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La personalidad de cada individuo es un elemento diferenciador crucial que determina la forma en la que nos relacionaremos con nuestro entorno, nos enfrentaremos a la vida y, por lo que sabemos ahora, el tipo de metas que estipularemos para ella.

Según la investigación liderada por Olivia E. Atherton junto a Emily Grijalva, Brent W. Roberts y Richard W. Robins, nuestros rasgos de personalidad están directamente logados a los objetivos de vida que nos planteamos durante nuestro desarrollo.

Los resultados de esta investigación se publicaron en la revista Personality and Social Psychology Bulletin a finales de agosto. Ahora, con ellos podemos llegar a un nuevo nivel de entendimiento de nuestras decisiones de vida como individuos y de cómo nuestras prioridades cambian (o no) a medida que pasa el tiempo.

Las metas de vida

La investigación fue llevada principalmente por la Universidad Davis, en donde Atherton labora. Hasta ahora, esta se trata de la única en su tipo y ha sido claramente la primera en investigar de forma directa este fenómeno. Para lograrlo, ha tenido que dividir su atención en dos puntos. El primero de estos ha sido el registro y clasificación de las metas manifestadas por los individuos.

En general, las metas de los estudiantes se englobaban en alguno de estos grupos de objetivos:

  • Estéticos (ser creativos, dedicarse a la creación y el arte…).
  • Económicos (ser rico, tener una carrera exitosa…).
  • Familiares (tener hijos, casarse…).
  • Hedonistas (disfrutar, experimentar placer y divertirse…).
  • Políticos (ganar poder, adquirir influencia en materias públicas…).
  • Religiosos (ser parte de instituciones religiosas, tener un papel activo en las tradiciones…).
  • Sociales (ayudar a quienes no necesitan, participar en actividades de filantropía y voluntariado…).

Con esto en mente, la investigación hizo seguimiento a un grupo de 500 estudiantes universitarios de la UC Berkeley que se ofrecieron para el estudio. En su primer periodo en la universidad, se les consultaron sus metas de vida. Seguidamente, cada año se les volvía a hacer la consulta. Como un último paso, 20 años después de su graduación, se les volvió a preguntar sobre sus metas.

Los “Cinco grandes” de la personalidad

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“Este estudio fue una oportunidad única para examinar cómo las personalidades de las personas y los principales objetivos de la vida se relacionan entre sí a lo largo de dos décadas de vida”, comentó Atherton.

Gracias al modelo de esta posibilidad, los investigadores fueron capaces de analizar no solo los cambios de metas a lo largo de la vida de los individuos, sino también las mutaciones de su personalidad. Para poder clasificarlas activamente, los investigadores las clasificaron en grupos conocidos como los “Cinco Grandes” de la psicología. En este quinteto, los rasgos diferenciadores son:

  • Neuroticismo
  • Extraversión
  • Apertura a la experiencia
  • Amabilidad
  • Escrupulosidad

Para la psicología, los diferentes tipos de personalidad de las personas se pueden agrupar o asociar siempre con alguno de estos 5 pilares. Ha sido según estos también que las personas han elegido un tipo de meta u otra para su vida.

Estructuración de las metas

“La tendencia de [Albert] Einstein a ser creativo, curioso e intelectual probablemente alimentó sus objetivos científicos, así como sus objetivos más estéticos, como su pasión por tocar el violín”.

Con este ejemplo, los autores del estudio buscan dar una imagen a la relación que han encontrado entre los tipos de personalidades con metas claras y su tendencia no solo a perseguir el éxito, sino a alcanzarlo. En resumen, como uno de los puntos destacados, su investigación dejó claro que los individuos exitosos tendían a colocar un énfasis mucho más fuerte en la creación y cumplimiento de metas.

Por su parte, los científicos también pudieron asociar que rasgos de personalidad como la amabilidad y la compasión llevaban a las personas a decantarse por objetivos más familiares o sociales a largo plazo. Del otro lado de la moneda, las personas que fortalecían otros rasgos como su escrupulosidad estaban más enfocadas en las metas económicas (y un poco en las familiares).

Construcción y superación de objetivos

“Descubrimos que, de muchas maneras, la personalidad de una persona da forma a los tipos de metas de la vida que se valoran y, como resultado de perseguir esas metas, la personalidad cambia”, continuó Atherton.

Como un punto importante que resaltar, la investigación longitudinal también reveló que ni la personalidad ni las metas son elementos totalmente fijos. De hecho, cada uno influye paulatinamente sobre el otro para hacer que estos muten con el paso del tiempo. Como un ejemplo de esto, podemos citar otra pieza de información compartida por los autores.

 “(…) Encontramos que, en promedio, los individuos aumentaron en amabilidad y conciencia, disminuyeron en neuroticismo y mostraron pocos cambios en la apertura a la experiencia y la extraversión entre los 18 y los 40 años”, dijeron los investigadores.

En resumen, es posible ver cómo nuestra personalidad orienta nuestra selección de metas para la vida. Sin embargo, el proceso de persecución y consecución de estas en el tiempo, junto con nuestros procesos regulares de envejecimiento, hacen que poco a poco algunas de nuestras características de personalidad y objetivos de vida puedan cambiar.

Referencia:

Stability and Change in Personality Traits and Major Life Goals From College to Midlife: https://doi.org/10.1177/0146167220949362