Google es sin duda alguna un símbolo de la era de la información y la tecnología. Su popular buscador se ha convertido en una pieza tan común de nuestro día a día que incluso hemos convertido su nombre en un verbo “googlear”, para indicar que buscamos algo en la web.

Pero Google no se queda acá, la empresa ha logrado extenderse a infinidad de campos y posee más de 200 productos web diferentes que trabajan en conjunto bajo un mismo ecosistema. Dentro de este, nosotros solemos navegar sin darnos cuenta y dejar grandes cantidades de nuestra información a nuestro paso.

Usar las herramientas y servicios de Google se ha vuelto tan natural que a veces no nos damos cuenta de todo lo que compartimos con él. Por esto te preguntamos, ¿alguna vez has querido saber qué tanto te conoce Google? Te tenemos la respuesta.

El alcance del ecosistema de Google

Como ya lo hemos dicho, la empresa se ha extendido por el mundo digital de una forma inigualable y cuenta con gran variedad de servicios. Dos de los más reconocidos serían su buscador homónimo (Google) y su plataforma de navegación (Google Chrome).

En ambas los usuarios realizan búsquedas día a día y dejan trozos de su información por doquier. Hasta no hace mucho, Google recogía todos y cada uno de esos pedazos y los almacenaba por años. Hace poco la empresa cambió esto, ofreciendo borrarlos a petición de los usuarios una vez que pasaran más de 18 meses en sus servidores.

Por otro lado, plataformas como YouTube y Gmail también guardan constantemente parte de nuestra vida diaria. De un lado, la primera revela nuestros intereses y gustos. Por el otro, la segunda contiene muchos más detalles vitales y privados de nuestra vida.

Asimismo, opciones como Google Maps y Wave no solo sirven para que nos ubiquemos en el mundo o entre el tráfico. De hecho, estas funcionan bidireccionalmente, por lo que le ayudan a Google a saber dónde estamos en todo momento.

Finalmente, el sistema operativo Android de Google y su consiguiente tienda de aplicaciones Google Apps (Play Store) también hacen un gran trabajo recopilatorio. Por un lado, con el sistema operativo Google tiene acceso a nuestras actividades dentro de sus dispositivos, así como a la ubicación de estos y a su información de modelo. Asimismo, la App Store como tal también recopila datos de nuestros intereses y transacciones a través de su plataforma.

¿Por qué se hace esta recopilación de datos tan detallada?

En general, la mayoría de los servicios de Google vienen con una muy completa versión gratuita que luego se complementa con un sistema premium pago. Este tipo de sistemas no se pueden sustentar entonces solo en las ganancias netas que obtienen de sus servicios pagos.

Por este motivo, negocios como el de los anuncios web pueden ser perfectos para estas plataformas. Y pueden serlo aún más si consideramos específicamente a Google, el imperio indudable de almacenamiento de datos. Después de todo, la empresa no solo es capaz de ofrecer plataformas para los anunciantes, sino la seguridad de que sus ads llegarán justamente a su público objetivo –es decir, a los usuarios que realmente podrían estar interesados y adquirir el producto o servicio publicitado–.

En resumen, como Google no nos cobra por darnos la mayoría de sus servicios, ha encontrado la forma de monetizar lo que sí le damos nosotros a cambio: nuestra información.

¿Qué tanto sabe Google sobre mí exactamente?

Con las descripciones de arriba, dependiendo de la cantidad de servicios que utilices de su ecosistema, ya te podrás ir haciendo una idea del bulto de información que el gigante de la tecnología tiene sobre ti.

No obstante, si tienes curiosidad y quieres conocer en detalle la información que maneja Google sobre sus gustos, preferencias, intereses y actividades, puedes revisar el perfil que este ha hecho de ti para su función de personalización de anuncios.

Siguiendo este link que te facilitamos, llegarás a la pestaña de Google en la que este desplegará todos los contenidos que conoce sobre ti. Te ofrecerá su suposición sobre tu genero, rango etario, nivel de ingresos, campo laboral, estado civil e intereses personales –pero no solo los principales, sino toda una lista de cada pequeña cosa que te haya interesado en una búsqueda alguna vez–.

En caso de que no te sientas cómodo con algún dato, Google te da la opción de editar o eliminar cualquier información que aparezca allí. Adicionalmente, puedes simplemente desactivar la personalización de ads en esa misma pestaña. Cabe destacar que seguirás recibiendo ads, solo que más generalizadas por detalles como tu ubicación o la hora de la búsqueda. Asimismo, Google continuará recopilando datos sobre ti, solo que no los utilizará.

¿Cómo puedo alejarme verdaderamente de la vigilancia de Google?

A pesar de que la compañía verdaderamente no vende nuestros datos a terceros, sí los utiliza para mejorar los servicios de ads que otras compañías contratan en su plataforma. Igualmente, incluso si las ads no son un problema para nosotros, puede que simplemente no nos sintamos cómodos sabiendo que una mega corporación conoce hasta nuestra marca favorita de shampoo y dónde la compramos.

