En el mundo, el coronavirus ya ha logrado contagiar a más de 30 millones de personas, además de llevarle las vidas de otras 943 mil. En estos momentos la medicina y la ciencia se mueven a toda máquina para encontrar un medio con el cual combatir la enfermedad.

Sin embargo, esta ya ha avanzado de tal manera que es momento de comenzar a contemplar los escenarios futuros postpandemia y el efecto que esta tendrá en ellos. Con esto en mente, los investigadores del IIASA reportaron los resultados de su investigación a través de la revista Plos ONE.

Guillaume Marois, uno de los investigadores de IIASA y el director de la investigación ha comentado sobre ella diciendo lo siguiente:

“Nuestro estudio proporciona la primera evaluación del impacto potencial de COVID-19 en la esperanza de vida de un período de acuerdo con una variedad de escenarios de tasas de prevalencia durante un período de un año”.

En otras palabras, el estudio ha sido el primero en evaluar los cambios que tendrá la expectativa de vida en diferentes partes del mundo de acá a un año si el coronavirus sigue avanzando. Sus resultados han revelado que este efecto podrá ser mayor o menor dependiendo del impacto que haya tenido el COVID-19 en cada zona.

El cambio se sentirá con fuerza en las áreas más afectadas

Los investigadores realizaron su estudio al crear un modelo microsimulación capaz de reproducir escenarios de contagio por COVID-19 en diferentes territorios. Asimismo, utilizando los datos sobre los sistemas de salud, las muertes actuales por coronavirus y las tasas de mortalidad usuales, le es posible estimar la progresión en el tiempo de mediciones como la expectativa de vida de las poblaciones. Esta última no es más que el estimado de años que se puede esperar que las personas vivan al estar en un determinado espacio rodeado de unas condiciones ambientales específicas.

Para poder llevar esto a cabo, dividieron la actividad de su simulador por áreas. Así se crearon 4 grandes regiones (América del Norte y Europa; América Latina y el Caribe; Asia sudoriental; y África subsahariana). De estas, los investigadores resaltaron que áreas como América del Norte y Europa podrían verse más notoriamente afectadas. Esto no solo por el impacto del COVID-19 sobre su población, sino porque su tendencia creciente en sus mediciones de esperanza de vida se vería detenida.

La esperanza de vida en el futuro postCOVID-19

Los investigadores del IIASA pudieron determinar que las tasas de prevalencia del COVID-19 en las poblaciones eran vitales para medir el impacto en la disminución de su esperanza de vida. En caso de que los contagios se mantuvieran controlados y la prevalencia fuera menor al 2% de los 100 mil ciudadanos representados en el simulacro, entonces la expectativa de vida de los países no recibiría modificaciones.

No obstante, apenas subiera un poco de ese porcentaje, los cambios podrían comenzar a ser notorios en las proyecciones. Según el estudio, una prevalencia del 10% podría disminuir en un año la esperanza de vida en zonas desarrolladas como Europa y América del Norte. Por otra parte, una prevalencia del 50% llevaría esto a pérdidas de entre 3 y 9 años en la esperanza de vida general de naciones con una expectativa usual de unos 80 años por ciudadano.

Consecuencias reversibles

Un punto a tener en consideración para el futuro es el mencionado por los expertos sobre la mutabilidad de la situación. Como sabemos, la esperanza de vida puede subir o bajar dependiendo de las condiciones en las que vivan los individuos. Por esto, una vez la crisis del COVID-19 se supere, poco a poco la expectativa de vida podría volver a situarse en sus valores originales preCOVID-19. Marois ha reiterado esto al decir:

“(…) incluso en las regiones más afectadas, la esperanza de vida probablemente se recuperará una vez que termine la pandemia”.

No obstante, debemos tener claro que este no se tratará de un proceso inmediato, sino de un esfuerzo continuo que podría demorar años. Esto ya que, efectivamente, la esperanza de vida por lo general baja mucho más rápido de lo que sube.

El valor de la investigación

“Estos escenarios hipotéticos pueden brindar información relevante para las políticas sobre lo que podría suceder con la esperanza de vida en diferentes niveles de prevalencia, que varían con las estrategias de salud pública para reducir y prevenir la propagación de COVID-19”, dijo Raya Muttarak, coautora del estudio.

Muttarak también es directora adjunta del Programa de Población Mundial de IIASA. Desde su perspectiva, ha recalcado la importancia de las medidas de distanciamiento social y los las restricciones de movimiento durante la pandemia. Ya que, según su modelo, es sin estas medidas que se presentarían los peores casos de contagio. Por lo que sería allí cuando la esperanza de vida de las poblaciones se vería más afectada.

Los investigadores esperan que los tomadores de decisiones tengan en cuenta esta información a la hora de trazar estrategias a futuro. Todo ya que, al conocer el impacto posible de sus medidas en la expectativa de vida de la población, los líderes podrían elegir uno u otro camino con más bases. Así, actuarían con una estrategia fijada en obtener buenos resultados a largo plazo y no solo en resolver las contingencias del momento.

Referencias:

Assessing the potential impact of COVID-19 on life expectancy: https://doi.org/10.1371/journal.pone.0238678