Al principio de la pandemia, los científicos tenían esperanzas de que el cambio de estación redujera la propagación del coronavirus, sobre todo porque se observó que bajo ciertas condiciones de temperatura y humedad, este duraba menos sobre las superficies.

Sin embargo, más de 27 millones de personas en todo el mundo se han contagiado, y ya en varios países ha transcurrido la primavera y el verano, por lo que no hay muchas expectativas de que las estaciones puedan mitigar los contagios.

En cambio, sí existe riesgo de que el otoño y el invierno venidero proporcionen las condiciones idóneas para un incremento de casos. Y es que los investigadores de la Universidad Johns Hopkins presentaron una nueva investigacion que sugiere que el aumento de las temperaturas puede moderar la propagación del virus.

Y aunque esto suene esperanzador, también implica que a medida que bajen las temperaturas en los próximos meses, podrían haber una nueva gran ola de casos. Los hallazgos se encuentran en

Tasas de infección más bajas en verano que en invierno

Mientras estuvo en Brasil, el investigador Adam Kaplin notó que durante el verano la tasa de transmisión del coronavirus fue menor que la tasa de infección en los Estados Unidos durante un mes de invierno, lo cual llamó su atención.

Kaplin, que es un psiquiatra que poco se enfoca en temas relacionados con el clima, decidió hacer un aporte importante en vísperas del invierno en muchos países, por lo que reunió a varios colegas para hacer un estudio minucioso de este planteamiento. También recolectó información recopilada por otros investigadores de la Universidad Johns Hopkins y datos datos meteorológicos gubernamentales disponibles para el público.

Así conformaron un base de datos robusta que incluía a 50 países que llevaron un registro desde el inicio del brote, antes de que se generalizara el uso de las mascarillas y se recomendara el distanciamiento físico.

Así fue como descubrieron que entre los meses de enero y abril, en países como Singapur, donde las temperaturas promedio rondaban los 27 grados centígrados, las tasas de propagación viral eran mucho más bajas que las de lugares de Turquía, con temperaturas promedio bajo cero.

El clima podría jugar un papel en la propagación del coronavirus

Esta puede que sea la evidencia que tantos han estado esperando respecto al papel que juega el clima en la propagación del coronavirus. Pero tal como indicó el autor, el estudio no prueba que los casos aumentarán el próximo invierno, pero sirve de advertencia para los que diseñan políticas de mitigación.

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Aunque no se comprobó que el invierno en efecto aumente la transmisión del coronavirus, hay indicios de que las bajas temperaturas pueden jugar un papel en ello.

“No probamos que los casos aumentarán durante el invierno; tendremos que esperar hasta después del invierno para estar seguros”, dijo. “Pero tenemos suficiente información de que con la temperatura bajando, sí, si no tomamos otras medidas, habrá más casos”.

Los resultados del estudio fueron tan interesantes que se discutieron con otros investigadores y expertos en el tema antes de que se publicaran formalmente en una revista científica.

La respuesta de la comunidad ha sido mixta. Algunos se mostraron escépticos ya que aún no se ha encontrado un patrón estacional en la transmisión del coronavirus. Otros creen que las medidas implementadas hasta ahora podrían ayudar a reducir el efecto de las bajas temperaturas en los contagios. Mientras que otros consideran necesario abordar la posibilidad ya que otros estudios también han sugerido una relación entre COVID-19 y el frío.

Sin embargo, esto solo se sabrá a ciencia cierta a medida que pase el tiempo y se recolecte más información que pueda compararse con la registrada en las estaciones previas.

Referencia:

Winter may bring a lot more coronavirus cases, new Johns Hopkins research finds. https://www.baltimoresun.com/coronavirus/bs-hs-hopkins-weather-covid-study-20200911-svxmklsp45ex3ieo6hxjcgpkj4-story.html