Por esto, también es importante conocer, sobre todo en la actualidad, cómo tomar control sobre nuestra información y de qué forma podemos evitar que plataformas como Google la recopilen. Acá te ofrecemos varias alternativas y trucos que puedes utilizar para este fin:

Pon límites

Poco a poco, Google ha ido colocando controles en la mayoría de sus servicios para que los usuarios podamos gestionar gran parte de la información a nuestro antojo. Dentro de los ajustes del buscador de Google, de Chrome y de cada uno de sus servicios, existe la posibilidad de personalizar nuestras preferencias de privacidad.

Al gestionarlas, podremos:

  1. Bloquear elementos como el seguidor de ubicación (que pasará a ofrecer un aproximado de esta)
  2. Eliminar los registros de nuestra actividad en la web y de las aplicaciones utilizadas, así como evitar que estos se sigan formando en el futuro.
  3. Restringir el acceso de Google a la información de nuestros dispositivos.
  4. Evitar que Google pueda acceder a nuestro historial del audio y actividad por voz.
  5. Acabar con los registros de búsqueda y reproducciones de nuestra actividad en YouTube.
  6. Activar una “verificación de privacidad” en nuestra cuenta Google.
  7. Solicitar al servicio Google Analytics que no comparta tu información con los sitios web que visites y que estén asociados al servicio.

Claramente, ninguna de estas opciones hará que Google deje de recopilar por completo datos sobre ti. Sin embargo, estos definitivamente serán más escasos y menos detallados. Pero, si lo que quieres es borrar tu huella de su ecosistema, será necesario tomar medidas más drásticas.

Cambia de navegador y de buscador

A pesar de que Google es sin duda el navegador más utilizado del mundo –al igual que Chrome es el navegador más solicitado–, ninguno de estos es la única oferta del mercado. Para el primer caso, existen competidores milenarios como Yahoo! que podrían ser una alternativa. No obstante, otros buscadores como DuckDuckGo o WolframAlpha son mucho más recomendables a este respecto. Esto debido a que ambos dan un papel protagónico a la privacidad y, entre sus varias promesas, está la de que nunca recopilarán o almacenaran información de nuestras visitas a la web y las búsquedas que realizamos en ella.

Por su parte, otros navegadores, como Mozilla Firefox, podrían ser el perfecto reemplazo para Chrome. A pesar de que este último ofrece más comodidades (que generalmente derivan de la recolección constante de datos), Firefox también se ha renovado y permite a los usuarios un tipo distinto de “personalización” a través de la cual se pueden instalar extensiones de seguridad que limiten las cookies, rastreadores web y demás controles que las plataformas digitales pueden hacer llegar a nuestros equipos.

En resumen, Firefox –junto con los buscadores antes mencionados– podría convertirse en una barrera mucho más completa para hacer que nuestra información privada lo siga siendo. Si quieres sacar tu información del ecosistema Google antes de dejarlo, puedes hacerlo a través de este enlace, con todos tus productos Google encendidos y siguiendo detalladamente sus instrucciones.

Ve de Android a iOS

A pesar de que pueda ser un cambio extremo, este sería uno de los mejores medios, además de los antes mencionados, para poder salir del alcance de Google. Claramente, si utilizamos las aplicaciones y herramientas de Google en un iPhone, este igualmente será capaz de recopilar nuestros datos. No obstante, el “jardín amurallado” del sistema operativo de iOS podría mantener al menos nuestro accionar en el teléfono y sus datos derivados (como reportes de educación) alejados de las redes de almacenamiento de Google.

Lejos del ecosistema de Google

En realidad, en la web, existen muchas alternativas que puedan actuar como paralelos para todas y cada una de las herramientas de Google y no solo para los elementos ya mencionados como el sistema operativo Android o sus buscadores.

Sin embargo, el principal problema que radica en estas alternativas es que estas no ofrecen la fluidez de movimiento que promete Google. La empresa, al tenerte en cada una de sus plataformas automáticamente, te abre un camino para que transites sin obstáculos entre todos sus servicios propios y asociados.

Por este motivo, para muchos renunciar a esto puede ser una gran complicación, sobre todo porque también posiblemente les traerá problemas de compatibilidad con amigos, compañeros de clase y/o colegas (¿Cómo trabajar en cuarentena con alguien que no está dispuesto a usar Google Docs?).

No obstante, acá la decisión radicará en qué es aquello a lo que le damos más peso, si a nuestra comodidad diaria o a la seguridad de nuestros datos personales. La respuesta a esta pregunta no es exactamente sencilla y depende en gran medida de las preferencias y valores de cada quien. Es por esto que incluso ahora las grandes empresas de la tecnología se encuentran inmersas en un eterno debate. Uno que discute hasta dónde debería poder llegar su alcance y en qué punto deberíamos trazar la línea que indica dónde comienza nuestro espacio de privacidad inquebrantable –un concepto cada vez más difuso y difícil de alcanzar en la sociedad de hoy–.