La Organización Mundial de la Salud lo ha dejado claro: todas las personas, sin importar su edad, pueden enfermar gravemente por el coronavirus. Y aunque están en lo cierto, las cifras también confirman que el riesgo de gravedad y de muerte es mayor en las personas con afecciones crónicas y de tercera edad.

Los investigadores han trabajado arduamente durante los últimos meses para comprender los mecanismos detrás de esta propensión, y un nuevo estudio parece dar con una explicación lógica para ello.

Según indican los autores de un artículo publicado en mBio, una revista de acceso abierto de la Sociedad Estadounidense de Microbiología, los pacientes mayores con COVID-19 tienen frecuencias más bajas de las células inmunitarias necesarias para expulsar al coronavirus SARS-CoV-2 de su cuerpo.

Comparando respuesta inmunitaria entre pacientes

Los investigadores tomaron y analizaron muestras de sangre de 30 personas diagnosticadas con COVID-19, pero con síntomas leves, con edades que iban de los 20 hasta finales de los 90 años.

El objetivo era observar la actividad de células inmunitarias conocidas como células T, las encargadas de reconocer y eliminar las células infectadas con el coronavirus. Y en efecto, todos los pacientes con la enfermedad aguda tenían un menor número de células T en la sangre en comparación con los niveles de los individuos sanos.

Sin embargo, notaron que las células T CD8 + que producen moléculas citotóxicas en respuesta al virus disminuyó a medida que aumentaba la edad de los paciente del estudio. Esta reducción fue significativamente mayor en pacientes mayores de 80 años.

Sumado a ello, las células T “asesinas” del virus produjeron moléculas citotóxicas con una frecuencia menor en las personas entre 90 y 96 años que las células similares de pacientes más jóvenes.

Menos células T asesinas en pacientes ancianos

“Las personas mayores tienen enfermedades más graves en comparación con los jóvenes, y encontramos que la parte citotóxica del control inmunológico no es tan eficiente para responder al virus en personas mayores”, dijo el virólogo Gennadiy Zelinskyy, Ph.D., en el Hospital Universitario Essen, en Alemania.

Cuando los virus ingresan al cuerpo humano, en la mayoría de los casos, ocurre un aumento en la expansión de las células T del sistema inmunológico. Entre ellas, las apodadas “células T asesinas”, que como su nombre lo indica, juegan un papel clave en la destrucción de las células infectadas por el patógeno.

La reducción observada cayó de sorpresa a Zelinskyy y sus colegas, y puede que también sea motivo de preocupación, ya que es una excepción a la forma en que se comprenden las infecciones virales. Y es que si el sistema inmunológico de una persona produce menos de estas células T, tendrá menos éxito en combatir la infección, lo que dificulta la recuperación.

El estudio sugiere que las células T citotóxicas en realidad son muy importantes en el control de las infecciones tempranas, pero aún así, los resultados deben interpretarse también con cuidado. Particularmente Zelinskyy advirtió que es muy pronto para saber si este podría ser un punto de enfoque para el desarrollo de inmunoterapias que involucren a estas células.

Referencia:

Impaired Cytotoxic CD8+ T Cell Response in Elderly COVID-19 Patients. https://mbio.asm.org/content/11/5/e02243-20