La soledad se ha vuelto un tema muy mencionado en esta pandemia. El confinamiento y los diferentes bloqueos aplicados para contener la tasa de contagios de COVID-19 nos ha alejado físicamente de personas con las que teníamos mucho contacto, y esto, sin lugar a dudas, ha tenido un gran impacto.

Pero antes de la pandemia, la ciencia ya tenía interés en determinar el papel que jugaba esta sensación en la vida de los humanos. De hecho, ciertas investigaciones encontraron una conexión de la soledad con un mayor riesgo de muerte y de enfermedades cardíacas. De modo que su efecto no solo se limita a afecciones psicológicas, como la depresión.

Ahora un nuevo estudio publicado en Diabetologia, la la revista de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes, muestra que la ausencia de conexiones de calidad con otras personas es un factor útil para predecir la aparición de la diabetes tipo 2.

Un estudio de 12 años en Reino Unido

Los investigadores extrajeron datos de 4112 adultos de 50 años o más del English Longitudinal Study Aging, un estudio que recopiló información en varias oportunidades entre los años 2002 y 2017.

Al inicio del estudio, ninguno de los participantes tenía diabetes y todos tenían niveles normales de glucosa en la sangre. Sin embargo, el análisis reveló que en este período de 12 años, 264 personas desarrollaron diabetes tipo 2.

Lo curioso fue el nivel de soledad que los participantes tenían al comienzo de la recopilación de datos figuró como un predictor significativo de la aparición de diabetes tipo 2 más adelante en la vida.

La relación se mantuvo incluso después de considerar factores de riesgo como el tabaquismo, el alcohol, el peso, el nivel de glucosa en sangre, la presión arterial alta y las enfermedades cardiovasculares, así como la depresión, la vida sola y el aislamiento social.

Sentirse solo no es igual a estar solo

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La ausencia de relaciones de calidad con otras personas puede predisponer a las personas a la diabetes tipo 2.

Los autores del estudio definen la soledad como una percepción de que las necesidades sociales no se satisfacen, lo que conduce a un desequilibrio entre las relaciones sociales deseadas y reales.

Y destacan que hubo una clara distinción entre la soledad y el aislamiento social. Este último no sirve para predecir la diabetes tipo 2, mientras la primera, que define la calidad de las relaciones de una persona, sí lo hace.

La soledad podría estimular el sistema biológico del estrés

Indagando un poco en las causas, los autores sugieren que la relación podría estar motivada por el impacto de la soledad constante, que suele desencadenar estrés. El año pasado, explicamos que experimentar estrés puede ayudarnos a cumplir nuestros objetivos, pero que cuando este se prolonga al punto de volverse crónico, puede afectar el organismo, lo que podría explicar este hallazgo.

La Dra. Ruth Hackett del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia en el King’s College London, explica que cuando el sentimiento de soledad se vuelve crónico, estimula continuamente el sistema biológico del estrés.

“Con el tiempo eso lleva al desgaste de su cuerpo y esos cambios negativos en la biología relacionada con el estrés pueden estar relacionados con el desarrollo de la diabetes tipo 2”, concluyó.

Pero puede que cada quien tenga también su cuota de responsabilidad en esta asociación. Irónicamente, cuando las personas se sienten solas, sus reacciones al interactuar con los demás pueden ser negativas, y esto dificulta la formación de relaciones de calidad.

El hallazgo destaca que es la ausencia de relaciones de calidad, y no la falta de contacto físico con otras personas, lo que funciona como predictor de la enfermedad. Esto sugiere que fomentar las relaciones positivas, y no necesariamente su existencia o cantidad, podría ser útil como herramienta de prevención.

Referencia:

Loneliness and type 2 diabetes incidence: findings from the English Longitudinal Study of Ageing. https://link.springer.com/article/10.1007%2Fs00125-020-05258-6