En una nota previa hablamos de los adyuvantes, uno de los componentes principales de las vacunas, que se encarga de ayudar a estimular la respuesta del sistema inmunitario para proteger al cuerpo.

Los adyuvantes son un ingrediente clave en muchas vacunas modernas, y muchos científicos coinciden en que enfocarse en ellos pueden ayudar a mejorar algunos modelos de vacunas, especialmente aquellas dirigidas a virus como el VIH.

El problema es que este ingrediente no es perfecto, y también tiene capacidad de causar inflamación en que se inyecta. También puede estar detrás de los efectos secundarios derivados de una sobre estimulación del sistema inmune, razón por la cual muchos no se incluyen en las candidatas actuales.

Pero los investigadores también están trabajando en una forma de solventar esta dificultad. En un artículo publicado en Science Advances, los investigadores plantean la posibilidad de limitar el impacto inflamatorio que tienen los adyuvantes en las vacunas con una molécula que interrumpe ciertas vías celulares.

Un péptido capaz de potenciar la función de los adyuvantes

Los investigadores han estado explorando la posibilidad de usar los agonistas del receptor tipo Toll como adyuvantes, ya que estas proteínas pueden activar las citocinas que causan la inflamación (es decir, la respuesta inmunitaria), lo que podría resultar en vacunas efectivas.

Entre estos agonistas, figura uno llamado CpG DNA, que ha arrojado resultados prometedores en las pruebas contra el VIH. Como explicamos al principio, el ADN de este puede desencadenar una respuesta inflamatoria exagerada, por lo que el nuevo estudio enfocado en determinar una forma de equilibrar la relación beneficio-riesgo.

Los investigadores encontraron un péptido llamado SN50 que es capaz de interrumpir las vías en las células sobre las que actúa el agonista CpG y que conducen a la inflamación. En los experimentos, la sustancia bloqueó una proteína llamada NF-kB, conocida por intervenir en la producción de citocinas inflamatorias.

Pruebas contra el dengue y el VIH

Los investigadores decidieron probar el desempeño de la molécula en diferentes escenarios usando un modelo de ratón para diferentes enfermedades, y los hallazgos fueron muy prometedores.

Al probarlo en el dengue, observaron que el péptido ayudó a producir más anticuerpos que neutralizaban el virus que lo causaba. Cuando añadieron la molécula a una vacuna contra la gripe ya disponible, observaron que aumentaba el nivel de protección contra la enfermedad tras su aplicación.

De igual forma, cuando lo probaron contra el VIH, descubrieron que este ayudaba a producir más anticuerpos dirigidos a la parte del virus de más difícil acceso. En particular, estos resultados fueron muy alentadores, ya que suponen la superación de uno de los obstáculos que ha hecho que una vacuna contra el VIH sea tan difícil de crear.

“Esto podría conducir a una nueva forma de diseñar vacunas”, dice Aaron Esser-Kahn, profesor asociado de la Escuela de Ingeniería Molecular Pritzker de la Universidad de Chicago que dirigió la investigación.

“Va en contra de la visión tradicional de que es necesaria una mayor inflamación y, al hacerlo, proporciona aún más protección. Es más beneficioso de lo que podríamos haber esperado”.

La mejor parte el proceso de adición es bastante simple y no requiere mucho material, por lo que añadir esta molécula a una fórmula de vacuna podría revolucionar la acción de las vacunas.

Ahora los investigadores esperan encontrar una molcélula pequeña, en lugar de un péptido, que pueda realizar la misma función que el SN50. De encontrarla, esto también podría traer beneficios a desarrollos más recientes, como la inmunización contra el SARS-CoV-2.

Referencia:

Increased vaccine tolerability and protection via NF-κB modulation. https://advances.sciencemag.org/content/6/37/eaaz8700