Si tus mejillas están humectadas, pero tu entrecejo ya casi tiene escamas, no te preocupes, no estás solo. Muchas personas sufren de este problema de lo que podríamos llamar “resequedad selectiva”.

En estos casos, nuestro puente nasal, entrecejo y, a veces incluso nuestra frente, parece estar decidido a permanecer árido como el desierto. Esto incluso cuando, en realidad, usamos cremas humectantes con regularidad.

Esta resequedad selectiva de la llamada “zona T” puede llegar a ser muy molesta y frustrante para quienes esperan poder mantener a la dermis saludable. Además, estos problemas de resequedad también suelen escalar a situaciones donde aparece la irritación, la aparición de capas de piel muerta sobre la piel e incluso la formación de costras más densas.

Para evitar llegar a estos extremos, muchos optamos por tratar de cubrir nuestro rostro constantemente con cremas humectantes y afines. Sin embargo, este no siempre es el truco. El detalle está en que, aunque mantener nuestra piel humectada es vital, lo que hará la diferencia verdadera será el con qué la humectemos.

No todos los humectantes funcionan igual

El dermatólogo Anthony Rossi, en una entrevista para el medio Dollar Shave Club, comentó justamente que la clave está en tratar esta delicada área con los cosméticos adecuados. Para esto, recomienda que se debe:

“(…) usar un buen humectante en todas estas áreas [alrededor de los ojos, en el puente de la nariz, el entrecejo y la frente], uno que no sea comedogénico (que no obstruya los poros) y que no sea sensibilizante (que carezca de fragancias), es útil para mantener las áreas hidratadas e hidratadas sin irritarlas”.

Igualmente, resaltó que justamente la piel alrededor de los ojos y las cejas tiende a ser más delicada. Por este motivo, cambios en el clima o en los elementos que utilizamos para higienizarnos podrían llegan a ser lo suficiente para alterar el equilibrio tópico en estas zonas y resecarlas.

Sobre la dermatitis seborreica

Si la condición avanza, es posible que hayas desarrollado un caso de dermatitis seborreica. Esta se caracteriza justamente por una resequedad excesiva de la piel, enrojecimiento de esta y aparición constante de costras.

“El área entre los ojos que cubre la nariz y la piel alrededor de las cejas tiene glándulas sebáceas que son propensas a la dermatitis seborreica o caspa escamosa de la piel del rostro”, explica Rossi.

Cuando esta dermatitis se muestra, las exfoliaciones quedan desaconsejadas porque pueden lastimar los tejidos y desencadenar aún más la formación de costras. Para estos casos, si son leves, Rossi comenta que los limpiadores humectantes pueden ser de ayuda. Igualmente, otras cremas con niacinamida (vitamina B3 con propiedades antiinflamatorias) podrían ser todo lo que se necesita para devolverle poco a poco la salud a la piel.

¿Y si la resequedad no se va?

Si pasan semanas y aún tu rostro no ha respondido a la hidratación, entonces será momento de buscar el consejo de los profesionales. Al visitar al dermatólogo, este podrá hacer una revisión completa y comprender el origen de la irritación, ya sea una afección de la piel por falta de cuidado o por la aparición de algún patógeno infeccioso externo.

Dependiendo del caso, podrá enviar tratamientos hidratantes especiales, cremas con esteroides estimulantes o medicamentos para controlar la infección. Sin embargo, sea cual sea el caso, es vital que estos últimos elementos te los recomiende un profesional de confianza, y que no intentes autoadministrartelos. Después de todo, es nuestra piel, pero no conocemos lo suficiente estos tratamientos o medicamentos como para saber que podemos utilizarlos sin correr algún peligro –como, por ejemplo, presentar alguna reacción alérgica–.