que (Ab8) podría ser un tratamiento eficaz para los pacientes con COVID-19 y para la protección de aquellos que nunca han tenido la infección y no son inmunes”.

Esto lo declaró John Mellors, jefe de la división de enfermedades infecciosas en Pittsburg y coautor del estudio. A través de su comunicado ha dejado saber al mundo la esperanza de los científicos de convertir a Ab8 en el componente inmunizador de las posibles vacunas del futuro.

Como un dato adicional, los científicos comentan que, por el pequeño tamaño de la molécula, esta incluso podría introducirse al organismo con un inhalador, por lo que las jeringas podrían dejarse de lado.

Sin embargo, aunque todo esto suena esperanzador, es importante recordar también que estos resultados preliminares apenas han salido de experimentos en un modelo animal. Por lo general, la mayoría de los tratamientos probados en animales no son necesariamente efectivos en humanos. Debido a esto, las posibilidades de que Ab8 funcione no son tan altas.

En todo caso, ya solo nos queda esperar a que se hagan más ensayos al respecto. Mientras tanto, otras alternativas de vacuna como la Oxford y AstraZeneca, la de Moderna, las dos vacunas chinas, la propuesta rusa ya están en las distintas fases finales para comprobar si son o no efectivas.

Si tenemos suerte, no tendremos que esperar para conocer el resultado de las pruebas como Ab8, porque ya tendremos otra vacuna entre nosotros. No obstante, en la actualidad, esta también se trata de una posibilidad muy remota.