Las mejoras de las condiciones de vida de los humanos, el acceso a los alimentos y a atención médica oportuna y la lucha contra diferentes enfermedades ha influido en la esperanza de vida de los humanos. Y aunque aún hay muchos desperfectos que corregir, como los hábitos de vida poco saludables y la exposición a contaminantes, la situación parece prometedora.

Por ejemplo, un estudio publicado en The Journals of Gerontology revela que la capacidad funcional de las personas mayores hoy en día es mejor que la que tenían las personas de la misma edad hace tres décadas.

Mayor capacidad funcional que hace tres décadas

Los investigadores de la Facultad de Ciencias del Deporte y la Salud de la Universidad de Jyväskylä, Finlandia, compararon el rendimiento físico y cognitivo de las personas con edades entre 75 y 80 años en la actualidad con el de las personas de la misma edad en la década de 1990.

Descubrieron que aspectos como la fuerza muscular, la velocidad al caminar, la velocidad de reacción, la fluidez verbal, el razonamiento y la memoria de trabajo, son significativamente mejores que en personas de la misma edad del pasado. Sin embargo, no encontraron diferentes entre las cohortes en las pruebas de funcionamiento pulmonar.

Acceso a educación y mejor vida laboral

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Las personas mayores de la actualidad probablemente tuvieron mayor acceso a la educación, atención médica y trabajos más saludables que los de hace tres décadas.

La estudiante de doctorado Kaisa Koivunen, que participó en el estudio, cree que detrás de esta mayor velocidad al caminar y fuerza muscular está una mayor actividad física y un mayor tamaño corporal. Sin embargo, destaca que el factor que más influyó en las diferencias en el rendimiento cognitivo de ambas cohortes fue una educación más prolongada.

Y en efecto, en las últimas décadas la humanidad ha experimentado cambios sustanciales que pueden haber influido tanto en la extensión de la esperanza de vida como la de la capacidad funcional humana.

Hablando de ello, el investigador postdoctoral Matti Munukka, destaca una mejor nutrición e higiene, así como un mayor acceso a la atención médica y a la educación, quizás con un mayor alcance en comparación con épocas pasadas. Y esto, por supuesto, también ha permitido que muchas personas también accedan a mejores condiciones laborales.

“La cohorte de personas de 75 y 80 años nacidas más tarde ha crecido y vivido en un mundo diferente al de sus contrapartes nacidas hace tres décadas. Ha habido muchos cambios favorables. Estos incluyen una mejor nutrición y higiene, mejoras en la atención médica y el sistema escolar, una mejor accesibilidad a la educación y una mejor vida laboral”.

Buena salud a pesar de la edad

Los resultados son realmente curiosos. Una de las preocupaciones respecto al aumento de la esperanza de vida es que esto podría implicar muchas personas mayores con dispacidad. Sin embargo, el estudio demuestra que en realidad se están agregando más años a la mediana edad, lo que permite a las personas mantenerse funcionales aún aunque envejezcan.

“El aumento de la esperanza de vida nos proporciona más años de discapacidad, pero al mismo tiempo, los últimos años de vida llegan a edades cada vez más altas, aumentando la necesidad de atención”.

De modo que, entre las personas que están envejeciendo, están ocurriendo dos cambios simultáneos que habían estado pasando desapercibidos para los investigadores: una mejora de la salud a edades más avanzadas y un mayor número de personas muy mayores que necesitan mayores cuidados.

Referencia:

Cohort differences in maximal physical performance: a comparison of 75- and 80-year-old men and women born 28 years apart. https://academic.oup.com/biomedgerontology/advance-article-abstract/doi/10.1093/gerona/glaa224/5901594