El mundo de la medicina es un campo en el que es necesario aprender constantemente. Con nuevos estudios y descubrimientos llegando a la luz cada día, la profesión que implica el cuidado de la salud se convierte en una amalgama entre las destrezas profesionales propias de cada individuo y el qué tan actualizado estén con respecto a su campo de experticia. Por su parte, el momento del diagnostico se trata del primer escenario en el que estos dos elementos colidan.

Cuando un paciente llega, el deber del médico es analizar sus síntomas visibles y reportados, además de realizarle exámenes, y luego utilizar esta información para obtener un diagnóstico que permita entender qué enfermedad o patología podría estar aquejando a la persona. Todo esto ya que es a partir de acá que se podrá construir un plan de acción para atacar el malestar y buscar aliviarlo.

Los procesos actuales de diagnóstico

Una nueva investigación publicada en la reconocida revista científica, The Medical Journal of Australia, se ha encargado de abordar este proceso y ha resaltado que, a pesar de los grandes avances de la medicina, el porcentaje de error de los diagnósticos aún es bastante alto. De hecho, 1 de cada 7 diagnósticos realizados en la actualidad resulta erróneo.

Para poner un ejemplo más claro, los investigadores y autores del estudio, Ian Scott y Carmel Crock, han citado el número de casos anuales de diagnósticos erróneos que se dan solo en Australia. Tan solo en este enorme pero no tan poblado país cada año se dan al menos 140 mil diagnósticos equivocados.

Asimismo, Scott –quien trabaja como investigador en la Universidad de Queensland– ha comentado que, de estos, al menos 21 mil implicaron perjuicios futuros graves para los pacientes debido al mal diagnóstico. Lastimosamente, 4 mil de ellos terminaron con un fallecimiento. Además de esto, Scott resaltó también que casi la mitad de las demandas a hospitales por negligencia involucraron casos de diagnósticos erróneos.

Con la intención de cambiar esta realidad, los investigadores no solo han resaltado el problema, sino que han hecho variadas recomendaciones que podrían hacer una diferencia en la forma en la que se maneja el proceso de diagnóstico actual.

El factor humano y los errores de diagnóstico

“Los factores cognitivos en la toma de decisiones de los médicos son la causa principal o contribuyente de más del 75 por ciento de los errores de diagnóstico. Más del 80 por ciento de estos casos se pueden prevenir”, declaró Scott.

Debido a esto, los investigadores consideraron la importancia de incluir cambios en el factor humano del proceso de diagnóstico. De este modo, incluso si no se pueden realizar pruebas adicionales en el momento, los médicos contarán con la posibilidad de entregar proyecciones o un diagnóstico preliminar mucho más pensado que en la actualidad.

Para poder emitir las recomendaciones, Scott y Crock –quien se desempeña como director del departamento de emergencias del Royal Victorian Eye and Ear Hospital– recopilaron información de estudios de todo el mundo. De este modo, lograron reunir una base teórica sólida sobre la que construir sus lineamientos.

¿Cómo se pueden prevenir los errores de diagnóstico?

“Mediante el uso de conferencias, seminarios, discusiones de grupo y videos interactivos, se puede instar a los médicos a considerar una gama más amplia de posibilidades de diagnóstico”, dijo Scott.

Al facilitar todos estos materiales, es más fácil que el profesional se mantenga al día y tenga una capacidad de discernimiento mayor. Con este método lo que esperan es facilitar la adquisición de información para disminuir la incidencia de los errores cognitivos que dan origen a los diagnósticos erróneos. Asimismo, Scott también comenta que:

“Las listas de verificación de diagnóstico se pueden utilizar para recordarles a los médicos que evalúen sistemáticamente las alternativas antes de hacer un diagnóstico”.

Por si fuera poco, comenta que enseñar a los médicos a “pensar en sus pensamientos” puede generar un proceso cognitivo mucho más consciente. Por ende, estarán más alerta a posibles detalles vitales para ofrecer un diagnóstico satisfactorio. Como complemento, el tener en mente los errores de diagnóstico pasados puede ayudar a evitarlos en el futuro.

Scott y Crock también comentan que es bueno entrenar a los médicos para que busquen una segunda opinión antes de dar un diagnóstico definitivo. Asimismo, declaran que el uso de las nuevas tecnologías como aliadas tampoco está de más.

Es claro que los errores de diagnóstico nunca desaparecerán por completo. Pero, igualmente es imperante que la ciencia y la medicina se preocupen por reducir su incidencia al mínimo posible. Para este caso, la investigación no solo ha dejado recomendaciones para el futuro. De hecho, también ha sentado las bases para próximos y más profundos estudios en el área. Es un paso en la dirección correcta.

Referencia:

Diagnostic error: incidence, impacts, causes and preventive strategies: https://doi.org/10.5694/mja2.50771